Una invitación del cónsul Halsey

El 2 de julio de 1822, White recibió una invitación de Thomas Lloyd Halsey, cónsul estadounidense, al festejo del aniversario de la independencia de su país, el siguiente día 4.

AGN Sala VII Documentos Escritos – Fondo Carranza/White, Legajo 681

Sorprende que no haya sido invitada su pareja, Rose Augustine. No parece que fuera que no se las invitaba; en Santiago de Chile en 1812, estuvo en una reunión similar y lo había comentado en su diario de viaje: “Por la noche asistí a un gran baile y cena ofrecidos por los cónsules, fue la función más elegante que jamás se haya celebrado en esta ciudad; sin embargo, solo eran unas 65 damas y 100 caballeros.”

No sabemos si White fue a ese banquete (tal vez estaba en Dolores), pero conocía a Halsey desde hacía muchos años, como lo menciona una carta de Daniel Olney de 1806.

Parece oportuno reeditar un trabajo que publiqué en 2016 sobre Halsey, su trayectoria y la familia que tuvo en Buenos Aires.

THOMAS LLOYD HALSEY, CÓNSUL ESTADOUNIDENSE EN BUENOS AIRES, Y SUS HIJAS PORTEÑAS

Es conocido que Thomas Lloyd Halsey tuvo una hija natural en Buenos Aires a quien legó su fortuna, pero hay indicaciones[1] de que habría tenido dos más, también porteñas, de otra relación.

          Halsey nació alrededor de 1777, existiendo amplia información sobre su vida y trayectoria en diccionarios biográficos y obras de autores tanto norte- como sudamericanos[2] que tratan las relaciones entre la incipiente república rioplatense y los Estados Unidos, pero los datos no son siempre consistentes. Por ejemplo, todos dicen que nació en Providence, Rhode Island, cuando en el censo de 1850 de esa ciudad manifestó haber nacido en el estado de Massachusetts[3].

          Su padre, del mismo nombre y nacido también en Massachusetts[4] en 1751 pero radicado en Providence, donde falleció en 1838, habría sido agente consular francés durante la guerra de la independencia, dedicándose luego al comercio naviero, con lo que logró una importante fortuna y posición. En 1801 hizo construir una mansión en la calle Prospect de esa ciudad, que fue ampliada en 1825. La casa, que años después se decía embrujada, fue utilizada por el escritor de historias fantásticas y de horror H. P. Lovecraft como domicilio[5] del protagonista de su novela de 1927, “El caso de Charles Dexter Ward“.

          Halsey padre casó dos veces, la primera en 1775 con Sarah Bowen (1751-1782) y ya viudo en 1788 con Mary Smith (1767-1846). Del primer matrimonio nacieron el futuro cónsul y una hermana, Sarah, fallecida soltera en 1864. Cuatro de los cinco hijos del segundo matrimonio llegaron a la edad adulta: Frances Maria, casada con George Warren Cross y fallecida en 1879, Harriet[6], casada con el comodoro John Orde Creighton y fallecida en 1849, Charles Burdett Halsey, médico, fallecido soltero en 1829 y Anna Elizabeth Halsey, casada con Marshall Grove Wright[7] y fallecida en 1832. Las tres hermanas tuvieron descendencia.

          El joven Halsey cursó estudios en el College of Rhode Island, hoy Brown University, entidad de la que se graduó en 1793 y con la que mantuvo estrecho contacto a lo largo de los años. Para 1807 ya estaba en Buenos Aires, dedicado con éxito a la actividad comercial. En base a esa experiencia se postuló para el puesto de cónsul de su país en esa ciudad; logró el nombramiento en octubre de 1812 pero recién asumió el cargo en 1814. De su correspondencia oficial se conserva su primera carta dirigida al secretario de estado James Monroe, fechada 11 de febrero de 1815[8], en la que describe la crítica situación política, el afán de librarse del yugo español y la necesidad de ayuda de los Estados Unidos, y el rédito para ese país que implicaría comerciar con una nación independiente, y pondera al recientemente nombrado Director Supremo, el general Carlos Albiar (sic), “un joven caballero talentoso y promisorio“.

          Su actuación en el Río de la Plata fue amplia y conflictiva. Se interesó en el comercio entre los dos países, la importación y provisión de armamento militar al Ejército Libertador y el transporte fluvial, pero sus simpatías hacia Artigas le valieron la enemistad del director Pueyrredon, lo que sumado a extralimitaciones como su injerencia en el fallido empréstito Devereux y en el tráfico con las patentes de corso artiguistas, entre otras, culminaron con su destitución por el secretario de estado John Quincy Adams en 1818.

          Fue uno de los introductores de la raza ovina merino al país y su Cabaña de León adquiriría renombre internacional. Permaneció en Buenos Aires atendiendo sus intereses comerciales e inclusive intentó sin éxito, en una posterior visita a los Estados Unidos, recuperar su puesto diplomático.

          En 1840 estaba de regreso en Providence[9], disfrutando de su considerable fortuna. Un registro de pedido de pasaporte de 1842 lo describe: 55 años, 1,74 m de estatura, ojos y cabello negros, frente ancha, nariz y mentón comunes, boca chica, rostro oval y tez oscura[10]. Comentarios de la época mencionan su hedonista estilo de vida, con anécdotas como que siendo un apasionado de la sopa de tortugas las criaba en el sótano de su mansión[11].

          Testó el 26 de agosto de 1850[12]. Luego de detallar unos legados específicos a caridades y obras benéficas, a sus parientes estadounidenses y, sorprendentemente, uno de 300 dólares a Manuela Ocampo de Láinez[13], de Buenos Aires, viuda, dejó todo su patrimonio incluyendo sus propiedades cerca de Buenos Aires en fideicomiso y nombrando como única heredera a su hija María Luisa Andrea Halsey, esposa de Raimundo del Valle, quien recibiría el usufructo de por vida. A su muerte, la mansión de Providence, una propiedad llamada Hauterive en Seekonk, Massachusetts, y la mitad del resto de la herencia irían al hijo mayor de María Luisa al alcanzar los 21 años, siempre y cuando el nieto hubiera adoptado el apellido Halsey dentro de los cinco años de haber sido notificado del fallecimiento de su abuelo y tuviera residencia permanente en los Estados Unidos. La otra mitad la destinó a los demás nietos sobrevivientes, en partes iguales, y solamente en el caso de que no los hubiera heredarían los otros parientes de Halsey[14].

          Cuatro años más tarde, el 15 de agosto de 1854, agregó un codicilo[15] por el cual estipulaba legados a su hermana Frances Maria Cross y a dos sobrinas, a ser pagados de un fondo de veinte mil dólares que recibiría del gobierno de Buenos Aires en dos remesas programadas para los meses de octubre de 1855 y 1856. A diferencia del testamento, Halsey no firmó el codicilo sino que estampó su marca, hecho que despertaría suspicacias más adelante[16].

          Falleció en Providence el 2 de febrero de 1855, a los 79 años[17], dejando un legado valuado en un cuarto de millón de dólares, al que se agregarían otros cien mil provenientes de facturaciones por armamentos recién saldadas por el gobierno de Rosas.

          Testamento y codicilo fueron presentados a la Corte Municipal de Providence días después, el 13 de febrero, y legalizados el 13 de marzo[18]. El testamento fue cuestionado por las hermanas de Halsey y los descendientes de las fallecidas. Una demanda de 1859 en tribunales de Massachusetts[19] fue presentada por George W. Cross, sobrino de Halsey[20], aduciendo la improcedencia y nulidad del fideicomiso debido a que la heredera era, además de hija ilegitíma, extranjera, pero los pleitos no prosperaron durante cuarenta años, hasta la muerte de María Luisa, el 29 de junio de 1895[21], cuando los despechados parientes volvieron a la carga. Esta vez apuntaron a que los derechos sucesorios del nieto estaban viciados porque el testamento los invocaba en el futuro[22]. Las causas se demoraron en los tribunales durante tres años más hasta que finalmente, el 14 de diciembre de 1898, se llegó a un acuerdo privado por el cual se dejaban sin efecto las demandas a cambio de la cesión por parte de los Valle de parte del patrimonio. Pedro del Valle Halsey, el hijo mayor de María Luisa, viajó a Providence desde New York donde residía para estar presente en la firma del acuerdo. Por su duración y complejidad, el caso adquirió tal notoriedad que tuvo amplia cobertura en la prensa[23] y en publicaciones legales. Se lo conocía como el “caso del testamento Halsey”.

LAS HIJAS: MARÍA LUISA HALSEY

          La futura heredera nació el 10 de noviembre de 1823 en Buenos Aires y fue bautizada[24] en San Nicolás de Bari el 25 como María Luisa Andrea, hija de padres desconocidos, padrinos don Félix Castro[25] y doña Genara García. Una nota sin fecha al margen de la partida dice: “Esta niña se legitimó por el subsiguiente matrimonio que contrajo don Tomás Lloid Haysey (sic) con doña Francisca García Olmos de Aguilar“. La nota está firmada “Ocampo” pero difiere de las rúbricas de Bernardo José de Ocampo en esa página, y lo que es poco común, también se tachó el texto original y se escribió algo similar directamente sobre el mismo.

          María Luisa contrajo matrimonio el 22 de febrero de 1842 en Buenos Aires en la iglesia de San Miguel Arcángel con Raimundo Pascual del Valle, porteño, de 26 años, hijo legítimo de don Pedro Antonio Valle y doña María Secundina Aveleyra[26], siendo testigos don Santiago Alejo Aveleyra, tío del novio, y doña Francisca García, madre de la novia. La partida[27] la describe como “doña María Luisa Halsey, natural de esta, de 18 años de edad, hija natural de don Tomás Halsey y doña Francisca García“, probando que la nota en la partida de bautismo era un fraude.

          La Rhode Island Historical Society, de la ciudad de Providence en ese estado, tiene en sus archivos[28] una copia de esa partida hecha casi un cuarto de siglo después, el 21 de mayo de 1847. Lleva el sello rojo federal y parece a todas luces auténtica. Está firmada por don Manuel Eulogio Nazar, cura rector en esa fecha de la parroquia de San Nicolás de Bari de Buenos Aires, quien escribió “va conforme en todo a la original y de orden del Sr. juez de primera instancia en lo civil Dr. don Manuel Mansilla notificada por el escribano don Marcos Agrelo, lo certifico, es segunda partida.” La firma de Nazar fue certificada ese mismo día al dorso de la hoja por el escribano Marcos Leonardo Agrelo; la de Agrelo por otros tres escribanos – Julián Aranda, Juan Pablo Izarrualde y Mariano Cabral, y las suyas finalmente por Joseph Graham, cónsul estadounidense, el 5 de junio siguiente. Sin embargo, el texto difiere notablemente del de la partida original, puesto que en lugar de “hija de padres desconocidos” dice “hija natural del Sr. Dn. Thomas Lloyd Halsey, ciudadano de los Estados Unidos, y de la Sra. Francisca García Olmos de Aguilera, natural de Buenos Aires, ambos solteros y por consiguiente libres.” El documento aporta dos nuevos datos: el apellido materno de Francisca García era Olmos de Aguilera y no Aguilar, y el del padrino, que no era legible en el original, Castro. Sólo cabe especular sobre los motivos que llevaron al cura Nazar a falsificar un documento oficial y de qué se valió Halsey, que aún vivía, o sus familiares o contactos porteños para lograrlo. También es interesante preguntarse cuál habría sido el resultado de los litigios sucesorios si los abogados de los descendientes de las hermanas de Halsey se hubiesen enterado de las irregularidades en la certificación del bautismo de la heredera.

          Se ha encontrado solamente otro documento donde aparece Francisca García Olmos de Aguilera: el Censo de 1869[29], en el que figura como casada (pese a que Halsey murió en 1855), de 60 años y nacida en Buenos Aires. Es tentador pensar que era hija de Benito García, natural de Galicia radicado en Mendoza, y Simona Olmos de Aguilera y Pizarro: una hermana de Simona, Josefa, estaba casada con Juan Bautista Castro del Castillo, cuyo hermano Félix tal vez fuera el Félix Castro padrino de María Luisa. Pero si la edad registrada en el censo es correcta Francisca habría nacido alrededor de 1809 y parecería ser demasiado joven para ser hija de esta pareja cuya hija menor, la duodécima, había nacido en 1792. Además, todos los hijos García Olmos de quienes se han encontrado partidas de bautismo nacieron en Mendoza. Como la del censo puede ser información incorrecta conviene tenerlo en cuenta como una posible filiación.

          El matrimonio Valle tuvo trece hijos[30], de los cuales se han podido identificar diez:

  • Pedro Antonio Ramón del Valle Halsey, nacido 28 Feb 1843 en Montevideo y bautizado en la Catedral de esa ciudad el 5 de marzo[31]. Se nacionalizó estadounidense el 13 de abril de 1864, meses después de cumplir 21 años[32]. Vivía entonces con su padre en 119½ East 13th St., New York, NY. Era inventor: el 29 de noviembre de 1871 patentó en Argentina una máquina de picar tabaco[33], y en 1897 en New York solicitó una patente para un estirador de piernas de pantalones, que le fue acordada el 4 de octubre del siguiente año bajo el registro US611841A[34].


Las listas de pasajeros hacia y desde los Estados Unidos e Inglaterra lo muestran como frecuente viajero, generalmente indicando su ocupación como comerciante, de café en un caso. Por el artículo del periódico The Providence Journal del 15 de diciembre de 1898 sobre la resolución del pleito, a la cual asistió, se sabe que en esa fecha residía en New York. En octubre de 1899 le encargó a su abogado Joseph H. Snyder la venta de todas sus propiedades en Providence, ya fuera en remate o venta particular, en partes o en conjunto[35]. En lo que parece haber sido su último viaje dejó New York en julio de 1899 a bordo del Waesland, llegando a Liverpool el 19, para partir el 21 desde Southampton en el Thames rumbo a Buenos Aires[36]. Falleció allí el 29 de junio de 1904, soltero de 61 años, de miocarditis crónica. En la partida[37] aparece como natural de Norte América y domiciliado en Callao 230.

  • Serapia Adela del Valle Halsey, nacida el 14 de noviembre de 1845 en Montevideo y bautizada en la Catedral el 1 de diciembre de 1845[38]. Conocida como Adela, falleció soltera después de 1907.
  • Dolores Simeona del Valle Halsey, nació en Buenos Aires el 21 de mayo de 1848 y fue bautizada en la Merced el 6 de junio, padrinos Mamerto Mones y Dominga Láinez. Falleció en Córdoba el 14 de septiembre de 1869[39].
  • María del Carmen Cristina del Valle Halsey, nació en Buenos Aires el 23 de julio de 1849[40]. No está con su familia en 1860, cuando tendría 10 años, por lo que se estima que ya habría fallecido.
  • Justo Tomás del Valle Halsey, nacido en octubre de 1850 en Buenos Aires y bautizado en diciembre de ese año en la parroquia de San Miguel[41]. Falleció en 1867[42].
  • Raimundo Modesto del Valle Halsey, bautizado el 14 de julio de 1852 en San Miguel Arcángel[43]. Falleció en Buenos Aires antes de los seis años[44].
  • María Luisa del Valle Halsey, nacida en Buenos Aires el 1 de mayo de 1855, bautizada en San Ignacio el 2 de junio (31/14)[45], casó allí en 1875 con Silvio Mones Ruiz Láinez[46] y fue la única que tuvo descendencia. En la foto[47], María Luisa, su marido y cuatro de sus hijos, de izquierda a derecha Adrián, Elías, Alfredo y Alberto Mones Ruiz del Valle, y Concepción Scasso, esposa de Alberto. Falleció después de 1908.
  • Cecilia del Valle Halsey, nacida en Buenos Aires alrededor de 1856[48], habría fallecido en Estados Unidos en 1860[49].
  • Fanny Cristobalina del Valle Halsey, nacida en Rhode Island alrededor de 1857[50], casada a los 58 años con Ambrosio Velasco Tobal en 1908[51].
  • Carlota Leandrina del Valle Halsey, nacida el 17 de febrero de 1864 en New York y bautizada el 14 de marzo en St. Ann, iglesia católica de esa[52]. Casada a los 43 años en Buenos Aires con Pedro Guichot Marty en 1907[53]. Guichot era el arquitecto francés que diseñó la casa de la calle Riobamba 270 para ella y sus dos hermanas Adela y Fanny, terminada aparentemente en 1906 pues participó en el concurso de fachadas organizado por la Municipalidad ese año[54].

          Una lista de pasajeros[55] muestra a R(aimundo) P(edro) Valle, de 40 años, comerciante, con Pedro Valle, de 11, llegando a New York desde Liverpool el 26 de julio de 1855 en el Atlantic, con destino final Buenos Aires. Eso tal vez explicaría por qué la familia no aparece en el Censo de Buenos Aires de 1855 (realizado el 17 de octubre), dado que María Luisa del Valle Halsey había nacido el 1º de mayo de ese año en esa ciudad y su hermana Cecilia el año siguiente también allí. Como Thomas Lloyd Halsey había muerto en Providence en febrero de 1855 los Valle tal vez habrían viajado a los Estados Unidos en ese lapso.

          El 1860 US Census[56], realizado el 2 de junio de ese año, muestra a la familia Valle en el 1st Ward de Providence, Rhode Island, tal vez en la mansión de la calle Prospect (el censo no registra direcciones). Raimund (sic) Valle, de 39, gentleman; María L. Valle, de 30, y siete hijos – Pedro (17), Adela (14), Dolores (11), Thomas (10), María L. (5), Cecilia (4) y Fanny (3), todos nacidos en Buenos Aires menos la última, nacida en Rhode Island, por lo que la familia debe haber llegado a Estados Unidos entre 1856 y 1857. Los cuatro mayores iban a la escuela. Vivían con ellos Negacia Valle, negra, de 28 años, nacida en Sud América, John Burns, de 28, cochero y Mary Gilligan, de 30, cocinera, ambos irlandeses.

          En el Censo de 1869, realizado el 16 de septiembre, María Luisa Halsey de del Valle estaba de vuelta en Buenos Aires, calle Piedad 470[57], con sus hijas María Luisa (como María, 14), Fanny (11) y Carlota (5), y su madre Francisca García, de 60. Su marido estaba en camino desde Córdoba porque su hija Dolores había fallecido allí dos días antes y la partida indica que su padre llevó el cadáver a Buenos Aires el día siguiente[58].

          Raimundo Pascual del Valle falleció en Buenos Aires el 19 de agosto de 1887, de reblandecimiento cerebral[59].

          En el Censo de 1895, realizado el 10 de mayo, María Luisa declaró tener 72 años, ser viuda, enferma y rentista; vivían con ella su hijos Pedro (52), Adela (49), Fanny (36) y Carlota del Valle Halsey (31), todos solteros y norteamericanos menos Adela, oriental[60]. Falleció dos meses después, el 29 de julio, de arterioesclerosis, en su domicilio de Moreno 1620[61].

CELMIRA (MARÍA MERCEDES) HALSEY

          El 19 de junio de 1899 en la Catedral de Córdoba contrajeron matrimonio Félix de Sarría y Sara Peñaloza; la partida indica que el novio era hijo de Santiago de Sarría y de Celmira Holsey[62], pero Lazcano Colodrero[63] señala que era “Celmira Halsey, norteamericana (sic), hija del primer ministro de los Estados Unidos ante el gobierno argentino.”

Celmira Halsey nació en Buenos Aires el 24 de septiembre de 1822 y fue bautizada como María Mercedes[64] al día siguiente en San Nicolás de Bari, hija de padres desconocidos, siendo padrinos Francisco Ocampo y Anastasia Ponce. De manera similar a los sucedido más tarde con la partida de bautismo de su medio hermana María Luisa Halsey, que era catorce meses menor, alguien escribió sobre el texto original “hija natural de Dn. Tomás Holsey natural de Inglaterra (sic) y de Da. Norberta González de Taboada.” La escritura se asemeja a la del firmante de la partida, Bernardo José de Ocampo – el mismo que firmaría la de María Luisa.

Norberta González de Taboada no aparece en el Censo de 1855 y en documentos, solamente como madrina en las partidas de bautismo de seis de sus nietos, entre los años 1847 y 1861. Tampoco se ha encontrado su partida de defunción.

          Como se verá a continuación, el apellido aparece escrito de muchas formas en documentos relacionados a Celmira y a su hermana Josefina: Olsei, Olcey, Orzey, Orzeli, Horse, Olsen, Olse, Olce, Mosley, y Holsey sólo en los últimos. Nunca como Halsey. Cabe recordar que la “a” de Halsey suena fonéticamente en inglés como “o”. Además, el legajo Nº4873 del AGN, del año 1861, caratulado “Los herederos de Félix Castro contra los herederos de don Tomás Lloyd Halsey por cobro de pesos fuertes“, tiene casi 70 folios y en varios casos el apellido aparece como Holsey. Lamentablemente no se mencionan los nombres de los herederos de ninguna de las partes.

          No está claro el momento o el motivo del cambio de nombre a Celmira; en la partida de bautismo de su hija María de 1850 figura como María de las Mercedes, pero en la otra disponible, la de Roque Santiago, que si bien era mayor fue bautizado después en 1851, aparece como Celmira, y con este nombre en las partidas de matrimonio de sus hijos y también en su partida de defunción.

          Pese a que tuvo hijos nacidos en 1850 y 1857 en Buenos Aires, no se ha encontrado allí a la familia en el Censo de 1855.

          Celmira Halsey de Sarría falleció en Buenos Aires el 24 de octubre de 1859, según lo indican dos partidas de defunción de la iglesia del Pilar[65]. Fueron sus hijos:

  • Edelmiro de Sarría Halsey. No se ha encontrado su partida de bautismo, pero según la de su matrimonio era porteño, de “treinta y cinco años, diez meses y cinco días”, o sea nacido el 24 de junio de 1849. Casó en el Pilar el 29 de abril de 1885[66] con Pastora Inocencia Ferrer Tejada; en la partida figura como estanciero, domiciliado en el partido de Bahía Blanca. Tuvo una hija, que fue bautizada como Fermina Vicenta Larría en 1886, pero su nombre fue enmendado a Zelmira Sarría por nota al margen de 1915[67]. Edelmiro aparece en el Censo de 1895 en Capital, Sección 17, viudo de 50 años, propietario y huérfano de madre, viviendo con su hija de 9 años[68].
  • Roque Santiago de Sarría Halsey, nacido el 16 de agosto de 1849, bautizado en el Pilar el 8 de noviembre de 1851[69], padrinos Saturnino Herrera y Norberta González (de Taboada). La fecha de nacimiento, dos meses después de la de su hermano, puede deberse a un error o dado que no aparece en ningún otro documento, tal vez sea la misma persona que cambió su nombre a Edelmiro.
  • Celmira de Sarría Halsey, nacida el de 19 junio de 1850 y bautizada el 2 de diciembre en el Pilar[70] como María; padrinos Valentín Sequeiros y Norberta Taboada. Aparece con su padre, viudo de 50 años, en el Censo de 1869[71]. Casó en 1872 con Henry Middleton, inglés, y tuvo siete hijos. Falleció en Rosario en 1950, a los 100 años de edad.
  • Félix de Sarría Halsey, nacido el 20 de noviembre de 1857 en Buenos Aires. Tampoco se ha encontrado su partida de bautismo pero en el Censo de 1869 está en un colegio de Rosario, de directores prusianos[72]. Según indica Lazcano Colodrero, falleció el 23 de noviembre de 1923 en Córdoba, donde se había establecido años antes. A los 21 años se recibió de ingeniero geógrafo en la Universidad de Córdoba, donde fue Director Gral. de Riego en el gobierno del Dr. Manuel P. Pizarro, Director de Rentas en el primer gobierno del Dr. Ramón J. Cárcano y senador por el departamento de Calamuchita. Dirigió la Revista de la Sociedad Rural durante varios años y recibió una distinción de un congreso de sociedades rurales de los Estados Unidos. Colaboró, también, en los diarios Los Principios y La Patria, de esta ciudad. Contrajo matrimonio el 19 de junio de 1899 en la Catedral de Córdoba con Mercedes Allende Goicochea, con la que tuvo dos hijos. En la partida su madre aparece como Celmira Mosley[73]. Su esposa falleció en 1897 y contrajo segundas nupcias en 1899 con la ya mencionada Sara Peñaloza, con quien tuvo otros cinco hijos.

Corresponde mencionar una partida de bautismo en la Inmaculada Concepción de Buenos Aires del 28 de octubre de 1844, de Juan del Corazón de Jesús Suárez Olce, nacido el 12 de junio, hijo legítimo de Pedro Suárez y Zelmira Olce de ésta, padrinos Gerónimo Ortega y Nicolasa González[74]. Por las fechas podría haber sido un primer matrimonio o relación de Celmira Halsey.

JOSEFINA HALSEY

          No se ha encontrado la partida de bautismo de Josefina Halsey, pero la prueba del vínculo es que la madrina de bautismo de varios de sus hijos fue su madre Norberta González de Taboada, que también había sido madrina de dos de sus nietos Sarría Halsey.

          Josefina Halsey aparece en los Censos de 1855 de 25 años de edad, de 1869 (de 35) y 1895 (de 65), lo que es inusualmente consistente y la haría nacida alrededor de 1830, pero si esa edad fuera correcta habría tenido su primera hija a los 13 años. En efecto, en el Censo de 1855[75] aparece como Josefina Olsei, casada y madre de familia; era la inquilina principal de una casa de un piso en la calle Libertad 19; vivía con su abuela, necesariamente la materna, Manuela Montes, viuda de 60 años. Con ella vivían sus hijos de apellido Roqué – Hortensia (de 12), Enrique (10) y Eduardo (9).

          No se ha encontrado la partida de bautismo de Hortensia Roqué; tres partidas de bautismo en la Inmaculada Concepción de otros hijos de Josefina de ese apellido demuestran que el padre era Enrique Roqué, francés de París, pero tampoco se ha encontrado una partida de matrimonio, pese a que según las de bautismo los hijos eran legítimos. La madrina fue siempre la misma, la abuela de los niños Norberta González (de Taboada, según la tercera partida).

  • Hortensia Roqué Halsey, nacida alrededor de 1843.
  • Simona Eladia del Carmen Roqué Halsey, nacida el 18 de febrero de 1844, bautizada el 23 de agosto de 1847, h. l. de Enrique Roqué natural de Francia y Josefa Olsen de Buenos Aires[76]. Habría tenido 11 años en 1855 y como no está con su madre tal vez ya había fallecido.
  • Ildefonso Raimundo Enrique del Corazón de Jesús Roqué Halsey, nacido el 23 de enero de 1846, bautizado el 12 de agosto de 1847, h. l. de Enrique Roqué, natural de Francia y Josefa Olsen de Buenos Aires[77].
  • Eustaquio Eduardo Roqué Halsey, nacido el 16 de enero de 1849, b. el 19, h. l. de Enrique Roqué natural de París y Josefa Olse de Buenos Aires[78].

     Encontramos varios Enrique Roqué franceses en Córdoba, con amplia descendencia, pero aparentemente eran de Sainte Foy la Grande, Bordeaux, y no de París.

          Hortensia Roqué tenía una relación de hecho con José Díaz de Bedoya, quien en el Censo de 1855 aparece en la calle Representantes 133, en lo de Buenaventura Decoud, cónsul del Paraguay; tenía 29 años, era de Asunción, soltero y comerciante y hacía 10 años que estaba en el país[79].

           Era un militar y político paraguayo que residía exiliado en Buenos Aires por mostrarse contrario al gobierno de Francisco Solano López. Había formado allí una sociedad mercantil, la casa Decoud, Machain y Cía., con sus compatriotas el cónsul Decoud, Segundo Machain y Nicolás Brizuela[80]. Fue miembro y luego presidente de la Asociación Paraguaya, con sede en Buenos Aires; además se integró a la Legión Paraguaya, una milicia de paraguayos destinada a combatir al gobierno de López. Luego de la ocupación de Asunción durante la Guerra de la Triple Alianza se realizó una asamblea que lo designó como representante del gobierno y asumió el 15 de agosto de 1869, conjuntamente con Cirilo Antonio Rivarola y Carlos Loizaga, quedando constituido así el Triunvirato.

         Comisionado por el Gobierno para vender la platería de las iglesias con el propósito de reunir fondos viajó a Buenos Aires desde donde, según se cuenta, en vez de dichos fondos envió su renuncia en mayo de 1870, por lo que el vulgo, siempre pintoresco en sus apreciaciones, le llamaba “José Candelero”. Sin embargo, existen documentos en los que se señala la rendición de cuentas que hiciera en su momento. Vivió en Buenos Aires hasta su muerte en 1872[81], aunque la pareja no convivía – aparecen en domicilios diferentes en la partida de bautismo de la tercera hija en 1870.

          Se encuentra en el AGN la sucesión de José Díaz de Bedoya[82], pero falta el primer cuerpo que contendría las partidas y el relato de la situación familiar. Testó el 20 de octubre de 1872 y falleció poco después. Declaró haber tenido seis hijos naturales reconocidos; se han identificado tres hijas de Hortensia, todas bautizadas como hijas naturales pero las primeras dos reconocidas por el padre según notas al pie de las partidas:

  • Petrona Hortensia Bedoya Roqué, nacida el 13 de mayo de 1864 y
  • Rosario Josefina Bedoya Roqué, nacida el 1 de octubre de 1865, ambas bautizadas en la Inmaculada Concepción, Buenos Aires, el 6 de noviembre de ese año, hijas naturales de José Díaz de Bedoya, natural del Paraguay, de 38 años, y de Hortensia Roqué, natural de Buenos Aires, de 21, domiciliados en la calle del Temple 308. Fueron padrinos Felipe Recalde y Josefa Díaz de Bedoya, ambos naturales del Paraguay y domiciliados en Charcas 355[83]. Petrona casó el 29 de noviembre de 1882 en el Pilar[84] con Pastor del Campo Bustamante, natural de Tucumán, con descendencia en Rosario y Santa Fe. Rosario Josefina debe haber fa llecido antes de 1869 porque no está con su familia en el censo de ese año.
  • Martina Josefa Bedoya Roqué, nacida 30 de enero de 1867, bautizada en la Merced el 13 de diciembre de 1870, hija natural de José Díaz de Bedoya, natural del Paraguay, de 48 años, y Hortensia Roqué, del país, de 26, domiciliados el primero en Tucumán 266 y la segunda en San Martín 42, siendo padrinos Eduardo Roqué, del país, 23 años, domiciliado en Tucumán 266, tío de la niña, y Catalina B. de Rivarola, del Paraguay, 50 años, domiciliada en San Martín 42[85]. Tal vez las direcciones han sido traspuestas – tendría más sentido que el joven Roqué viviera con su hermana, como lo hacía un año antes en el Censo de 1869, y no con su ex-cuñado.

     Si bien no hay evidencia documental alguna de que las medio hermanas María Luisa y Josefina Halsey se conocieran, cabe notar que María Luisa, en el Censo de 1869, vivía al lado de lo de la familia Decoud[86], la del cónsul paraguayo, quien había fallecido en 1864[87].

          Josefina Halsey tuvo una segunda relación de hecho con José María Miró; no se ha encontrado una partida de matrimonio. Según los apuntes inéditos[88] de Carlos Calvo era José María Miró Dorrego y agrega que tuvo una hija natural llamada Josefina Toribia, casada con Luis Sánchez Boado Romero, pero no dice quién era la madre.

          José María Antonio Miró Dorrego era hijo de Antonio Miró Canut y Dominga Dorrego Salas y por lo tanto sobrino del célebre coronel Manuel Dorrego. Nació en Buenos Aires el 24 de marzo[89] de 1807 y fue bautizado en San Nicolás de Bari el mismo día, siendo sus padrinos don Francisco Antonio Lamela y doña Basilia Larrechea[90]. Contrajo matrimonio a los 57 años, el 12 de mayo de 1864 en la Merced (9[91]/125), con Justina Robustiana Barros García, y la copia de la partida en la testamentaría de su hijo manifiesta que era soltero[92]. Tuvieron dos hijos, Manuela Felisa Rita, nacida en B. Aires el 22 de mayo de 1865 y bautizada en la Inmaculada Concepción el 7 de octubre[93], y José María Marcelino, nacido el 2 de junio de 1867 y bautizado en la misma iglesia el siguiente 25 de enero[94].

          Según el Censo de 1869, en Charcas 86, Buenos Aires, Sección 13a, vivía Josefina Orzey, casada, de 35 años, con Hortensia (22, casada) y Eduardo Roqué (20, soltero, empleado), las niñas Hortensia (5) y Martina Bedoya (2)[95] y Catalina (8) y Toribia Miró (7), ambas nacidas en Buenos Aires[96].

          Catalina Miró había nacido el 13 de febrero de 1861 y fue bautizada en el Socorro el 5 de marzo[97], como hija legítima de José Miron (sic), del país, de 50 años, y Josefa Horse, de B. Aires, 37, domiciliados en Charcas 86. La madrina fue Norberta Taboada, de B. Aires, 50, viviendo en la misma dirección – era la madre de Josefina Halsey. Por nota al margen del 10 de abril de 1908 se corrigió el apellido de la bautizada y de su padre a Miro (sin tilde) y el de la madre a Josefina Holsey.

          Toribia Josefina Miró nació en Buenos Aires el 16 de abril de 1863, y fue bautizada el siguiente 5 de julio en el Socorro como hija legítima de don José María Miró, de 45 años, y doña Josefina Olsei, 38, ambos naturales del país y domiciliados en Charcas 86. Fueron padrinos José Díaz de Bedoya, paraguayo, 35, Bolívar 80, representado por Eduardo Roqué, y Hortensia Roqué, del país, 19, ambos también domiciliados en Charcas 86[98].

          Cabe notar que José María Miró Dorrego tenía tres años más que los declarados por el padre de Catalina Miró en su partida de bautismo. En la de Toribia Josefina la diferencia se amplía a once años. No se ha encontrado evidencia de que fueran la misma persona; tal vez la testamentaría de José María Miró Dorrego, de existir, arroje luz sobre este asunto.

          Josefina aparece como Josefina Holsey en una causa en la que habría demandado a José M. Miró[99] y que habiendo fallecido este, siguió contra su viuda, pero es una recopilación de jurisprudencia y no se menciona el nombre de la viuda y tampoco el de Josefina[100]. La sentencia de primera instancia, en contra de la demandante, está fechada 21 de junio de 1881 y continúa con una resolución de marzo del año siguiente.

          En el Censo de 1895[101] aparece como Josefina H. de Roqué, lo que confirma que no se casó con Miró. Viuda, de 65 años, rentista, declaró 30 años de casada (pero con hijos de 51 y 45 años…) y haber tenido nueve hijos, de los cuales se han identificado seis. Vivía con sus hijos Eduardo Roqué (45) y Catalina Miró (26), ambos solteros y todos porteños, y en la casa siguiente, Hortensia R. de Bedoya, 51, viuda, 18 años de casada y 3 hijos, también porteña.

          Por ley Nº4428 del 27 de septiembre de 1904 se le asignó a la Sra. Toribia Josefina Miró de Sánchez Boado, viuda de Luis Sánchez Boado, una pensión mensual de trescientos pesos moneda nacional por el término de diez años. Su marido había fallecido el 28 de julio y fue empleado durante 35 años del Ministerio de Hacienda[102]. Había tenido una relación de hecho con Laurentina Maradona Moreno, de la que nacieron tres hijos naturales entre 1874 y 1878, reconocidos por el padre. Laurentina murió de peritonitis a fines de marzo de 1880. Con Toribia tuvo dos hijos más, Félix y Carlos J. (o Juan Carlos) Sánchez Boado Miró, nacidos alrededor de 1886 y 1889 respectivamente.

          En los Censos de 1855[103] (45 años, representante, 12, estudiante) y 1869[104] (59, propietario, 24, empleado, Libertad 288) se encuentra un Luis Boado, viudo, con un hijo Luis; el padre habría nacido en 1805 o 1810 y el hijo en 1842 o 1844. Según la necrológica entró al Ministerio en 1869, de 27 o 25 años, debe haber sido justo después del Censo. Sería consistente con el Luis Sánchez Boado (h) del aviso del Digestivo Mojarrieta en El Gladiador Nº 105 de 1903:

Todavía más explícito, si cabe, es el señor Luis Sánchez Boado (hijo), Oficial de Ia sección almacenes de la Casa de Gobierno.- Señor doctor Mojarrieta: He seguido largos tratamientos de varios médicos reputados sin conseguir mejoría, hasta que resolví tomar su maravilloso DIGESTIVO. Hoy me parece un sueño sentirme completamente restablecido, pero llevo ensayado todo lo que antes me era imposible comer, y puedo asegurar que dicho Digestivo me ha dejado tan saludable como antes de contraer semejante dispepsia, por lo cual tendré verdadero gusto en referirlo á cuantos enfermos quieran verme. Firmado: Luis Sánchez Boado (hijo),  Libertad 1068.

CONCLUSIÓN

          No se ha podido encontrar evidencia documental de que Celmira y Josefina fueran hijas de Thomas Lloyd Halsey. Una tataranieta de Celmira Halsey, residente en Canadá y contactada en 2016, ignoraba el parentesco y que posiblemente fuera cuarta nieta del cónsul. Recuerda haberle oído decir a su madre que tenía un antepasado norteamericano, pero no sabía su nombre ni tenía más detalles.

          Si bien no existe un dato preciso de la fecha de nacimiento de Josefina Halsey, parecería ser la menor de las tres y Celmira la mayor, lo que indicaría que Halsey habría mantenido relaciones simultáneas con Norberta González y Francisca García.

          También es extraño que si Celmira y Josefina eran sus hijas Halsey las haya ignorado en su testamento, o por qué nombró única heredera a María Luisa, que no era la mayor. Es posible que les haya hecho donaciones en vida pero tampoco hay evidencias.

          Siempre queda la posibilidad de que algún descendiente de aquellas provea alguna prueba o que en el futuro surja una prueba genealógica de ADN suficientemente sensible[105] como para probar que Thomas Lloyd Halsey era su antepasado común.


NOTAS

[1] De las fuentes consultadas sólo dos mencionan a las otras hijas: Who Was Who in America dice “tuvo por lo menos tres hijos incluyendo a Maria Luisa Andrea del Valle” y Lazcano Colodrero menciona a su hija Celmira Halsey de Sarría al tratar ese apellido en su obra Linajes de la gobernación del Tucumán.

[2] Ver al final bibliografía consultada.

[3] Ancestry.com 1850 United States Federal Census, Providence Ward 1, Providence, Rhode Island, roll M432_844, page 17B, image 40.

[4] En Boston o en Newburyport, según la fuente.

[5]  “A taxicab whirled him through Post Office Square with its glimpse of the river, the old Market House, and the head of the bay, and up the steep curved slope of Waterman Street to Prospect, where the vast gleaming dome and sunset-flushed Ionic columns of the Christian Science Church beckoned northward. Then eight squares past the fine old estates his childish eyes had known, and the quaint brick sidewalks so often trodden by his youthful feet. And at last the little white overtaken farmhouse on the right, on the left the classic Adam porch and stately bayed facade of the great brick house where he was born. It was twilight, and Charles Dexter Ward had come home.”

[6] A diferencia de las fuentes estadounidenses, Horacio Velasco Suárez y Roberto Pedreira la dan como hija de Sarah Brown en sus árboles genealógicos en Geneanet. Lamentablemente ambos han fallecido.

[7] Una lista de pasajeros lo muestra llegando al puerto de Nueva York el 25 de mayo de 1825, a bordo del Emulous, procedente de Montevideo, de 24(?) años, gentleman. Tal vez conociera a Halsey allí o en Buenos Aires (LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939V-KNGP-J).

[8] William R. Manning, ed., Diplomatic Correspondence of the US Concerning the Independence of the Latin-American Nations, vol. 1, p. 336, New York, OUP, 1925

[9] Ancestry.com 1840 United States Federal Census, Providence Ward 1, Providence, Rhode Island, roll 505, page 374, image 756

[10] Ancestry.com U.S. Passport Applications, 1795-1925

[11] Old Providence: A Collection of Facts and Traditions Relating to Various Buildings and Sites of Historic Interest in Providence, Merchants National Bank of Providence, 1918, GoogleBooks

[12] Testamento original, Providence City Archives

[13] Su hija Dominga Láinez Ocampo con su marido Mamerto Mones Ruiz Laprida serían padrinos de bautismo de Dolores del Valle Halsey (nieta de Halsey) y su nieto Silvio Mones Ruiz Láinez, hijo de esta pareja, se casaría con María Luisa del Valle Halsey, hermana menor de Dolores.

[14] The Federal Reporter volume 86, May-June 1898, p. 25 (GoogleBooks)

[15] Providence City Archives

[16] RIHS MSS 170 Folder 2 – Copia dactilografiada de una carta de Edward L. Baker, cónsul estadounidense en Buenos Aires, a G.W.R. Matteson, 25 de abril de 1890, incluyendo un informe de James Pott del 18 de abril donde hace ese comentario.

[17] Providence Daily Post, lunes 5 de febrero de 1855: In this city, 2d inst., Col. Thomas Lloyd Halsey, in the 79th year of his age. The relatives and friends of the family are invited to attend his funeral on Wednesday next, at 3 o’clock P.M., from his late residence, No. 91 Prospect street.

[18] Providence City Archives

[19] The Federal Cases, No. 3431 [21 Law Rep. 734], Circuit Court, D. Masschusetts, 1859

[20] Hijo de su medio hermana Frances Maria.

[21] RIHS MSS 170 Folder 2 – Genealogy of Family of Thomas Halsey, sin autor ni fecha.

[22]Void for remoteness” en inglés.

[23] The Providence Journal, December 15, 1898

[24] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11561-18373-69

[25] En la partida el principio del apellido está tapado por una banda de papel en la canaleta del libro parroquial, pero la copia de 1847 revela que era Castro.

[26] El apellido también aparece escrito como Abeleyra.

[27] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11345-1816-97. Es uno de los libros quemados en el incendio de 1955 y no se ve el día pero sí el mes y año; el día proviene del legajo Nº8687, año 1887, sucesión de Raimundo del Valle en el AGN.

[28] RIHS MSS 170 Folder 2.

[29] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-DC17-ZMC

[30] Censo de 1895 LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-DCZ7-5X7

[31] AGN Testamentaría de Raimundo Pascual del Valle, legajo Nº8687 de 1887, dato de Gabriel Chirico

[32] Ancestry.com, U.S. Naturalization Record Indexes, 1791-1992

[33] Juan José Ruiz, Manuel Malagrida, Los orígenes de la industria del cigarrillo en la Argentina, 2012, p.27, GoogleBooks

[34] http://www.google.com/patents/US611841

[35] Providence Preservation Society, Records of 134 Lloyd Avenue, Deed Book 428.254

[36] Ancestry.com UK, Outward Passenger Lists, 1890-1960 y UK, Incoming Passenger Lists, 1878-1960

[37] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-9734-4372-53

[38] AGN Legajo Nº8687 citado antes

[39] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-69ZS-PQL

[40] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11561-23219-39

[41] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11561-23285-55

[42] RIHS MSS 170 Folder 2 – Genealogy of Family of Thomas Halsey, sin autor ni fecha.

[43] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-R8RP-Y

[44] Aparece en el índice del libro segundo de defunciones de San Miguel Arcángel (1844-1857), folio 82 v (https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-159385-311469-20) pero ese libro no está en FamilySearch.

[45] AGN Legajo Nº8687 citado antes

[46] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11469-19198-49

[47] Amable atención de Eduardo Hamilton Mones Ruiz.

[48] Ancestry.com  1860 US Census – Place: Providence Ward 1, Providence, Rhode Island; Roll: M653_1209; Page: 133; Image: 11; Family History Library Film: 805209

[49] Genealogy of Family of Thomas Halsey, citada antes

[50] Censo EEUU 1860, citado antes

[51] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-9718-9410-34

[52] AGN Legajo Nº8687 citado antes

[53] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-9718-48951-56

[54] Statistical Annuary of the City of Buenos Aires, Año XVI, 1906, publicado por la Municipalidad; Buenos Aires, Cía. Sudamericana de Billetes de Banco, 1907

[55] Passenger Lists of Vessels Arriving at New York, New York, 1820-195, M237, Roll 155, Line 35, List Nº 694, Ancestry.com

[56] Ancestry.com Year: 1860; Census Place: Providence Ward 1, Providence, Rhode Island; Roll: M653_1209; Page: 133; Image: 11; Family History Library Film: 805209

[57] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-DC17-ZMC

[58] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-69ZS-PQL

[59] Registro Civil de Capital Federal, acta 622, sección 1, año 1887 de los libros de defunciones

[60] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-DCZ7-5X7

[61]AGN Testamentaría de María Luisa Halsey de del Valle, legajo Nº6359 de 1895, dato de Gabriel Chirico

[62] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-11566-103228-77

[63] Arturo G. de Lazcano Colodrero, Linajes de la Gobernación del Tucumán, 1969, p. 403

[64] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-R8VK-D

[65] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11368-1735-31 y https://family search.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11345-31018-3

[66] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11366-13954-91

[67] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-R6FX-R

[68] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-11836-155397-29

[69] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-12417-69356-80

[70] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-12146-45342-54

[71] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-11549-25816-93

[72] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-12390-129181-91 y https://family search.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-12390-130114-89

[73] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-11629-208614-57

[74] LDS https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-R69Z-RW

[75] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-12122-160626-54

[76] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11563-53296-81

[77] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11563-52849-6

[78] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11563-52098-91

[79] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-12124-261929-6

[80] Ricardo Scavone Yegros, Polémicas en torno al gobierno de Carlos Antonio López en la prensa de Buenos Aires 1857-1858, Editorial Tiempo de Historia, Paraguay, 2010, pág. 27

[81] Wikipedia y http://www.abc.com; ambas fuentes indican erróneamente que falleció en 1881 pero la fecha exacta (09 Dec 1872) aparece en la Causa CXLVIII de la Suprema Corte de Justicia, Doña Petrona Diaz de Bedoya de del Campo contra el doctor don Juan E. Torrent; sobre nulidad de una venta y reivindicación, en 1898

[82] AGN Legajo Nº5460 año 1872

[83] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11563-56199-23

[84] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11366-25050-9

[85] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11562-34658-88

[86] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-11099-143631-63

[87] Jurisprudencia Civil – Fallos y Disposiciones de la Exma. Cámara de Apelaciones de la Capital, Publicados bajo la dirección de los Secretarios Dr. D. Jorge L. Dupuis y Dr. D. N. González del Solar (hijo), tomo LXIX, Causa DCCLII, pág. 252, Buenos Aires, Adolfo Grau, 1898

[88] LDS film 1103950

[89] Calvo dice incorrectamente junio

[90] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11562-1247-78

[91] El libro no fue microfilmado por la LDS, tal vez falte.

[92] AGN Legajo Nº7115

[93] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11563-56050-75

[94] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11563-41683-89

[95] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-12056-54543-28

[96] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-12056-55246-30

[97] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11564-11996-81

[98] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-11564-14223-11

[99] Jurisprudencia Civil – Fallos y Disposiciones de la Exma. Cámara de Apelaciones de la Capital, Publicados bajo la dirección del Secretario Dr. D. Félix Constanzó, tomo I, pág 119, 2a. ed., Buenos Aires, Adolfo Grau, 1888

[100] Su nombre aparece en el índice de causas en el tomo IX, pág. lxvi: Holsey, Josefina; José M. Miró, tomo I, pág. 119.

[101] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-11779-6828-32

[102] Caras y Caretas, Año VII, Nº307, 20 de agosto de 1904

[103] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-266-11775-95049-51

[104] LDS https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-13029-112436-6 y https://family search.org/pal:/MM9.3.1/TH-267-13029-113736-19

[105] Las actuales de autosomal DNA ó mtDNA no permiten determinar parentescos a tanta distancia generacional.

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS

  • Amigos Inolvidables, Asociación de Difusión Interamericana, Buenos Aires, 1940, primera serie, p. 53-64
  • Chandler, Charles Lyon. Dictionary of American Biography, Johnson, Allen and Dumas Malone, eds., New York, Charles Scribner’s Sons
  • Currey, Samuel. Arguments for the Heirs at Law in the Halsey Will Case, Providence, Knowles, Anthony & Co., 1859
  • Cutolo, Vicente Osvaldo. Nuevo diccionario biográfico argentino 1750-1930, Bs. As., Elche, 1968-1985
  • Espil, Felipe A., ed. Once años en Buenos Aires, 1820-1831. Las crónicas diplomáticas de John Murray Forbes, Buenos Aires, Emecé, 1956
  • Findling, John E. Dictionary of American Diplomatic History, 2nd ed., Greenwood Press, 1989
  • Fitte, Ernesto J. De la revolución al reconocimiento de las Provincias Unidas, Bs. As., Emecé Editores, 1969
  • Geneanet – árboles genealógicos de Horacio Velasco Suárez (horacio gabriel) y Roberto Pedreira (sealcari), ambos fallecidos
  • Geni – árbol genealógico de Eduardo Hamilton Mones Ruiz
  • Goldaracena, Ricardo. El libro de los linajes: familias históricas uruguayas del siglo XIX, Montevideo, Arca, 1976-2003
  • Halsey, Jacob Lafayette and Edmund Drake Halsey. Thomas Halsey of Hertfordshire, England, and Southampton, Long Island, 1591-1679, with his American Descendants to the Eighth and Ninth Generations, Morristown, N.J., 1895
  • Lazcano Colodrero, Arturo Gustavo de. Linajes de la gobernación del Tucumán, Córdoba, Biffignandi, 1936-1969
  • Manning, William R., ed., Diplomatic Correspondence of the US Concerning the Independence of the Latin-American Nations, New York, OUP, 1925
  • Old Providence: A Collection of Facts and Traditions Relating to Various Buildings and Sites of Historic Interest in Providence, Merchants National Bank of Providence, 1918
  • Pérez Calvo, Lucio Ricardo. Norteamericanos en la Argentina, 2a. ed., Bs. As., 2008
  • Peterson, Harold F. Argentina and the United States 1810-1960, State University of New York, 1964
  • The Federal Reporter Volume 86 – Cases Argued and Determined in the Circuit Courts of Appeals and Circuit and District Courts of the United States, May-June 1898, St. Paul, West Publishing Co., 1898
  • Thomas Lloyd Halsey Papers, MSS 170, Rhode Island Historical Society, Providence, Rhode Island
  • Whitaker, Arthur Preston. The United States and the Independence of Latin America, 1800-1830, Baltimore, The Johns Hopkins Press, 1931
  • Who Was Who In America, Historical Volume 1607-1896, Revised Edition, Chicago, Marquis Who’s Who, 1967
  • Williams, Stephen K. Cases Argued and Decided in the Supreme Court of the United States in the December Terms, 1861-62-63-64, Book XVII, Newark, The Lawyers’ Co-operative Publishing Co., 1884

White en Billiken

Publicada en dos entregas en la serie Estampas Navales de la famosa revista infantil, el 10 y 17 de enero de 1966, y con el erróneo “Pío” en el título, una narrativa gráfica de su creación de la primera escuadra argentina, en 1814. Es una gentileza de una cuarta nieta suya.

El relato es generalmente correcto, pero en el último cuadro de la tercera página suaviza lo que fue un violento encuentro entre White y el almirante Brown, cuando le cuestionó la demora en los pagos a oficiales y marineros (ver Un respetuoso pedido al almirante Brown.)

El siguiente cuadro reza “White fue encarcelado; días después fue puesto en libertad, pero allí comenzarían sus desventuras.” Habían comenzado mucho antes… fue arrestado por orden de la Real Audiencia en septiembre de 1806, luego de la Reconquista; nuevamente en octubre de 1807, después de la segunda invasión, por el general Elío en Montevideo, y en septiembre de 1809, por orden del virrey Cisneros. Fue nuevamente encarcelado en 1815, 1816 y 1818.

Otro error es el lujoso comedor que se ve en la última página, donde se menciona la pensión que empezó a recibir en 1835; la familia estaba en extrema pobreza. Y White murió el 4 de enero de 1842, no el 5.

1797-1799: Viaje a las Indias Orientales

Sabíamos que poco después del nacimiento en Londres de su hijo Allen (7 de mayo de 1797), White había partido en un viaje comercial a la Indias Orientales. Su esposa, ya enferma, fue disuadida por amigos de acompañarlo – la idea original de la pareja.

El Fondo Carranza/White del AGN no tiene documentación de este viaje, que en su momento supuse perdida. Un familiar me sorprendió con un extraordinario cuaderno en el que White copió las cartas que envió en la primera parte de esa aventura, fechadas desde octubre de 1797 a diciembre de 1799.

Cabe preguntarse por qué este cuaderno no terminó en manos de Carranza. Una hipótesis es que como menciona a su entonces esposa Elizabeth, lo habría tenido su hijo Allen, separado del grueso de la documentación, que estaba en poder de Pedro Nagle White, de la otra rama de la familia. Lo heredaría después el ingeniero White, hijo de Allen, pasando luego a su hijo Carlos Alberto White Frías, una de cuyas nietas es la actual propietaria.

Son cartas comerciales; solamente cuatro son a su familia – esposa, cuñado, suegro y hermano, y si bien otras son a amigos, siempre incluyen detalles de negocios. Aparece muy preocupado por su esposa y su salud, pero menciona muy poco a su hijo. No hace ninguna descripción de los lugares que visita o de costumbres de sus habitantes, tan diferentes a lo que conocía.

Por lo que se lee después, el Orion, barco en el que viajaba White como sobrecargo, capitaneado por George Cunningham, era uno de tres navíos; no queda claro si todo había sido organizado por White, ni si iban en convoy. Los otros dos eran el Elizabeth, capitán Isaac Stone1, sobrecargo Joseph Lamson (compañero de estudios de White en Dartmouth), y el Ganges, capitán Charles Langford, sobrecargo John Ker.

El Orion era un buque debidamente registrado en los Estados Unidos, de 452 20/95 toneladas de porte, construido en Berkley, condado de Bristol, Massachusetts, en el año 1794. Pertenecía una mitad a James Tisdale, tres octavos a Isaac Cushing, ambos estadounidenses, y un octavo a White2. Este último había hecho algún tipo de arreglo en Amsterdam a principios de 17973 con la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (Dutch East India Company), que implicaba comprar mercadería de Batavia (hoy, Jakarta, Indonesia) y llevarla a Europa en esos tres barcos.

Del Elizabeth, el nombre de su esposa, White dice en agosto de 1798 “era de mi propiedad, aunque no legalmente.”4

A través de Chalmers & Cowie, sus agentes en Londres, White había asegurado en la Lloyd’s Coffee House al Orion y al Elizabeth en varias pólizas. No he visto evidencia de que lo haya hecho para el Ganges, tal vez lo hizo su socio en esta nave, Anders Anderson, de Gothenburg, Suecia5. Esta ciudad era además la sede, desde 1731, de la Compañía Sueca de las Indias Orientales.

El cuaderno cuenta con casi noventa hojas, de un papel de excelente calidad, encuadernado en cuero, en perfecto estado después de más de dos siglos. La escritura de White es clara, elegante y pareja, y el color de la tinta tan homogéneo que sugieren que sería una transcripción de copias de cartas, hecha por White tiempo después para tenerlas recopiladas y ordenadas secuencialmente. Esto parece confirmarse en la página 140, donde copió una carta del 26 de octubre de 1799 y luego, otra anterior, del 23. No continuó, o tal vez lo hizo en otro cuaderno, ya que en 1800 y 1801 todavía seguía en las Indias Orientales. Recién en mayo de 1802 dejó Mauricio, en el viaje que lo llevaría al Río de la Plata. Nunca volvió a esos puertos, ni a Europa o Estados Unidos.

Al dorso de la carátula aparece un índice alfabético de los destinatarios de las cartas, y en qué páginas figuran. No dice cuándo partió, a bordo del Orion, que estaría fondeado en Gravesend, en la desembocadura del Támesis; una fuente6 dice que fue en agosto de 1797, tal vez después del 18, cuando su hijo Allen fue bautizado en la Scotch Church, London Wall, pero otra dice que fue en julio7.

La página 1 lista las cartas que envió en agosto de 1797 desde los Downs8, el mes siguiente desde Plymouth (Devon, Inglaterra), en octubre desde Madeira y el 27 de ese mes desde St. Jago (São Tiago, Cabo Verde). Escribió a su esposa y a sus agentes, Chalmers & Cowie de Londres, y a contactos comerciales y amigos en EEUU, pero no las copió; indica que no lo hizo porque o no eran importantes, o porque no pudo hacerlo con las que lo eran por estar demasiado enfermo (en Madeira).

Las copias de cartas comienzan en la página 2; todas las primeras son al capitán del barco, George Cunningham. Queda claro que White estaba documentando las dificultades que tenía con él.

Como se lee en la primera, escrita en alta mar el 21 de octubre, Cunningham le había pedido hacer escala en São Tiago, Cabo Verde, para reaprovisionarse. White le dice que desista de esa idea, porque si sucedía algún accidente, los aseguradores se negarían a cubrir algo acaecido por hacer una escala una semana después de haber dejado un puerto (Madeira) donde podría haberse resuelto cualquier faltante en las provisiones. Insiste en que siga directamente al Estrecho de Sunda9, y un comentario final – que no tenía inconveniente en que se comunicara con el Ganges para notificar al capitán Langford de su intención – sugiere que estaba cerca, pero quizás no el Elizabeth.

La segunda, nuevamente en alta mar, es del 12 de diciembre. Cunningham pide ahora hacer escala en el Cabo de Buena Esperanza, pero White vuelve a negarse, diciendo que cuando salieron de São Tiago, donde se habían detenido pese a sus objeciones, el capitán sabía que debían ir directamente al Estrecho de Sunda; que desde antes de dejar Londres, White había manifestado claramente sus reparos a detenerse allí, habiendo descartado la idea de contratar fletes desde Londres o Madeira a ese puerto. Indica además que en menos 20 días llegarían a las islas de Saint Paul y Amsterdam10, donde podrían aprovisionarse de pescados y aves, algo sorprendente puesto que no estaban habitadas.

Un mes después, el 15 de enero de 1798, White le pide las cuentas de sus gastos y una descripción del estado actual de los aprovisionamientos de la nave y de lo que sería necesario para el viaje de regreso. Y el 24 de ese mes, le indica que ordene subir a cubierta los cañones que estaban debajo.

Batavia

La siguiente carta11, también dirigida a Cunningham, es de siete páginas, fechada el 9 de febrero, ya estando en Batavia. Le dice que espera poder resolver sus diferencias amigablemente, pero el tono se vuelve severo y acusatorio, contestando una por una las quejas que le había hecho Cunningham en una carta que no conservó, y enfatizando el maltrato y las amenazas que le propinó durante la travesía. Termina despidiéndolo. Conviene recordar que si bien el capitán era la máxima autoridad en la conducción de una nave, el sobrecargo lo era de todo lo administrativo, además de ser el representante del dueño del barco.

Cunningham no se quedó callado. El 28 de febrero12 White le escribe al capitán John Ashmead, del barco americano India, diciendo que se enteró de que a varios caballeros estadounidenses alojados en el hotel (no dice cuál) se les había relatado una versión parcial de las diferencias entre él y Cunningham, que los había llevado a conclusiones desfavorables hacia su carácter. Le pide reunirse con ellos, incluyendo a Cunningham, para hacerles escuchar su descargo. En una nota al pie aclara que no se hizo esa reunión.

Recién el 10 de marzo13 (¿por qué la demora?) escribe a sus agentes en Londres, Chalmers & Cowie, de quien no había tenido noticias. Menciona que les había escrito desde São Tiago, y relata las peripecias del viaje y los problemas con su capitán.

… empezó muy pronto, durante nuestra travesía, a mostrar una inclinación a atropellarme; a “hacerme la situación condenadamente insoportable a bordo del buque”; a amenazarme con golpes, con encierro y con la muerte. Con tal propósito mantuvo un par de pistolas constantemente preparadas durante meses, y no perdió ocasión de recordarme sus diabólicas intenciones.

Esa actitud, según White, lo llevó a ser detestado por los pasajeros14, oficiales y tripulación, pero nadie se animó a decir nada hasta llegar a Batavia. Una vez allí, los oficiales y todos los tripulantes (menos cuatro de ellos) abandonaron el barco, muchos declarando que temían por sus vidas. White hizo una presentación ante la justicia local, pero luego de una larga demora el tribunal aceptó el alegato de incompetencia presentado por Cunningham, decretando que la decisión debía provenir de un tribunal europeo o estadounidense.

A través de un notario, que registró las declaraciones de oficiales y tripulantes, diciendo que la conducta del capitán era el motivo por el que abandonaron el barco y que nada, excepto su expulsión del mismo, los induciría a regresar a bordo, White le comunicó a Cunningham que no volviera a la nave y tomó el mando, personalmente, el 27 de febrero. Cunningham intentó abordar, y White lo hizo maniatar y regresar al muelle.

Agrega que los oficiales se habían reintegrado a la nave, que todo iba bien y repite sus pedido de seguros para el Orion y el Elizabeth, que también estaba en Batavia, después de un “singularmente desastroso” viaje de siete meses. Tuvo que recalar en “Rio Janeiro” (parece ser un error de White, pero lo vuelve a mencionar en una carta posterior15) para arreglos, luego más problemas que le hicieron recorrer unos 120º de longitud con bandolas16, haciendo escala luego en Bencoolen17 y finalmente en Batavia, donde tuvo otro problema, luego resuelto. Estaba listo para zarpar en unos 10 días. El Orion estaba siendo cargado y zarparía en un mes.

Incluye una carta para su esposa (sin saber que había fallecido un mes antes) y otra18 para “nuestro amigo” Anders Anderson, de Gothenburg, Suecia, su socio en la carga del Ganges. En esa carta elogia el desempeño de John Ker, el sobrecargo, y se declara insatisfecho con el del capitán Langford, que habría influido negativamente en Cunningham, perjudicando sus intereses.

En abril19 (no figura el día) le dirige una larga carta al gobernador general de las Indias Orientales Neerlandesas, Pieter Gerardus van Overstraten. Relata lo sucedido hasta el decreto del tribunal, pero agrega que tuvo competencia para acusarlo de “ofensas contra la soberanía” de ese lugar y condenarlo al pago de una multa y de todas las costas. Dice que si es culpable de esas ofensas, que fue por ignorancia, y pide se le explique la situación para poder hacer una inmediata reparación. Sin embargo, eso era el menor de sus problemas, porque la autoridad civil de lugar le había ordenado devolverle el empleo a Cunningham, sin permitirle una audiencia para objetar la decisión. Termina diciendo que el Orion debe ir a Amsterdam, pero que él iría a Hamburgo o Altona.

La carta siguiente es del 8 de abril20, al capitán Langford, del Ganges. Menciona unas comisiones pendientes, y que sus cuentas seguían sin saldar.

Île de France

White salió de Batavia en el Orion el 12 de junio, y llegó a Île de France, la actual Mauricio (uso este nombre de ahora en más) el 13 de julio21. La siguiente carta22 es de dos días después, el 15, en el Puerto Noroeste (Port Louis), al gobernador general de la isla, Anne Joseph Hippolyte de Maurès, conde de Malartic. Le informa que los documentos que entregó a la Municipalidad, más otros que fueron confiscados por el juez del lugar que había sellado las escotillas del Orion, probaban claramente que la mayor parte de la carga era de su propiedad; que la había adquirido en Amsterdam de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, y que por eso la reclamaba. Pero agrega que había hecho un convenio con esa empresa de restituirles la mercadería a su llegada a Holanda, reservándose solamente flete y comisiones. Termina diciendo que era necesario que esta revelación se tratara con mucha delicadeza, pues existía el peligro de que de comunicarse a muchos, llegara a conocimiento “de los enemigos de la República Holandesa.”

El 1º de agosto escribe23 a Chalmers & Cowie, diciendo que sin duda se sorprenderían al enterarse de su llegada allí, y aún más, al saber que las otras naves (Ganges y Elizabeth) en las cuales estaba tan profundamente interesado, también se hallaban ahí; que el Ganges y su carga habían sido decretados buena presa por el gobierno local, y que el Elizabeth, que había llegado antes, muy dañado en la travesía, había sido condenado por las autoridades como no apto para la navegación y su carga, vendida.

Del Orion, no menciona a Cunningham. Dice que dejó Batavia con suficiente tripulación, pero como habían estado mucho tiempo en tierra, “se habían debilitado y que al encontrarse con mal tiempo en el trayecto, se enfermaron y estaban tan débiles que, al consultar con los oficiales, juzgaron que sería imposible doblar el Cabo de Buena Esperanza.” Se dirigieron entonces a Mauricio, pero ni bien llegaron, White fue obligado a dejar el barco y un maestro de presas, con una guardia de soldados, tomó posesión, diciendo que el barco era el “camarada” del Ganges y, por lo tanto, buena presa también.

White entregó sus documentos y fue interrogado, pero no se había llegado a una decisión. Menciona que tenía una carta de presentación del gobernador de Batavia al de Mauricio, “para ser utilizada en caso de que alguna desgracia me trajera aquí.” Esto, más ese “debilitamiento terrestre” de los marineros, parece altamente sospechoso, sugiriendo que White ya tenía planeado hacer escala en esta isla.

La carta termina con un extenso memorandum donde reseña gastos, precios de venta de la mercadería, seguros e ingresos de los mismos, deudas varias, etc., y estima que el saldo de su cuenta sería de unas treinta mil libras esterlinas – 3.800.000 a valores de hoy, una cifra impresionante.

Ese mismo día le escribió a Anderson, por mano de John Ker24, explicándole lo sucedido con el Ganges y enviando la documentación correspondiente al interrumpido viaje. Insiste en que tenían todos los documentos requeridos por Francia, pero que una carga valiosa era suficiente excusa para que el gobierno de esa colonia, “reducida al grado más bajo de pobreza y en la últimas etapas de depravación25“, encontrara un motivo para confiscarla.

En otra carta de esa fecha a su agente Robert Cowie26, con quien tenía una relación más personal y que además atendía a su esposa, habla en más detalle del buen desempeño de Ker y de sus problemas con Langford. Todavía no sabía del fallecimiento de Elizabeth, porque adjunta una carta para ella, pidiéndole que no le diga nada de su situación actual y que siga dándole la ayuda monetaria necesaria.

El 8 de agosto le escribe a James Tisdale, de Boston27, el propietario de la mitad del Orion. Le dice que no lo ha hecho antes por no haberse presentado una oportunidad de enviar correspondencia a EEUU desde que entró en posesión del barco, ni aún estando en Batavia. Esta carta la llevaba el capitán Ashmead del India, via Filadelfia. Supone que Tisdale se ha enterado de sus diferencias con Cunningham y le pide no tomar parte hasta que se realizara una investigación imparcial; que despedir a Cunningham le costó mucho dinero, y que esperaba ser indemnizado. Además, aparte de los gastos que le insumió la nave antes de partir, tuvo que hacer otros en Batavia. En el viaje a Mauricio, el mal tiempo produjo daños adicionales que requerirían ser reparados, pero que observaría la más estricta economía. Luego narra lo sucedido al llegar y la captura del barco, que supone causada por haber navegado junto al Ganges en el viaje de ida, en el que su capitán, “sobre cuyo carácter no opino”, lanzó un ataque muy desacertado contra un corsario, al que se unió el capitán Cunningham. A su llegada a Batavia, tergiversaron aún más los hechos del encuentro, todo ello ante la presencia de capitanes y oficiales de las fragatas francesas que anclaban en la rada. Ese fue el motivo original del arresto del Ganges y, tras la investigación, se comprobó que su cargamento era demasiado valioso para dejarlo escapar. Teme que el Orion corra la misma suerte, pero hará todo lo posible por evitarlo.

El 11 de agosto le escribe nuevamente al gobernador Malartic, carta28 que traduzco:

Hace más de veinte días (tiempo durante el cual he esperado en paciente silencio) usted me aseguró que se darían órdenes de inmediato al funcionario competente para que examinara los documentos que, al momento del arresto de mi barco, entregué para tal fin. En aquella ocasión, usted, Señor, expresó plena confianza en la carta que tuve el honor de entregarle de parte de su Excelencia el gobernador van Overstraten. Y en esa misma ocasión, usted indicó que si, tras el examen de mis documentos, entonces bajo secreto de sumario, no aparecía nada que confirmara las sospechas por las que se había arrestado este barco, sería liberado de inmediato. Durante los últimos veinte días se han examinado dichos documentos; y me acaban de informar que, aún sin traducir, pronto serán entregados al Tribunal de Comercio, una vez concluidos los interrogatorios preparatorios necesarios.
Esta lentitud en el procedimiento me resulta sumamente penosa, puesto que no puedo estimar el costo de mi detención en menos de siete mil dólares mensuales. Pero esta no es la principal fuente de mi inquietud actual: pues me veo fuertemente impulsado por las obligaciones conjuntas, tanto por el interés personal como por el respeto a aquellos ante quienes soy responsable de la medida que estoy llevando a cabo, a expresar mi reticencia a que el caso en cuestión sea presentado ante un tribunal público. Sin dudar de la justicia de los Tribunales de Almirantazgo establecidos en esta Colonia [si bien hay que admitir que sus decisiones han sido en algunos casos extremadamente rigurosas], mis objeciones a comparecer ante ellos tienen un fundamento muy distinto. Pues he cumplido tan escrupulosamente con todas las exigencias, hasta ahora tan meticulosas, de la República Francesa respecto a los documentos de los buques neutrales, que tengo la plena seguridad de que los míos se ajustarán a la ley. Por lo tanto, salvo los inconvenientes de la detención (pues, incluso si me liberaran de inmediato, llegaría tarde al Mar del Norte), no tengo nada que temer de una discusión pública, excepto la divulgación de secretos que, en mi delicada situación, pondrían mi cargamento en grave peligro una vez que haya abandonado este lugar.
Actualmente, desconozco por completo el motivo de mi arresto; sin embargo, estoy firmemente convencido de que, cualesquiera que fueran las sospechas iniciales en mi contra, mi caso no dependerá de la interpretación que un abogado quisquilloso pueda dar al estado de mis documentos. Tengo el consuelo adicional de que no me persigue un mercenario, sino una administración magnánima que no confiscaría los bienes de sus amigos, incluso si se vieran obstaculizados por cuestiones legales que, en tal caso, pudieran hacer que la confiscación pareciera justa.
Como usted bien verá, Señor, me encuentro en una situación delicada. Y más aún, puesto que ahora estoy ocupado preparando mi despachos para el gobierno neerlandés en Batavia. Dichos despachos serán remitidos (vía Tranquebar29) por la oportunidad que se presenta mañana. Solo me resta solicitar que se adopten las medidas necesarias y se me proporcione la información pertinente, dada la extrema urgencia de mi situación actual.

Agrega una nota al pie diciendo que le envió al intendente general, Sr. Dupuy, una copia de esa carta, con una postdata en la que dice que si hubiera dudas sobre la documentación, que prefiere someterse al inconveniente de esperar a que se correspondiera con el gobierno holandés en Batavia, antes de que hubiera una discusión pública en Mauricio, que no duda expondría su propiedad a los enemigos de Francia y Holanda.

El 1º de septiembre se le comunicó que el 4 se declararía válido el arresto del Orion. En una larga carta a Antoine d’Épinay, procurador general, contesta y cuestiona uno por uno los comentarios hechos en esa decisión30. Al no tener ese documento, no tiene mucho sentido detenerse en la respuesta de White, siendo mejor seguir con lo que escribe a Chalmers & Cowie31, el 4 de ese mes, via Santa Helena. Se queja de la lentitud del proceso, y que en seis días sería su juicio, cuyo resultado imagina. Pide se asegure el Sumner, capitán Stone, de Boston, de Mauricio a un puerto europeo. Agrega que el gobierno estaba descargando el Ganges, encontrando muy dañada la mercadería, y que había hecho progreso en la venta de la del Elizabeth, lo que sorprende porque antes había dicho que cuando llegó a Mauricio ya estaba toda vendida. Termina diciendo que hay muchos barcos en venta, a precios tan bajos que piensa comprar uno, el Woodcot, y mandarlo a la India para conseguir un flete a Europa. Solicita asegurarlo en $40.000, y que su nuevo nombre sería el Berkshire, de Boston.

El 13 les escribe nuevamente, pero via Hamburgo, diciendo que el juicio tuvo lugar y que es optimista sobre la sentencia, aunque “se puede depositar muy poca confianza en lo racional mientras el evento esté bajo el control de bribones y sinvergüenzas.”

La tercera carta, del 25 de septiembre, es extraña: empieza repitiendo lo del Sumner y el Woodcot, y recién después dice que la sentencia sobre el Orion le fue desfavorable. Pensaba apelar a un tribunal superior, pero sospechaba que eso tomaría mucho tiempo. El mismo día le escribe a Tisdale32 y a David Hinckly33, también de Boston, con esas noticias, y a Jeremiah Nelson, muy preocupado porque cree deberle dinero.34

Pasa casi un mes, y el 19 de octubre les escribe al gobernador Malartic y al intendente general Dupuy35, diciendo que omite comentarios sobre la decisión del Tribunal de Comercio sobre el barco estadounidense Orion, pero que le duele observar que ese tribunal no dio crédito a la carta escrita por van Overstraten a Malartic. La consideración que tiene sobre los intereses de la Compañia Neerlandesa de las Indias Orientales le impele a preguntar si ellos dan crédito a esa carta, y si, en caso afirmativo, la certificarían en una solicitud al Tribunal de Apelaciones. Si empero albergaran dudas sobre la autenticidad de dicha carta, o por cualquier otro motivo decidieran no certificarla, exige que se produzca una demora en el proceso que le brinde la oportunidad de comunicarse con la Regencia de Batavia sobre este asunto.

El 21 le escribe a Overstraten36, y cuenta los problemas de la tripulación en el viaje desde Batavia y la necesidad de hacer una escala antes de intentar doblar el Cabo de Buena Esperanza. Conociendo que la relación entre las dos colonias era amistosa, decidió detenerse en Mauricio, pero la imprudente conducta del capitán Langford provocó la denuncia hecha por los oficiales franceses de las fragatas La Forte y La Prudente, cuyo resultado fue la captura del Ganges y el Orion como buenas presas.

Malartic y Dupuy habían accedido al pedido de demorar el proceso cinco días, aunque no queda claro qué se podía hacer en tan poco tiempo. White pensaba que Malartic no certificó la carta por temor a los sans culottes de la isla. Luego menciona por primera vez al cónsul estadounidense allí, Jacob Lewis, en una referencia misteriosa a una carta suya que White firmó por cortesía:

El cónsul estadounidense me ha informado que le envía, aprovechando la ocasión, copia de una carta (en francés) firmada por mí y dirigida al Gobernador e Intendente de esta ciudad, con la misma fecha que la mía (escrita en inglés) que adjunto como Nº 4, respecto a la cual solo cabe señalar que se trata de una carta escrita por él con gran esfuerzo, pero con intenciones tan amistosas que la cortesía me obligó a firmarla. Espero que, al menos, se considere inofensiva.

Malartic le prometió escribir a van Overstraten, indicando qué otra información se requería para que le fuera devuelta la carga. En una postdata, White cuenta los problemas del Elizabeth, causados por un huracán o tifón, el estado deplorable en que llegó al puerto, que 1/6 de su carga (café, pimienta, azúcar y estaño), dañada, había sido vendida inmediatamente, y que al ver que no se podría fletar el resto a Europa, también fue vendida.

Las siguientes dos cartas son del 4 de noviembre. Le ofrece37 el puesto de primer oficial del Berkshire a Duncan McEiver, quien aparentemente había viajado en el Orion. El viaje sería desde Mauricio a Bombay y China, y de allí a Europa o América, y White sería el capitán, “pero, como no pretendo ser un experto en navegación, sus consejos sobre todos los temas relacionados con ella siempre serán bien recibidos.”

La otra38 fue a James Tisdale, diciéndole que las perspectivas de la absolución del Orion no eran tan halagüeñas como desearía, y que su último juicio sería en 4 o 5 días.

El 14 le escribe a Cunningham39, acusando recibo de su nota de ese día, o sea que también estaba en Mauricio:

He recibido su nota de hoy, pero estoy tan ocupado que no me será posible responderle con el detalle que usted desea hasta después de la partida del primer buque con destino a un puerto neutral en Europa. Entretanto, no tengo inconveniente en recibir un resumen de sus demandas.

A Chalmers & Cowie vuelve a escribirles el 17 de noviembre40. Manifiesta su preocupación sobre el destino del Orion, que seguía sin definirse, pero que si resultara absuelto se vería obligado a encomendarlo a un amigo que lo acompañaba (debía ser Joseph Lamson), porque él se iría a Bombay en al Berkshire, en lastre. Solicita asegurarlo en £10.000, y pide revisar el del Sumner, que originalmente iba a Europa, pero que al no encontrar flete, iría también a Bombay en lastre. También le envía carta a su esposa (seguía sin saber de su muerte), pero pide no decirle que se va a la India.

Tres cartas a Cunningham, el 3 y 4 de diciembre, contestando suyas41. White propone que ambos hagan un depósito de seguridad cubriendo sus respectivos reclamos, hasta que se llegara a una decisión judicial, pero no parecen ponerse de acuerdo en los montos.

El 15 le escribe a Willem y Jan Willink de Amsterdam42, quienes habían asegurado la carga del Elizabeth, y a Chalmers & Cowie de Londres43, diciendo que no logró la devolución del Orion y que envía con Joseph Lamson toda la documentación referida a este y al Elizabeth. Espera estar de regreso en Europa en unos ocho o nueve meses después de la llegada de esas cartas, tal vez antes. Vuelve a mencionar el viaje del Berkshire y el Sumner en lastre a Bombay, y repite los pedidos de seguros.

Supongo que ambos barcos no tendrán nada que temer de los cruceros, ni franceses ni ingleses. Son realmente neutrales; son de mi propiedad y, de ello, llevaré conmigo las mejores pruebas posibles, incluyendo la documentación que será respetada tanto por franceses como por ingleses. Ya estamos abasteciéndonos de agua y estaremos listos para zarpar en quince días.

De ese mismo día es una larga carta a Lamson44, resumiendo lo sucedido y con instrucciones detalladas sobre como proceder en Amsterdam (con los Willink) y en Londres (con Chalmers & Cowie) para tramitar los reclamos a los aseguradores de las cargas del Orion y el Elizabeth. White las había asegurado con ambos agentes – no sé si era una práctica habitual, o una maniobra suya.

Diez días pasaron desde esa extensa carta a Lamson, y luego envía varias cartas al cónsul Jacob Lewis45 , y otra a Cunningham46, en las que no parece lograrse un acuerdo sobre el intercambio de garantías o el arbitrio con Cunningham. Después, silencio, interrumpido recién dos meses después, el 2 de febrero de 1799, cuando en una breve nota a Lewis47 describe una confusa situación, sin mencionar a Cunningham ni sus problemas:

Las cadenas a popa de su barco (el Orion) han sido izadas esta tarde, y un cable está sujeto a ellas de tal manera que el Berkshire se encuentra actualmente muy expuesto. Y está fuera de nuestro alcance remediar el problema. Espero que usted dé las instrucciones necesarias sobre este asunto; de lo contrario, nuestro cable podría partirse en unas horas.

El 14 de febrero escribe a Samuel I. Wiselius en Amsterdam48, carta llevada por el capitán Bennett, que como llegaría antes que Lamson, quien llevaba toda la documentación de la condena del Orion y su carga, “podrá dar mucha información a los caballeros del comité con quienes tuve mis transacciones en febrero de 1797.” Ese día y por el mismo medio, también a Lamson49 y a Chalmers & Cowie50, por el Rosalia, que iba a Hamburgo. Al primero le dice que finalmente está listo para partir hacia Bombay, y que fue retenido en “esta colonia” por la situación inestable de la misma, y por el embargo. Reconoce que no le fue bien con el cónsul Lewis y que tuvo que hacerle un pago a Cunningham, resultado de un laudo arbitral en el que estuvieron involucrados “los Srs. Wilt y Bickham.”

Esta es la primera mención de Martin Bickham, comerciante estadounidense varios años menor que White, que había llegado a Mauricio en 1796 y fue el primero de su país en comerciar con esta isla. En 1802, con White de vuelta en Mauricio, comprarían a medias una nave de presa, la Prince, que rebautizada Nuestra Sra. de la Concepción fletaron al Río de la Plata, con White al mando. No cumplió con lo pactado con Bickham, de lo que resultó un sonado pleito que duró casi veinticinco años. Todo el problema y el proceso con Bickham serán tema de un futuro post, pero hace unos años visité la Regenstein Library de la Universidad de Chicago, donde se conserva el Archivo Bickham. Una larga declaración suya51, sin fecha ni lugar pero por el texto, posterior a 1823 y desde Mauricio, donde era cónsul, tiene lapidarios comentarios sobre White y su conducta, y este párrafo, que revela que en 1799 le había hecho un préstamo para cubrir ese pago a Cunningham:

Este hombre, White, esta vergüenza de la raza humana, olvidó también sus obligaciones conmigo por el dinero que le adelanté aquí en otra ocasión para sacarlo de las circunstancias más embarazosas.

En la carta a Chalmers & Cowie del 14 de febrero menciona a un Barnabas Shaw, que llevaba un segundo juego de copias de los documentos del Orion. No lo había nombrado antes, salvo que fuera el Peter Shaw de la carta a Cunningham del 9/2/1798, a quien White no consideraba un pasajero. Barnabas Shaw iba a Hamburgo como pasajero en el Rosalia, y parte de la carga del Orion, confiscada por los locales, era suya. White termina con un misterioso comentario:

A mi llegada a Bombay les escribiré, en particular sobre un asunto sobre el cual ninguna opor-tunidad que se me haya presentado hasta ahora me ha permitido comunicarme. El Sr. Shaw podrá explicarles de qué se trata.

Explica también lo mencionado antes del Orion y el cónsul Lewis, involucrado en lo que parece una tenebrosa maniobra:

Quizás no les resulte del todo indiferente saber que el Raymond de Londres, ahora llamado Orion de Boston, zarpará de aquí en 30 o 40 días con destino a Boston. — Que transporta un valioso cargamento que, al igual que el barco, se dice pertenece a Jacob Lewis, Esq., nuestro cónsul en esta colonia. — Que dicho barco lleva de esta colonia a un gran número de sus pícaros, algunos de los cuales han ocupado cargos importantes en el gobierno. — Que el cargamento en cuestión se compone, en gran parte, del botín obtenido de los cargamentos del Ganges y del verdadero Orion. Se han dado instrucciones a Lloyd’s Coffee House para contratar un seguro.

Esa carta lleva un agregado, fechado dos días después, diciendo que ese 14 de febrero había llegado por un navío español desde el Río de la Plata, la noticia de una declaración de guerra de los Estados Unidos a Francia. La consecuencia sería un embargo de las naves estadounidenses; White no creía que las noticias fueran fidedignas, pero consideraba prudente estar preparado, por lo que había puesto en venta al Sumner, y que iría a Bombay en el Berkshire, bajo bandera americana.

Permaneció en Mauricio varios días más. El 25 de febrero le escribió a van Overstraten52, el gobernador de Batavia, recomendando a un Sr. Drappier que iba hacia allá con un barco y valiosa carga. Agrega que podrá contarle sobre la forma en que White había sido tratado en Mauricio, algo que no le parecía prudente relatar desde allí, y que pese a que toda la documentación sobre la confiscación del Orion y su carga ya había sido enviada a Europa, la situación de su negocio no le permitía volver allí inmediatamente.

Bombay

Como dice en su carta del 6 de mayo a Chalmers & Cowie53, White llegó a Bombay (hoy, Mumbai) el 30 de abril de 1799. Menciona que el “nuevo” Orion, con sus pasajeros franceses, había sido autorizado a zarpar de Mauricio el 25 de febrero, y él, en el Berkshire, al día siguiente. En Bombay tuvo que presentar su documentación al gobernador, Jonathan Duncan, a quien debió reclamarle se expidiera por carta del 3 de mayo54.

Unos días antes55 le había escrito al capitán Valentine Edwards, del HMS Sceptre, fondeado en Bombay, explicándole que en Mauricio había logrado liberar a dos marinos del HMS Centurion, presos allí, que viajaron a Bombay en el Berkshire como pasajeros, pero que eran estadounidenses y no británicos como Edwards aparentemente creía. White comenta que el haberlos ayudado influyó favorablemente en el dictamen del abogado de la Compañía de Indias sobre su barco.

Confirma que vendió el Sumner, y que buscaba un buen flete a China, si el gobierno se lo permitía. Luego agrega detalles comerciales que no se había atrevido a mencionar desde Mauricio, y que no sabía nada de su situación financiera en Europa ni de sus amigos de allí y América, ya que no había tenido noticia alguna desde su partida de Europa. También estaba muy ansioso por su esposa, todavía sin saber que había muerto 15 meses antes, y que si no fuera por la ayuda que le daba Robert Cowie, nada le habría inducido a prolongar su ausencia con ese viaje a Bombay. No menciona a su hijo.

El 8 de mayo vuelve a dirigirse al gobernador Duncan56 explicando que después de haber sido despojado de la mayor parte de sus posesiones por “aquellos enemigos comunes de toda propiedad (los franceses)”, no tuvo más remedio, para salir a salvo de Mauricio, que invertir lo que le quedaba en un navío vacío, con el que llegó a Bombay. Agrega que es consciente del tratado comercial existente entre Gran Bretaña y EEUU, por el cual naves estadounidenses sólo podrían transportar mercadería desde territorios británicos a los EEUU, pero que pide autorización para un flete a China en el Berkshire. Justifica elocuentemente su solicitud con siete consideraciones:

1º. Que le resulta imposible comprar un cargamento ni obtener un flete para América.
2º. Que, si la venta de su buque no es absolutamente impracticable, debería, al menos, sufrir una pérdida muy considerable, no solo en precio, sino también en los anticipos de salarios y otros emolumentos a los que sus oficiales y tripulación tendrían derecho si se los despidiera en un país extranjero.
3º. Que a los estadounidenses, antes de la existencia del presente Tratado Comercial, se les permitía transportar carga de Bombay a China; y, en consecuencia,
4º. Que este flete [que de ninguna manera puede considerarse como parte del comercio de cabotaje de dichos territorios británicos] no puede interferir con los intereses ni las opiniones de la Honorable Compañía, ya que ellos mismos no habrían permitido la participación en él para quienes no existía entonces ningún tratado a su favor. Pero, si no se admitía la universalidad de esa postura, era cierto que,
5º. Actualmente hay en Bombay mucha más carga (para China) que tonelaje.
6º. Que, si se afirma que el interés de la Honorable Compañía, o el de quienes residen en este asentamiento, se ve favorecido por un aumento del comercio del algodón, se presume que preferirían ver dicho aumento en este puerto que en un puerto vecino perteneciente a una nación extranjera.
7º. Que el asentamiento portugués en Damaun57 puede otorgar a los ciudadanos de los Estados Unidos los privilegios que todas las demás naciones que lo han solicitado [con la excepción de los estadounidenses, hasta hace muy poco] han disfrutado y siguen disfrutando, por mera cortesía, no solo en este puerto, sino en todos los demás puertos británicos de la India.

White, que en ese entonces tenía 30 años, se movía con gran fluidez en esos ambientes comerciales, demostraba amplio conocimiento de los tratados vigentes y sabía muy bien cómo dirigirse a las autoridades de cada lugar. Lo que no queda claro es cómo lograba conectarse con casas de comercio y finanzas en los distintos puertos que visitaba, algo que parecía hacer muy fácimente, como se ve en la carta que escribió a Francis Lautour & Co. de Madras58 en la que menciona a Nasservanjee Monackjee, “quien se encarga de mis asuntos aquí.” Su padre Lovji es considerado el fundador del comercio marítimo y la construcción naval en Bombay59.

El 29 de mayo, escribiendo nuevamente a Chalmers & Cowie60, informa que sus papeles han sido aprobados y que está en tratativas con una respetable casa comercial, Bruce, Fawcett & Co.

El resultado probablemente será que el Berkshire les será vendido, será fletado por la Hble. Compañía y transportará un cargamento de algodón a Londres. La tarifa actual de flete le daría al Berkshire (que deberá ser el Woodcot) un valor aproximado de £20,000. Sus suministros desde este lugar serían muy económicos.
Me halago con la esperanza de que, en la próxima oportunidad, podré informarles que dentro de seis semanas habré vuelto mi mirada hacia Europa.

El proyecto fracasó. El 16 de junio les menciona varias leyes referidas a buques comprados a neutrales y sus prerrogativas, que le hicieron cambiar de planes, considerando ahora un viaje a Madrás o Bengala. Agrega un extenso memorandum con descripciones financieras referidas a las casi 14.000 piezas de telas que habían sido retiradas del Orion en Mauricio, y a gastos realizados allí. White explica que unos de esos gastos, $2.000 pagados al primer oficial Peters, podía parecer extraordinario, pero que fue Peters quien transportó todas esas piezas de telas de un extremo al otro del barco, teniendo que atravesar el cargamento de pimienta a granel.

El mismo día escribió por separado a Robert Cowie61, le dice que está dispuesto a arriesgar barco y carga bajo bandera inglesa, si encontrara flete desde Madrás o Bengala, y que su prolongada ausencia pueda ser aceptada por su esposa. Envió duplicados por otro navío.

El 6 de julio se dirigió al gobernador Duncan62, preguntando si habría alguna objeción a su venta del Berkshire en remate público; no pudo hacerlo y decidió seguir a Madrás, siempre en lastre, y el 10 escribió a Colt, Baker, Day & Co. de ese puerto para el seguro63, agregando una postdata64:

En el mar, 11 de julio de 1799 (a las 10:30 a. m.). El piloto me deja. Faro de Bombay rumbo noreste, a tres leguas de distancia. Viento sudoeste y barco rumbo sud-sudeste. El tiempo es muy bueno.

    Madrás

    El 5 de agosto le escribe a Robert Cowie65 diciendo que al llegar a Madrás (hoy, Chennai) el 23 de julio, encontró la carta de su esposa del 5 de diciembre de 1797, con tan malas noticias que aunque le quedan muy pocas esperanzas de volver a verla, le ruega entregarle la adjunta si aún vive:

    Mi querida esposa:
    ¡Me cuesta convencerme de que no me dirijo a alguien muy alejado de los dolores, las preocupaciones, etc., que se le asignan a la humanidad!
    Abrumado como estoy por el dolor que me causa la recepción de tu carta del 5 de diciembre de 1797 (que no recibí hasta el 23 de julio de 1799), me arrepentiría enormemente si no te escribiera, aunque esta carta tuya está escrita en términos tan desalentadores que apenas puedo halagarme con la esperanza de volver a ver, en compañía de los mortales, al objeto de mi más cálido afecto.
    Lamento la necesidad que me ha obligado a prolongar mi ausencia hasta este momento; sin embargo, me anima la expectativa de regresar directamente a Europa desde Calcuta, destino hacia el que zarpo hoy.
    Me consuela mucho saber que has recibido la amable y cordial atención que esperaba del Sr. Cowie y nuestros demás amigos. Espero tener la dicha de poder expresarles mi agradecimiento en persona pronto. Mientras tanto, solo puedo repetirte las garantías de ese afectuoso aprecio con el que soy, mi querida esposa, inalterablemente tuyo,
    William P. White
    P.D.: No olvido al pequeño Allen. — A nuestros amigos, te ruego que, en mi nombre, les des el debido agradecimiento. — W.P.W.

    Elizabeth había mencionado que el Sr. Cowie la trataba con el afecto de un padre, y que en caso de morir, dejaría a su cargo a su hijo. White le agradece sentidamente y le dice que si así fuera, confía en el cuidado que le prodigaría al niño hasta su regreso, que esperaba fuera directamente desde Calcuta, hacia donde partía ese día.

    Le cuenta la fallida venta de su barco en Bombay, culpando la debilidad del gobernador Duncan, y termina diciendo que está preocupado por cuentas impagas del corsario Pendock Neale, que afectarían el crédito en la India de la Compañía Sueca de las Indias Orientales.

    Escribió varias cartas más. Una a un Sr. Bonnefoy66 de Mauricio, pidiéndole obtener del Tribunal de Comercio una copia certificada de la condena del Woodcot, documento que sorprende no haya pedido él allí. A Monackjee67 en Bombay le informa que el gobierno local le ha dado un permiso para fletar una carga a Bengala valuada en 9000 Star Pagodas (moneda de oro emitida por la East India Company en Madras). También le pide que trate de ubicar una larga carta (no dice de quién) que le había sido enviada desde Tranquebar el 2 de junio a cargo del Sr. James Tate de Bombay y que, de encontrarla, se la envíe a cargo del Sr. Miller, cónsul estadounidense en Calcuta.

    El 20 de agosto, desde Coringa, en la costa de Andhra Pradesh, bahía de Bengala, le escribe al cónsul Miller68 en Calcutta, diciéndole que va hacia ese puerto y le pide un seguro de hasta 100.000 Star Pagodas para el Berkshire, que iba hacia Diamond Harbor con una carga de sal, autorizada por el gobierno de Madrás. El 31 le escribe nuevamente69, ya desde Diamond Harbor, diciendo que como llegó a salvo a ese puerto, cancela el pedido de seguro y que espera verlo pronto.

    Calcuta

    Desde allí, el 2 de octubre contesta70 una carta del 18 de septiembre de John Cowie, hermano de su amigo Robert, que estaba en Cawnpore (hoy, Kanpur). Le dice que al despedirse de Robert en agosto de 1797 no tenían planeada una visita a Bengala, y que seguramente por eso no le había dicho nada de él, pero que estaba muy interesado en hacer negocios. White deseaba volver a Europa, pero no tenía suficiente dinero como para cargar un barco, y que esperaba poder hacer un par de fletes cortos en el país. Le recuerda su particular situación:

    Y, mientras tanto, haré los arreglos necesarios para obtener los mayores beneficios posibles en un viaje a Europa. (Hablo de arreglos, pues seguramente no se le habrá escapado que soy estadounidense y que, en consecuencia, no puedo participar en el comercio costero de este país ni en el comercio directo con Europa).

    Continúa con detalles sobre la gran demanda de transporte de arroz, y que el Berkshire estaba en muy buenas condiciones de aprovecharla. Le pregunta si planea volver a Europa, lo que podría ser en su barco, y agrega que desde el comienzo de su viaje no había tenido noticias ni de Robert Cowie ni de Chalmers & Cowie, y que ignoraba por completo el estado de sus negocios en esa casa. Le ruega le informe cualquier contenido de cartas que Cowie hubiera recibido y que pudieran ser de su interés, y agrega que había dejado a su esposa a cargo de Robert, pero tan enferma que temía que ya no viviera, y que tal vez pudiera aliviarlo de sus actuales ansiedades.

    El 20 de octubre le escribe a su cuñado Thomas Allen71, diciendo que sobrecogido de dolor, el 10 se había enterado de la muerte de Elizabeth, por el capitán Ashmead, a quien conocía bien tanto de Batavia como de Mauricio, que había llegado hacía poco de Londres. Allí vió frecuentemente a Lamson, quien le contó en mayo de 1799 que Elizabeth había muerto varios meses antes, pero no tenía ninguna otra información ni cómo había sucedido. Había pasado un año y ocho meses desde el fallecimiento.

    Menciona lo sucedido en Bombay y la azarosa llegada a Calcuta:

    Baste decir, por tanto, que en Bombay me encontré con obstáculos (en mi opinión) tan manifiestamente ilegales que, en el futuro, espero una amplia compensación. Mi travesía desde allí hasta aquí fue algo accidentada. Tras tomar un práctico en la bahía de Bengala y avistar las arenas, nos sorprendió un tremendo vendaval. Permanecimos anclados 48 horas a unas cinco leguas (aunque no a la vista) de tierra: durante este tiempo, esperábamos alternativamente hundirnos en nuestras anclas (pues nos cubría el oleaje) o romper nuestros cables y ser arrastrados a las arenas. En este último caso, quienes pudieran escapar del agua se convertirían inevitablemente en alimento para los tigres, que pululaban en esa desolada región. Pero resistimos la tormenta y llegamos a puerto con la pérdida de solo cuatro cables y anclas. No me encuentro aquí sin amigos ni sin los medios para conseguirlos. Espero, dentro de unos meses, regresar a Europa, en circunstancias ventajosas para mí.

    También cuenta que en Calcuta vió un libro impreso en Londres, conteniendo correspondencia interceptada, con varias cartas suyas a sus amigos en Europa. Eso le haría ser doblemente cuidadoso en el futuro y no podría dar detalles de sus transacciones, como desearía.

    Al día siguiente le escribe a Monackjee en Bombay72, acusando recibo de varias suyas y mencionando que la importante carta que esperaba no le había llegado. Agrega que decidió vender el Berkshire, que probablemente iría luego a Bombay y de allí, disponer de su dinero en respondentia (término legal en inglés para un préstamo garantizado por la carga de un barco) en un viaje a China, adonde deseaba ir. A John Cowie73 le mandó una larga misiva, con consideraciones financieras y la noticia de la venta de su barco.

    El 23 les escribió a Chalmers & Cowie74 y a Robert Cowie75. Informa que se ha enterado de la muerte de Elizabeth y cuenta los problemas con el temporal y detalla los gastos sufridos por la pérdida de cables y anclas, que tuvo que reponer a un enorme costo; que el viaje no podría continuar y que vendería el barco, esperando que con toda la documentación que proveería no habría problemas en el cobro de los seguros.

    La larga carta a su amigo Robert combina agradecimiento por el cuidado prodigado a su mujer y por hacerse cargo del niño, y recriminación a sus amigos Lamson y Ker, por no haberle escrito por el capitán Ashmead, contándole de sus negocios. También se explaya sobre su preocupación por las cartas interceptadas y publicadas en ese libro, y por lo que podría interpretarse de una de ellas sobre los intereses de Chalmers & Cowie. Se despide dándole el pésame por la muerte de la Sra. de Cowie, de la que se había enterado por su hermano John. El 26 de octubre, en una breve nota a Geo. Foreman & Co. de Calcuta76 confirma la venta de su barco.

    Con su amigo el capitán Samuel Russell Trevett, del Amazon, envía varias cartas. El 1º de noviembre le escribe a su suegro, el pastor Thomas Allen77, sin mencionar a su hijo:

    Reverendo y Honorable Señor,
    Apremiante e imperiosa fue la necesidad que me obligó a dejar, en un país desconocido y en mal estado de salud, a quien compartía mi afecto indiviso. Pero, al hacerlo, además del consuelo que me brindó la convicción de que no le faltaría nada del bienestar deseable en la salud o la enfermedad, tuve la satisfacción adicional de estar plenamente convencido de que la dejaba bajo la protección de un amigo muy digno. Y aún no he tenido ocasión de cuestionar su sinceridad.
    Afligido y oprimido como he estado por preocupaciones y ansiedades, en un grado que en realidad no le ha tocado al hombre, he tenido la desgracia adicional de no saber ni una palabra de mis amigos desde que dejé Europa. Pero, en mis momentos de extrema depresión, y aunque mis reflexiones se han centrado en la situación de mi amada esposa, me había consolado la mejoría de su salud, que mencionó en las cartas que recibí de ella mientras estuve en Plymouth.
    ¡Pero qué doloroso fue el revés anunciado en la del 5 de diciembre de 1797! No me llegó hasta finales de julio de 1799, pero, como se trata de una descripción de su situación escrita de su propia mano y probablemente posterior a cualquier otra que usted haya recibido de ella, pensé que una copia no sería inaceptable. Tras recibirla, mis expectativas fueron de lo más dolorosas, pues no fue hasta el 10 del mes pasado que supe que ya no estaba. El relato fue verbal, de un estadounidense recién llegado de Londres que lo oyó allí. Ignoro por completo cuándo sucedió y en qué circunstancias. Pero, abrumado como estoy por el dolor y la tristeza en esta penosa ocasión, no es apropiado que reavive el dolor de usted y su familia con una referencia a esa variedad de circunstancias que me asaltan.
    He estado privado de los placeres sociales durante mucho tiempo: las decepciones y las pérdidas se han vuelto familiares para mí desde hace mucho, ¡y ahora todas mis anheladas expectativas han llegado a su fin! ¡Solo han grabado en mi mente un monumento imborrable de su naturaleza vacía! Pero no puedo añadir más.
    No sé cuándo volveré a tener el placer de ver a mis amigos en América. Aunque deseo profundamente estar pronto y para siempre con ellos, me temo que no puedo prometerme esa felicidad durante muchos meses. Mi situación, en lo que respecta a los asuntos mundanos, es halagüeña. No he perdido la capacidad de esfuerzo, y espero que los frutos de mi trabajo aún alegren los corazones de muchos.
    A la Sra. Allen, le ruego que me mencione con el respetuoso afecto que le debo: de Thomas, Jonathan, Clarissa, George, Love, Samuel, Solomon, Elisha (y del que cuyo nombre no recuerdo) tengo un afectuoso recuerdo. Espero que todos vivan y se vean libres (al menos) de muchas de las aflicciones que le han tocado vivir a,
    Reverendo y Honorable Señor,
    Su
    W. P. White

    El mismo día se dirigió a su hermano David78, que era once años menor, y cuya educación y futuro laboral le preocupaba. No cree que deba iniciarse en el comercio sin haber antes adquirido los conocimientos necesarios:

    Si hubiera podido regresar de la India directamente a Europa, y con los recursos que esperaba, mi intención era hacerte ingresar a una oficina de contabilidad en Londres o Amsterdam, donde se podrían contrarrestar esos hábitos descuidados, irregulares y poco sistemáticos, tan frecuentes entre los comerciantes de Nueva Inglaterra, y que son absolutamente incompatibles con un negocio a gran escala. Espero que aún pueda serte útil en ese sentido. Sin embargo, hasta que llegue ese momento, aprovecha al máximo las circunstancias actuales y disfruta de las ventajas que se te presenten sin olvidar las sugerencias que te he dado.

    Sigue con lo que había sucedido con su barco:

    En cuanto a mi regreso, espero que no esté muy lejano. Me he visto obligado a vender el Berkshire. La política restrictiva de los diferentes gobiernos en las diversas presidencias de la Compañía de las Indias Orientales (pues las he visitado todas) en la India no me ha permitido encontrarle empleo. De hecho, en una ocasión, se me prohibió venderlo; y sin duda me habría quedado sin él, de no haber sido por la regularidad de mis procedimientos en la (primera) compra. Puedo decirte (pero no lo repitas) que aún recibo todos los beneficios de las ganancias de este barco, que ahora se llama Woodcot, lleva la bandera inglesa y, tras algunos viajes por el país, probablemente irá a Europa. Dado el alto precio del flete nacional, así como el del europeo, me siento alentado a esperar un empleo atractivo para este barco. Yo mismo permaneceré unos meses en Calcuta.

    Le dice que ha entrado en su 31º año, que ha pasado por muchos momentos difíciles, que ha sido criticado, que ha visto mucho, epecialmente mucho del hombre y del lado malo de su carácter, pero que el tiempo revelará la verdad. Y se descarga contra los capitanes navales:

    Existe en nuestro país una clase de hombres sobre cuyo carácter, establecido por su conducta en el extranjero, con gusto correría un velo; me refiero a los capitanes de buques. A todas las demás cualidades necesarias para convertirlos en logradas bestias, generalmente añaden, en todos los demás temas, excepto en los relacionados con el anudado de cuerdas, la más profunda ignorancia. Y me ha tocado ser juzgado por esos dignos caballeros; y, debo añadir, por la parte de ellos que no es la más ilustrada. No entiendas, mi querido hermano, que pretendo condenar a clases enteras. Sin duda, incluso entre ellos, hay algunos hombres merecedores. Pero no más. Sin embargo, no puedo abandonar el tema sin antes urgirte a que nunca aceptes (por muy halagadores que sean los incentivos) el puesto de sobrecargo de un buque, a menos que vaya acompañado del poder incondicional de disponer de su capitán cuando se encuentre en un puerto extranjero. Incluso en tales circunstancias, pocas situaciones podrían resultar más desagradecidas, pues estar confinado a la sociedad de simples bestias, a quienes sólo se ata con cuerdas, le quita a la vida todo lo que puede ser en ella deseable.

    Agrega que le envió dinero para él, a cargo del Sr. John West, de Boston, y que si estuviera en esa ciudad y deseara conversar con alguien que lo hubiera visto recientemente, encontraría al Dr. Jacob Gates, del Amazon, tan comunicativo como pudiera desear.

    Otra carta de esa fecha entregada a Trevett fue para ese John West79, amigo suyo en Boston, con quien se ve que había trabajado80. Le envía para su venta tres fardos de sedas de Bengala, con gran detalle de los valores de los diferentes tipos. En la indicación de qué hacer con lo producido comienza mencionándolo a West, como si estuviera dirigiéndose a otra persona – tal vez estilo de la época:

    Con el producto neto, primero satisfará las reclamaciones de mi buen amigo John West, si es que tiene alguna contra mí. A continuación, se fijará en mi meritorio amigo Jeremiah Nelson y le proporcionará todo lo que necesite. Respecto a él, solo puedo decir que desde Londres y Madeira envié todo lo necesario para indemnizarlo por los compromisos que había asumido por mi cuenta. Pero, temiendo que aún pudiera sufrir, solicité a mis agentes de seguros en Londres (cuando les envié los documentos necesarios para cobrar mis pérdidas) que aceptaran las facturas de J. Nelson a mi cuenta, hasta £1000 esterlinas, si aparecían dichas facturas, y se lo notifiqué al respecto. Ahora bien, si alguno o todos esos medios hubieran fallado, espero y confío en que estará en su poder, con los fondos que ahora pongo en sus manos, compensar al Sr. Nelson con la mayor amplitud posible por cualquier suma de dinero que haya pagado por mi cuenta, o por el uso de cualquier suma que se le haya reembolsado, en capital e intereses legítimos, dejándolo solo como perjudicado por los intereses extraordinarios. Y, para comprobar todo esto, aceptará las declaraciones concienzudas de mi digno amigo N. como prueba totalmente satisfactoria para mí. Si resultara que solo ha sufrido al desembolsar dinero por mi cuenta, me convendría más compensarlo con una devolución del favor. Pero dejo la decisión en sus manos.

    Sigue luego sobre su hermano David, con quien West obviamente estaba en contacto:

    ¿Cómo está mi hermano David? ¿Requiere su situación alguna ayuda económica? Si la requiere y puede permitírsela (de acuerdo con las exigencias del Sr. N.), le ruego que la haga, incluso en una cantidad considerable, quizás igual a los medios que le doy, si su prudencia y buen juicio le permiten, en su opinión, hacer un uso adecuado de ella. Estoy sumamente preocupado por él. Espero que en este momento se encuentre en la oficina de cuentas de algún comerciante respetable. Si la situación de David requiere solo una ayuda moderada, confío en que usted podrá permitírsela, sean cuales sean las decepciones del Sr. Nelson. Pero, si el producto de esta pequeña aventura no se requiere para los fines antes señalados, le ruego que lo invierta al 6% u otras acciones de nuestro Gobierno, dejando en sus libros o, entre sus otros documentos, observaciones que nos garantizarían mi seguridad o la de mis herederos, en caso de que su fallecimiento (Dios no lo quiera) impidiera nuestro nuevo encuentro.

    Le informa que ha vendido el Berkshire, y en el comienzo de una larga postdata, le pide ubicar un ejemplar de un periódico de Baltimore, de septiembre u octubre de 1798, que contiene una carta muy curiosa dirigida (para su publicación) al capitán Beard del barco Maryland, por George Cunningham. Le agradecería que la conservara, y que posee el original.

    Le envía con Trevett varios regalos:

    … un palampore81 para la Sra. de John West82 (y algunos zapatos moriscos para sus hijos y los de David83). A estos, agregará una pieza de seda que le guste a la Sra. W.

    Continúa diciendo que para evitar que las ganancias de esa operación pudieran ser embargadas para responder a reclamos de Cunningham o de los herederos de James Tisdale84, embarcó la mercadería a nombre y riesgo de otra persona. Agrega comentarios sobre el estado de sus transacciones con otros como Joseph Barrell, S. Clarke y nuevamente Nelson, y una nota final, fechada el 3 de noviembre, diciendo que acababa de entregarle al capitán William Ives, del Olive Branch, 93 cajas del mejor opio de Turquía, que probablemente se venderían allí entre 8 y 16 dólares por caja. El Olive Branch zarpaba ese día y a su llegada, el capitán Ives (tras la venta de esos artículos) le entregaría el producto neto, deduciendo 5% por flete y comisiones. Asimismo, le había dado a un marinero (a bordo del Olive Branch) una orden, a su cargo, por 105.25 dólares, que el capitán Ives pagaría si el Amazon no llegara sano y salvo.

    White envió otra carta a John West ese día85, pero por el Olive Branch, con similares recomendaciones.

    En 3 de noviembre le da al capitán Trevett86 la copia de la carta de Cunningham del 8 de febrero de 1798 y la lista de provisiones que le había solicitado. Y agrega una detallada explicación de sus problemas con él:

    En cuanto a las diferencias entre el capitán Cunningham y yo, me veo obligado a señalar que su tema no ha sido tan generalmente comprendido como universalmente decidido. Confío, sin embargo, en que llegará el momento en que quienes se tomen la molestia de investigar encontrarán,
    1.º Que yo era realmente su empleador y, en consecuencia, tenía el indudable derecho a despedirlo.
    2.º Que de mí recibía siempre el trato más generoso. Pero que no recibí otra respuesta que los más canallescos insultos personales, acompañados de las más descaradas amenazas contra mi seguridad y mis bienes.
    3.º Que no solo amenazó con hacer, sino que de hecho hizo, todo lo que estuvo a su alcance para perjudicarme.
    4.º Que él, con un grado de desenfreno difícilmente creíble, hizo recaer en mí todo el riesgo del viaje de ida y me dio a entender (para consolarme) que haría más en el de vuelta.
    5.º Que las sospechas que yo albergaba sobre su disposición a perjudicarme (incluso a denunciar mi cargamento) se basaban en sus propias declaraciones. Y cómo sucedió esto se verá en las cartas que dirigió (para su publicación) a la Isla de Francia, Baltimore, Boston y otros puertos tanto de América como de Europa, cartas que envió mientras estaba al mando del Orion, y que contenían declaraciones absolutamente peligrosas para la neutralidad de su cargamento. En resumen, encontrarán que,
    6.º La historia de nuestras diferencias, según la relata Cunningham, forma una jerga mutilada de las falsedades más viles y las contradicciones más palpables.
    7.º Que nuestras “ligeras diferencias (a bordo del barco)”, que él tan ligeramente pasa por alto, fueron en realidad, por su parte, de la clase más salvaje y brutal.
    8.º Que la carta en cuestión, que según él contiene las “cosas principales” de las que tiene “quejarse”, no dice una sola verdad, salvo la que resultará un monumento perdurable de su consumado orgullo, su despreciable vanidad y su inigualable estupidez. Y,
    9.º Que, para respaldar todas esas declaraciones, cuento con los documentos más auténticos e incuestionables.

    El 6 de noviembre le escribe a John Shore87, secretario de la Junta de Marina, cuestionando una factura que había recibido por el tiempo que el Berkshire estuvo anclado en Diamond Harbor. El 22, nuevamente al capitán Trevett88, recapitulando las turbias maniobras del cónsul Lewis, pero que entre sus cuestionables pasajeros franceses había varios, cuyos nombres y ocupaciones menciona, que eran gente de bien. Del último que nombra, André-Irénée Dupuy, intendente general de los territorios franceses al este del Cabo de Buena Esperanza, que había sido el fiscal en sus juicios, hace en cambio una amarga crítica.

    Sigue una larga carta al capitán Alexander Taylor89, del Woodcot (nombre original del Berkshire), con detalladas instrucciones de cómo proceder en su viaje a Colombo. De nuevo, un subterfugio – que no mencione su nombre, y que dirija toda la correspondencia a John Gilmore, y un consejo en caso de peligro:

    Motivos de supervivencia lo mantendrán siempre preparado para enfrentarse al enemigo. Si esto ocurriera, optará por una oposición más firme, confiando, como puede con seguridad, en que dada la extrema dificultad de conseguir hombres en Mauricio, los corsarios de ese lugar tienen una dotación muy limitada y solo están dispuestos a tomar buques incapaces de defenderse.

    El 24 de diciembre escribe a Chalmers & Cowie90, con documentos para el reclamo a los aseguradores por las pérdidas sufridas por el Berkshire (cables y anclas). Incluía una carta a Robert Cowie91, donde le dice que si el actual propietario del Woodcot volviera de Ceilán y el actual alto precio del flete a Europa continuara, podría invertir las rupias que le quedaban y volver con él a Europa, o en otro barco, pero que no había nada seguro. También preveía un problema con el seguro que había hecho Chalmers & Cowie para el Berkshire.

    En una carta del 27 de diciembre a John W. Bronaugh92, sobrecargo del buque estadounidense Louis, de Baltimore, le pide le consiga el ejemplar del diario de esa ciudad que publicó la ofensiva carta de Cunningham a principios de octubre de 1798, y le aclara:

    Para que no se equivoque en la carta en cuestión, le ruego que observe que se queja temprana y gravemente de haber yo manifestado al Gobierno holandés en Batavia que él, Cunningham, siendo de temperamento implacablemente maligno y contando únicamente con los principios morales más laxos y dudosos, si se presentara la oportunidad, resultaría peligroso para la neutralidad de mi cargamento. Y, antes de terminar su carta, se deshace del último trapo que velaba su pretendida integridad, al declarar imprudentemente que yo había ido a ese lugar «para llevar a Europa o América la propiedad de la Compañía Holandesa». Y desea que esto se publique en los periódicos.

    Sorprende la objeción de White a ese comentario, cuando él mismo lo dijo en la carta a Malartic del 15 de julio de 179893.

    La última carta copiada es del 30 de diciembre, a John Cowie94 en Cawnpore. Le dice que probablemente se quedará en Calcuta hasta marzo, y tal vez entonces haría un viaje bajando la costa; que cuando el capitán Talbot regresara de Ceilán podría convencerlo de volver directamente a Europa, o con una carga a Madrás, donde tomaría otra a Europa, dado el alto precio del tonelaje en ambos puertos. Si, en cambio, Taylor retomara su plan anterior de ir desde Calcuta a Bombay y China, volviendo en enero de 1801, algo que ve factible, White estaría allí, pero que pensaba que el exorbitante costo de las primas de seguro en viajes a China haría que Taylor decidiera ir a Europa.

    Seguía sin recibir noticias de Londres, y le ruega que, de tener algunas de Chalmers y Cowie sobre sus negocios. le avise. Termina diciendo que pese a estar muy limitado en recursos, le ofrece sus servicios.

    Siguen cuatro páginas en blanco; quién sabe el motivo por el que no copió más cartas. Tal vez empezó un nuevo cuaderno con las cartas del año 1800 en adelante.

    Sabemos que continuó viajando por esta región; que en 1801 fue detenido, con dos de sus barcos, por Home Popham 95; que en 1802 estaba nuevamente en Calcuta96, y que en mayo de ese año se embarcó desde Mauricio hacia el Río de la Plata.

    Como veremos en un futuro post, los subscriptores de las pólizas de seguros del Orion y el Elizabeth, de las que Chalmers & Cowie habían cobrado varias sumas para White, iniciaron en 1801 una demanda contra él en la Court of the Exchequer de Londres, proceso que duró años. Y en el congreso estadounidense se trató otra demanda, sobre la ilegalidad de la confiscación del Orion por las autoridades francesas en Mauricio, que duró hasta 1915 y será tema de otro. Y es muy posible que haya más…

    Notas

    1. Quedaron en muy buenas relaciones. En octubre de 1834 le escribió desde Newburyport, Massachusetts, pidiéndole documentación probatoria de que había sido propietario de 2/4 del buque Sumner, que habían comprado en Mauricio y que fue confiscado por las autoridades en 1798 al declararse una presunta guerra entre EEUU y Francia. White le contestó y Stone le volvió a escribir en julio de 1835, diciéndole que tal vez iría a visitarlo (AGN Legajo 685) ↩︎
    2. House of Representatives, 63rd. Congress, 3d. Session, Document Nº 1622, page 2 ↩︎
    3. 63rd Congress, 3rd Session, Doc. Nº1622 1046 da la fecha como 24/1/1797; la demanda en el Exchequer de los firmantes de las pólizas, pág. 6, dice 24 de febrero. ↩︎
    4. Página 35 ↩︎
    5. 29 y 30 ↩︎
    6. https://www.govinfo.gov/app/details/SERIALSET-06892_00_00-120-1622-0000/summary ↩︎
    7. 81 ↩︎
    8. Una zona de mar protegida y favorable frente a la costa este de Kent, en el sur de Inglaterra, cerca de la ciudad de Deal. ↩︎
    9. Separa Sumatra de Java, en Indonesia ↩︎
    10. Al sur del océano Índico ↩︎
    11. 7 a 13 ↩︎
    12. 14 ↩︎
    13. 15 ↩︎
    14. Primera mención de que el Orion llevaba pasajeros ↩︎
    15. 38 ↩︎
    16. Mástiles temporarios ↩︎
    17. Hoy, Bengkulu, Indonesia ↩︎
    18. 18 ↩︎
    19. 20 a 27 ↩︎
    20. 27 ↩︎
    21. 31 ↩︎
    22. 28 ↩︎
    23. 28 ↩︎
    24. 39 ↩︎
    25. 40 ↩︎
    26. 41 ↩︎
    27. 44 ↩︎
    28. 48 ↩︎
    29. Antiguo nombre colonial danés de Tharangambadi, ciudad histórica en la costa de Coromandel, en Tamil Nadu, India ↩︎
    30. 51 a 54 ↩︎
    31. 55 ↩︎
    32. 61 ↩︎
    33. 62 ↩︎
    34. 63 ↩︎
    35. 64 ↩︎
    36. 65 ↩︎
    37. 68 ↩︎
    38. 69 ↩︎
    39. 70 ↩︎
    40. 71 ↩︎
    41. 73 a 75 ↩︎
    42. 76 ↩︎
    43. 78 ↩︎
    44. 81 a 84 ↩︎
    45. Diciembre 25 (85), 28 (88), 29 (90), 30 (91), 31 (92) ↩︎
    46. Diciembre 27 (87) ↩︎
    47. 93 ↩︎
    48. 95 ↩︎
    49. 96 ↩︎
    50. 97 ↩︎
    51. Bickham Family. Papers, [Box 6, Folder 2] ↩︎
    52. 101 ↩︎
    53. 105 a 108 ↩︎
    54. 103 ↩︎
    55. 102 ↩︎
    56. 109 a 111 ↩︎
    57. Hoy, Daman, en la costa noroeste de la India, fue colonia portuguesa durante 450 años, hasta su liberación por el ejército indio en 1961 ↩︎
    58. 112 ↩︎
    59. Lovji Nusserwanjee Wadia – Wikipedia ↩︎
    60. 114 ↩︎
    61. 119 ↩︎
    62. 122 ↩︎
    63. 123 ↩︎
    64. 124 ↩︎
    65. 129 ↩︎
    66. 126 ↩︎
    67. 127 ↩︎
    68. 131 ↩︎
    69. 132 ↩︎
    70. 133 ↩︎
    71. 135 ↩︎
    72. 137 ↩︎
    73. 138 ↩︎
    74. 140 ↩︎
    75. 142 ↩︎
    76. 140 ↩︎
    77. 145 ↩︎
    78. 146 ↩︎
    79. 149 ↩︎
    80. El Fondo Carranza/White tiene un documento (legajo 665) que parece ser un estado de cuenta corriente (John West’s Act) en libras esterlinas de una librería, ya que la mayoría de las entradas son por libros. Comienza el 28/3/1796, cuando WPW ya estaba en Londres, la útima entrada fechada 13/8/1798. Probablemente referido a la educación de su hermano menor, David White ↩︎
    81. Un tipo de cubrecama o panel colgante pintado a mano y teñido con mordiente que se fabricaba en la India para el mercado de exportación durante los siglos XVIII y XIX ↩︎
    82. Nuevamente, la impresión de que la carta no iba dirigida a John West ↩︎
    83. Tal vez un hermano de West, ya que David White era soltero ↩︎
    84. No hay ninguna mención de la muerte de Tisdale ↩︎
    85. 153 ↩︎
    86. 154 ↩︎
    87. 156 ↩︎
    88. 157 ↩︎
    89. 159 ↩︎
    90. 163 ↩︎
    91. 165 ↩︎
    92. 167 ↩︎
    93. 28 ↩︎
    94. 169 ↩︎
    95. Molinari pág. LXXXIX/XC ↩︎
    96. Nota suya al margen de la página 36 ↩︎

    Fuentes

    • William Porter White, Letters Commencing with October 1797 & Ending with Decr. 1799, manuscrito
    • Archivo General de la Nación, Buenos Aires – Documentos Escritos, Sala VII, Fondo Carranza/White
      • In the Exchequer – Kensington against White, filed July 7th, 1802 – pág. 6 – Legajo 665
    • Bickham Family. Papers, Hanna Holborn Gray Special Collections Research Center, University of Chicago Library

    Bibliografía

    • House of Representatives, 63rd Congress, Doc. 1622Vessel “Orion,” William P. White, Master. Letter from the Chief Clerk of the Court of Claims transmitting a certified copy of the findings of fact and conclusions of law in the French spoliation claims relating to the vessel “Orion,” in the case of William Gray, administrator, etc., of William Gray et al., against the United States. February 27, 1915.
    • Molinari, Diego Luis, Antecedentes de la Revolución de Mayo. II – Un Virrey – 1808, mayo-julio. Facultad de Filosofía y Letras, Publicaciones del Instituto de Investigaciones Históricas, Número XX. Buenos Aires, Jacobo Peuser, 1923

    Un respetuoso pedido al almirante Brown

    Es ampliamente conocido que White y el almirante Brown era acérrimos enemigos. White había propuesto a su compatriota Benjamin Franklin Seaver para el comando de la escuadra que había creado en 1814, prácticamente de la nada y a pedido de Juan Larrea, para atacar a la española. Sin embargo, el elegido fue Brown, quien nunca escatimó críticas sobre el desempeño de White durante y terminada la victoriosa campaña. La tensión fue en aumento hasta que estalló en el encuentro en la plaza de la Victoria, en la mañana del 26 de septiembre de 1814.

    Brown le reclamó el pago a los oficiales y comandantes de los buques de la escuadra; la discusión subió de tono, acusándolo de pícaro y ladrón, y culminó con la bofetada que White le propinó al almirante. Brown lo persiguió hasta las oficinas de Larrea, donde se refugió White, y continuó el forcejeo hasta que fueron separados por los empleados del local. Al día siguiente, White fue secuestrado en el Bajo por Brown y un grupo de sus marinos, y llevado preso a su goleta Santa Cruz.

    Notificadas las autoridades, White fue puesto en libertad ese mismo día, y demandó a Brown. No se pudo probar la causa ante la imposibilidad de esclarecer el delito, pero se ordenó a White respetar a Brown. El trabajo de Caillet-Bois y Popolizio hace una prolija reseña de lo sucedido, incluyendo transcripciones de toda la documentación conservada en el AGN.

    La profunda enemistad continuó: en 1818, White, en un relato a Rondeau de lo que le había acaecido desde 1815, dijo que Brown había intentado ese año asesinarlo en su casa1. Sorprende entonces, pese a que fue escrita muchos años después, una breve nota de puño y letra de White del 4 de mayo de 1841, conservada en el AGN, copia de la que le habrá enviado al almirante Brown.

    AGN – Documentos Escritos, Sala VII, Fondo Carranza/White, Legajo 685

    William Brown Esq.
    Commanding In Chief
    the Forces of the Argentine Republic

    Buenos Ayres May 4th 1841
    Dear General,
    After having made a number of visits to the Captain of the Ports Office,
    in the hope of seeing you; but being told there is no certain hour in which I can
    meet you at that Office I profit of the opportunity of making my compliments
    by this Note; & at the same time beg you to listen kindly to the request of the bearer,
    who solicits the release of Miguel Cardoso, who is serving you as Cook, who, as
    his wife (the bearer) assures is not a state of health to be able to continue in ser-
    vice; and that as soon as gets better he will return to his duty the which will
    guarantee
    your most Obdt. Hble. Servt.
    Wm. P. White
    Do me the favour to inform me if there be any person at your House,
    of whom I may ask leave to read an article in your Encyclopedia Britanica, or
    whether I might the indulgence of carrying a few of the volumes to read over in
    my House.

    Con gran cortesía y respeto le dice que ha intentado varias veces verlo en la Capitanía del Puerto, pero que no habiendo tenido éxito, le envía sus saludos y le pide tenga en cuenta los ruegos de la portadora de la nota, la esposa de Miguel Cardoso, que trabajaba en lo de Brown de cocinero. Manifestaba que el estado de salud de su marido no le permitía continuar en el servicio, pero que volvería ni bien se repusiera.

    White daba su garantía, y en una posdata conmovedora, pregunta si habría alguien en la casa que le permitiera leer un artículo en su Enciclopedia Británica, o que le hiciera el favor de prestarle algunos volúmenes para leerlos en la suya.

    Aunque cuesta creerlo, la nota da la sensación de que se habrían reconciliado. No hay registros de si Brown accedió a los pedidos de White, quien falleció meses después, el 2 de enero de 1842.

    Notas

    1. Caillet-Bois, Relaciones…, pág. 694 ↩︎

    Fuentes

    • Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Fondo Carranza/White, Documentos Escritos, Sala VII, Legajo 685

    Bibliografía

    • Caillet-Bois, Ricardo R., y E. Popolizio (h), “La corrupción administrativa durante la Revolución”, en Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, Facultad de Filosofía y Letras, tomo V, Buenos Aires, octubre-diciembre 1926, pág. 228 a 253
    • Caillet-Bois, Ricardo R., “Relaciones Documentales – Documentos referentes a Guillermo P. White”, en Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas, Facultad de Filosofía y Letras, tomo V, Nº 32, Buenos Aires, octubre-diciembre 1926, pág. 689 a 704

    1812 – Diario de viaje a Chile – Transcripción del original

    AGN Documentos Escritos – Sala VII
    Fondo Carranza/White – Legajo Nº 671
    Convenciones y abreviaturas

    ***: texto ilegible
    xxx: tachado
    cursiva: nota del transcriptor
    (?): transcripción dudosa o nombre no identificado

    Procesamiento de esta imagen: gentileza de Gabriel de Meurville

    Monday 4th May 1812
    At 11 Am
    left Buenos Ayres for
    Chile in company with
    the Coreo1 (Benito Elias)
    at 8 pm arrived at
    Canail de la Cruz2 23
    leagues 4 posts

    Tuesday 5 May left at 7 am
    & at 7 pm arrived at
    Cania de Gomez3 29 leagues
    5 Posts

    Wednesday 6th May
    left at 7am
    arrived at 10 pm at
    Nicholas Galliagoes4 6 Posts
    33 leagues met here Mr.
    Vanuxen of Baltimore
    from Chile for Bs. Ays. in
    these 33 leagues saw more
    Cattle than in the
    other 52 leagues & the land
    appeared more fertile
    also saw immense
    numbers of austriches (sic)
    sometimes at one view
    2 or 300 of these birds.

    Thursday 7th May
    left at 7 ½ & at
    6 pm arrived at Salladillo5
    5 posts 24 leagues with the
    intention of proceeding
    but it being so dark
    could not get horses
    our course has been about
    NW untill 1 pm when
    we came to River Tercero
    we then went SW about
    10 leagues & crossed Rio
    Salladillo we then con-
    tinued our course NW
    along the banks (occasionally)

    of the Rio Tercero

    Friday May 8
    left Salladillo
    8am passed
    Frile meurte6 a small
    village of 30 or 40 houses
    & arrived at 5 at
    Hosie Ignacio de Casas7
    where I was well enterted.
    by a fine family
    danced & supper 22 leagues

    Saturday left at 8 am
    May 9th & arrived at

    Corral de Barrancas8
    27 leagues since we came
    to the River tercero
    *** the fields are
    partially covered with
    doves(?) of bushes with thorns
    & of the momose9 trees
    & in this days journey
    the road was covered
    with bushes with thorns
    which inconvenienced
    our travelling much
    & the road worn very
    deep in the tracks where

    the horses(?) usually go

    Sunday 10th May
    left at 7 ½
    & at 12 leagues
    met a range of
    mountains of 17 leagues
    from side to side
    arrived at 19 at
    el Pentosuelo10 22 leagues

    Monday May 11
    left at 2am
    & at 6 arrived at
    a small village of S. Jose
    del Moro11 7 leagues

    & arrived at 4pm at
    Punto St Luis12 30 leagues

    Tuesday May 12
    left at 2pm
    & at the desaguadero13
    de Mendoza 20 leagues
    at 11pm

    Wednesday left at 7
    May 13 crossed(?) the
    desaguadera & at
    7 arrived at las
    Catitas 31 leagues

    Thursday 14 May
    left at 6 am & at
    4pm arrived at
    Mendoza 25 leagues
    & 286 leagues from Bs. Ayres
    it contains about
    inhabitants houses
    some of which are well
    built & have an elegant
    appearance it is
    situated about half
    a league to the east
    of the base of the
    Andes whose lofty heads
    are seen for 60 leagues

    took a room at the coffee
    house but it is not
    the custom to furnish
    beds therefore I contented
    myself with the same
    I had slep (sic) on on the road
    from Bs. Ays. which is
    composed of the saddle
    furniture & three blankets
    & a poncho
    Friday 15 May
    Called on by Senior
    Garcias &Mr Richards
    whom I had called on the
    night before to the former

    I had a letter of introduction
    dined with Senior Gracia (sic)
    Called on la Senora
    Dolores Castella14 to whom
    I had letters of introduction
    walked with Mr Richards
    & in the evening called
    on an old friend

    Saturday 16 May
    made a bargain
    with a bacuano (sic)
    of the cordilleras to furnish
    me with horses & mules
    to St. Jago & to carry my
    baggage across the cordilleras

    for 35 Dls & to find me in
    provisions & every thing necessary
    for the voyage
    passed the most of the day
    with Mr Richards & in the
    afternoon visited the chackara
    of Senor Molina

    Sunday 17 May
    left at ten & a half
    with 5 peons & a
    passenger & 2 mules loaded
    with baggage & provisions
    our course was north
    for 7 leagues about a league

    from the foot of the
    andes to the *** ***
    is almost a perfect level.
    we now **ed over more(?)
    W into a bay(?) surrounded
    by mountains & a tolerable
    streight (sic) road gradually
    ascending at about 16º
    We then came to the
    foot of the mountains
    &in a tolerable level
    road but following
    the windings that nature
    has diverted the waters
    to pursue(?) that run

    from the mountains at
    7 arrived at a hut called
    Villa vecencia15 15 leagues
    from Mendoza; the evening
    was rather cold but
    just before *** ***
    felt severe gusts of hot
    oppressive wind succeeded
    by cold **** the difference
    in the change from cold
    to hot was at least
    18ºF & left the night
    somewhat warmer than
    the evening *** ***

    Monday 18 May 1812
    Waited the
    whole day for the coreo
    who from his *** of
    diverting himself
    did not leave Mendoza
    yesterday, he arrived at
    5pm too late to journey
    in mode(?) has the coreo
    spent out of the 24 hours
    about 11 hours in the
    road from Bs Ays for
    we were not more than
    7 ½ on horseback & 5 ½ sleeping

    so that in changing horses
    telling stories & laying on the
    *** that he has spent
    nearly half the time

    Tuesday 19 May
    left at 10 with
    a thick fog
    which turned to a snow
    storm at 11 & continued till
    12 when it cleared off & a
    fine pleasant day continued
    our winding course & ascending
    at the rate of *** 15 to 18º till
    we arrived at the foot of
    a mountain of a few

    thousand feet high called
    Paramillo 4 leagues from Villa
    vecencio it ascends at
    the rate of about 50º-55º
    &were the road to the
    summit is in a zig zag
    winding, from the summit
    we saw the Andes with
    their snowy heads pointing
    in the clouds this appears
    to be a grand division
    in the ridge of ranges
    of the Andes for we

    now began to descend
    gradually & instead of
    the cleaving rocks which
    formed the mountains on
    on the other side they
    now became more regular
    & not so lofty some ground
    almost level with gentle
    descents continued descending
    & occasionally ascending a
    few small hills till we
    arrived at Huspallata16
    15 leagues from villa vicencia
    on the tops of Paramilla

    the cold was rather severe
    & within two hours after
    descending it was
    uncomfortably warm
    the wind was from the SW
    saw a number of guanacos
    an animal that produces
    the finest wool that
    is known it is about
    3 ½ feet in height of
    a bright reddish brown
    colour somewhat of
    the shape of a camel

    particularly its neck
    & head the flesh has the
    taste of mutton
    at this Post there is
    a mud church it is
    situated in an extensive
    plane of about 2 leagues
    in diameter & surrounded
    by lofty mountains & there
    are marks of endeavors
    to form an extensive
    vineyards & cultivation
    on a large scale but
    every thing has gone to
    ruin

    20th May Wednesday
    waited all
    day in
    consequence of observing
    a heavy snow storm a
    few leagues to the W of
    us

    21st May 1812 Monday
    left Huspallata
    at 10 am in 2 leagues
    arrived at the
    river called the
    Desaguadera17 de Mendoza
    which finds its way
    thro’ the mountains

    & passes that town to
    which place we continued
    descending from Paramilla
    at the rate of about
    19º we now began to
    ascend & continued our
    course along the edge of
    the above river & at
    5pm arrived at a place
    called Tambillos 10 leagues where
    we dismounted made
    fire roasted some beef &
    supped, made our
    beds in the open air
    & on the ground with the

    heavens for our covering

    Tuesday 22 May 1812
    left at 8 continued our
    course along the above
    river occasionally by
    its edge at other times
    a few thousand feet
    on the edge of the
    mountains nearly
    perpendicular over it
    & shelving(?) mountains
    hanging over our heads
    when with the least

    shock there is danger
    of tons of stones falling
    upon our heads at
    about 5 leagues arrived
    where it was covered
    with snow about 2 inches
    thick continued a league
    more & crossed the river to
    the S side where the sun
    had melted the snow
    from to make *** for
    the rest of our journey
    left there at 4 recrossed
    the river & continued our
    journey to *** de Cana(?)

    10 leagues from Tambillos
    where we recrossed the
    river to the S side
    made a fine supper
    & slept in the open air
    passed a casucha (a house
    built for the cows)

    Saturday 23 May 1812
    muffled up my feet
    with skins in order
    to withstand the cold
    which until now had
    not been very severe
    & at 8 recrossed the river

    & continued our journey
    to a steep mountain
    (5 ½ leagues) called
    Paramillo18 which we ascended
    in a zig zag form &from
    the snow occasionally rather
    deep for the mules descended
    1 ½ leagues more & passed
    the Casucha de la
    Cumbre at 1 arrived at
    the foot of the grand
    ridge of the Andes which
    rises about(?) at the
    elevation of about ***

    65º commenced ascending
    in a zig zag road untill
    about 3 oclock when
    the mount snow was so
    deep that the mules
    could not proceed, unloaded
    them &the peons took
    the baggage on their
    backs &we continued a
    foot to climb up the
    mountain when at
    about 6 5 ½ we reached
    the summit (called the
    cumbre) we then descended

    to the casucha de la (blank)
    where we arrived at 7 ½
    since my arrival at Villa
    vecencio I found myself
    as I supposed much effected
    with the tisee19 for the
    least exercise or labour
    xxx shortened my respiration
    to that degree I was much
    alarmed &when I dismounted
    from my mule to ascend
    the mountain I really supposed
    myself severely affected with
    that complaint for I could
    not walk for ten steps without

    being much oppressed for
    want of breath panting as
    if I had been running a
    race. I found it necessary
    for every step I took to
    sit down & respire three
    times before I was sufficiently
    rested to continue
    but I found all the
    peons effected (sic) in the
    same manner when
    I asked one the cause
    he could give me no
    reason but said every
    one in crossing these

    mountains were effected
    in the same this account
    &seeing all the others of
    panting quite quieted
    my fears on the score of
    the tisse(?) the cause can
    be attributed to the
    lightness of the air
    at so great an elevation
    above the surface of
    the earth. We made a
    fire cooked some supper
    of charka20 (dried saltbeef)
    & went to bed.

    Sunday 24th May 1812
    At 7 left
    the casucha with the
    appearance of a fine
    day, the snow(?) ***
    we began to descend
    was very deep sometimes
    sinking up to to my body(?)
    at 8 it began to blow
    from the SW &in half
    an hour it began to snow
    which with the severity
    of the wind it was
    almost impossible to

    look to the windward these
    storms are called Temporales
    the dread & terror of the
    vacuanos21 & peons of the
    Andes of our six peons
    two were fine resolute
    fellows with whom kept
    a head of all the others
    in company with those
    two I kept up &we
    lost sight of all the rest
    from the severity of the
    storm the snow being so
    thick that we could not
    see ten yards the snow

    that fell on my face
    melted a little mixing
    with the continued accumu-
    lation that my whiskers
    beard & colar (sic) of my coat
    was compleatly covered with
    ice & occasionally it would
    almost entirely cover my
    face & nose so that the
    end of my nose was
    somewhat frozen the
    snow that fell in my
    eyes occasionally when
    I was looking to the

    windward to discover(?)
    the casucha (for the peons
    themselves had some fears
    that they might have passed
    it) xxx xxx xxx xxx
    xxx xxx was almost
    as severe as sparks of
    fire so that once in
    particular from the pain
    it occasioned I was obliged
    to keep one shut for some
    time in the course of
    *** to(?) endeavoring
    to open it I found it
    entirely covered with ice(?)
    &had some difficulty in

    separating it from my
    the hair of my eyelashes
    so that I could open it
    which for three days
    after gave me much pain
    at 12 o’clock with much
    fatigue we reached the
    Casucha de las Colinas
    (2 leagues from where we
    started) with the intention
    of proceeding to the next
    beyond 1(?) ½ leagues more
    we were waiting with anxious
    expectations for the arrival
    of the others at 2 pm

    the coreo &the other passenger
    &a peon arrived without
    any information of the others
    for whom we now began to
    have much fear supposing
    they might have given up
    with fatigue & fallen to sleep
    at three nor four they
    did not arrive it was
    4 ¼(?) when they made their
    appearance much to our
    joy & satisfaction when it
    was too late to proceed
    *** we all found ourselves
    in a dirty little house without
    a door & the snow beating in
    without coal or anything

    to make a fire with However
    kept myself warm by
    exercise until 5 ½ when
    we all went to bed
    & slept tolerably comfortable

    Monday May 25th
    At 12am the
    storm abated & cleared
    off a clear moon tight
    night at 7 left the
    casucha & continued
    found the snow very light
    & deep sinking every step
    up to the knee sometimes
    up to the body

    passed(?) the 2nd(?) casucha(?) & at
    12 found(?) the snow begin
    to diminish(?) &saw the mules
    approaching(?) us which we
    met at 12 ½ at 2 ½ leagues
    distant from where we started
    at 1 the other peons arrived
    when we all mounted ***
    & proceeded on by the river(?)
    Conenagua22, at 14 leagues
    *** 9(?) the rio ***
    & continued along its banks
    until(?) we arrived at
    St. Rosa23 at 11 pm 16 leagues
    St. Rosa is a pleasant little
    place of a few houses ***

    *** *** situated in
    a pleasant valley entirely
    surrounded by mountains
    after riding about two
    leagues the ground was
    entirely free from snow
    & saw it only on the tops
    of the mountain which
    melting formed numerous
    small cascades on each
    side of the river (the
    Cordillera on this side
    *** much more the
    appearance of wood(?) ***

    that on the other side
    for on this you will
    see trees of a respectable
    height & verdant valleys
    while on the other side
    they are thinly covered occasionally with small
    bushes in our rout
    there appears to be
    only two grand chains
    of the andes the 1st passed
    the 19 &the 2nd &grand ridge
    is the cumbre that I passed
    the 23rd the declension from
    the cumbre to St Rosa is

    is 1 ½ or 2 degrees more
    than either sides of the other
    chain of the Andes

    Tuesday May 26
    left St. Rosa at
    11 am, at 3 leagues
    passed over a lofty mountain
    passed Chacabuco 12 leagues
    & Colina 18 leagues & arrived
    at St. Jago at 7pm a dis-
    tance of 20 leagues & which
    I came on one horse & which
    arrived with as much
    spirit as he left St. Rosa
    in passed many pleasant

    Valleys that of Colina
    is a most delightful
    one & well cultivated with
    vines fruit &c&c the town
    consists of about a dozen
    houses & a chappel (sic y corregido) that of
    Colina about half as
    many24 – Took lodgings
    by the recommendation of
    the Coreo in a dirty
    posado belonging to
    a Gomez without a bed
    but merely a stretcher(?) & a
    chair in this country

    they have no idea of
    a lodging house &there
    is not Isuppose one in
    the whole Kingdom.

    Wednesday May 27
    Took a view
    of Chile St Jago
    had a call from the Consul
    &Mr. Matthew Haverel
    &Mr. Richard Bond

    Thursday 28 In the afternoon
    delivered a letter
    of introduction to Mr.
    James Whiticker

    Friday 29 – introduced by
    Mr Whiticker to La
    Senora (blank) (the
    Presidenta)25 & to the family
    of Roderriges or (blank)

    Sunday 31st Moved my lodgings
    to Mr. Whitickers, introduced
    by him to the family of Pinto
    & Lavaca sent my letters
    of introduction from F**
    Pinto26 (the deputy in Bs. Ayres
    for this Govt.) to the Conde
    del Quinta alegra27 who was

    at Valparaiso) & to the
    Marquis de la Raine28

    June 3d. calld on by the
    Marquis de la Raine
    not at home

    June 5 called on again by the
    Marquis who made me
    offers of services &c &c

    June 7 Called on by the
    Count dela Quinta Alegra
    not at home. Called on
    the Marquis without receiving
    any other civilities excepting

    an offer of letter of
    introduction to Concepcion(?)
    (a transfer of the civilities
    that my letter to him d**
    his(?) shewing me)

    June 9 Called on the old(?)
    Count not at home
    June 13 met him at the
    Presidentas he made great
    professions of friendship
    & civilities

    June 17 left St Jago for
    Valparaisa in company

    with Mr. Boughan of
    Baltimore arrived there the
    20th. Valpº. is the principle (sic)
    port in this Kingdom it
    contains about 600 houses
    including the Almendral
    &is well situated for
    commerce it is 33 leagues
    from St. Jago, left there
    alone the 25th & arrived the
    26th at St Jago, took rooms
    at (blank) for the
    purpose of (blank) left them
    the 5 July in consequence
    of the American Printers29

    having been brought there
    who were wounded in our
    function of the 4th July, & took
    my old room at James
    Whitickers.

    July 1st left here on foot
    at 4 am went to the
    lake of Puriuel30 shot 16
    ducks, stripped myself
    & waded in to my armpits
    & got out 8 of them which
    I brought with me to St.
    Jago & arrived on foot at
    half past ten am it

    is four leagues from St. Jago
    to Puriuel & in shooting I
    walked about a league
    & a half so that at my
    arrival at St Jago I had
    walked this morning nine
    leagues & a half, which so
    much astonished the weak
    minds of the natives that
    they concluded I must have
    been brought up & accustomed
    to hard daily labour
    for my sustenance to have
    been able to proform (sic)

    such a feat of strength.

    July 4 – dined at the Printers
    with about twelve Americans
    in the evening attended a
    grand ball & supper given
    by the Consuls31, it was
    the most stylish function
    that was ever in this
    City, they were however only
    about 65 ladies & 100 gentlemen.

    July 16 left St. Jago for Coquimbo
    in Company Joseph Barnes (Bames?)
    a Catalan who went with
    cargoes to establish himself

    in the retail business I
    engaged the mule driver
    to take me & find me
    mules for 25 Dollars left
    at 3 OClock & arrived at 7
    at Colina – 7 leagues

    July 17 lodged at Silva32 about
    15 leguas

    July 18 commenced the Valley of
    Aconcagua &loged (sic) at Punta
    de Guala (?)

    19 continued in the Valley
    &passed the river Pocos &lodged
    in la Ligua33, the Valley of
    of Aconcagua is fertile

    & produces a few grapes, hemp
    beans &wheat more hemp is
    raised in this Valley than all
    the other parts of Chile & is
    sold at Quillota at from 4 to 6
    Dls the Quintal, it is almost
    incredible the cheapness
    of wheat in this part of
    the country it is frequently
    from 3 to 4 rials the fanegan (sic)
    which weighs 150 lbs &it is
    even bought at 2 rials when
    the money is paid in advance
    before the crop is geathered (sic)

    July 20th lodged in Sailiman (?)

    the road very uneven passed
    a long(?) hill. Ihave observed
    in many parts of the road
    a herd of black sheep that
    have a tuft of white wool
    on their head & the ends of
    their tails it is singular
    that this breed should have
    preserved these marks so entire
    when they are in flocks with
    white sheep I am told it
    is many years since they were
    known

    July 21 lodged in Chisgualque34
    ” 22 ” in Quillaquillo35
    ” 23 ” in Hornillos36

    July 24 lodged in Sococos37
    ” 25 ” in Quebrada Seca
    ” 26 ” in la Punta (?)

    July 27 – arrived at twelve at
    Coquimbo in the road passed
    the town of la Ligua in
    the province of Coquimbo about
    70 leagues of Coquimbo there
    are two towns of this name
    about a league distant
    the one contains about 400 houses
    the other which I passed thro’
    about 150 at this place
    there are some mines of
    gold but not very rich passed
    also the town of (blank) 12 leagues
    from Coquimbo the principle (sic)

    employ of the inhabitants in
    this town which contains about
    150 miserable scattered houses
    is that of making purses from
    kid skins they are skined (sic) whole
    & one end sewed up & painted
    with many bright colours &are
    sold from 1 to 3 rials. Delivered
    my letters of recommendation
    to Doctor George Edwards
    who offered me lodgings
    at his house &which I
    accepted

    July 28 introduced to almost
    every family in Coquimbo
    &in the evening invited

    to a ball at Sr. Godemar where
    there were a collection of about
    20 ladies the fairest of Coquimbo
    & not a handsome one amongst them

    August 15 From the circumstance
    of my not bringing with me
    my ship the knowing ones of
    Coquimbo have been pleased
    to suspect me for a spy of the
    English or French Govt. & have
    sent letters to the Govr. anonymous
    denouncing me to that effect
    &saying that this country
    was not safe by allowing a
    character of my appearance
    to remain in Coquimbo &demanded
    my arrest, in consequence of which

    the Govr. named Dn. Juan Gerrera38
    to examine me &take my
    declaration which he accordingly
    did he asked my name nation
    & business which I answered he
    informed me that I could not
    proceed to the Guasco39 (for which
    place I had already engaged horses)
    without a Passport from the Govr.
    I applied to him – he refused
    allowing me to proceed & as then
    I demanded his reasons he informed
    me that I had been denounced
    to him as a suspicious person
    in consequence of enquiries I had
    made respecting the country &c &c
    he refused giving me their names
    or their reasons of suspicions & would
    not allow me to go see a foundry

    of copper about 4 leagues from thence
    &would not give me an opportunity
    to justify myself but said he
    had laid the business before
    the Govt. of St. Jago, the suspicions
    of the people were so elert (? alert?) that
    I could not even enquire what
    were the productions of the
    country without giving great suspicion
    that I was a Spy &ever enquiry
    was carried fresh to the Governor
    The people in this part of the
    country are the most ignorant
    that the Almighty ever sufferd
    to enjoy his benefits & those of
    civilisation, there is scarcely a man
    altho’ he may possess a fortune
    of 20 or 60.000 Dollars that has
    the least idea of the geography of

    the world & the writing of both
    them & particularly the women
    is almost unintelligable (sic) & I
    do not believe there are fifteen
    women that can tell the time
    of the day by a watch & if
    by chance a foreigner from
    curiosity visits this place
    & who knows that Paris is
    not in England or that
    London is not in France, he
    is a man of so much knowledge
    that he must be a spy & they
    think that the least information
    that is carried from the country
    or any production of the country
    is a material disadvantage to
    the Kingdom inasmuch as
    it is of the greatest impor-

    tance to the enemies of the country
    added to this ignorance they are
    the most malicious & jealous
    beings that exist unworthy of
    confidence without honor or
    integrity & full of the most
    unaffected assurances of
    friendship & hospitality, in
    this town there is scarcely an
    amour in a family or any other
    trifling circumstance but
    what is sent an account
    of it is sent to the Govr. in
    an anonymous letter or stuck
    up in hand bills, notwithstanding
    this may be considered the character
    of many I do not rush to exclude
    many who are men of charater (sic)

    honour & integrity.

    August 25 – This day was celebrated
    by a function in honour to
    the Patron of the city St. Bartholome
    in which the Govr &all the
    troops &military assisted it had
    more the appearance of
    a banditty (sic) than that of
    a solemn & military procession in
    honour to the Patron of the
    City

    Sepr 4 – embarked on board
    the Ship Spanish Ship
    Pearle for Valparaiso the
    wind being ahead we stretched
    off to the SW untill
    we made the Islands of

    Juan Fernandez & Mas a Feura40
    when the wind became favourable
    & arrived at Valparaiso the
    16th

    17th – disembarking my baggage
    the commandant de Resguardo
    would not allow a box of
    mineral stones I had to pass & said
    was necessary for an order
    from the Govr. I petitioned to him
    he replied for information to
    the Comdt. his reply shews
    correctly the ideas of many
    people in this country, he
    mentioned “altho’ this foregoing
    box of various stones of metal
    were of but trifling importance

    in themselves but they
    might be of the greatest importance
    if they were carried into
    foreign parts & particularly
    if they were sent to that
    nation who were at
    present at war with
    the peninsula of Spain
    but that the Govr. could
    do what he thought
    proper in this business”.
    The Govr. gave me orders
    to receive it.

    Sepr 19 left Valparaiso at
    10am &arrived at
    Casa Blanca41 at 4pm

    &lodged at Guzmans

    Sepr 20th left at 6am & arrived
    at St. Jago at 3pm – took
    lodgings at the house
    of Vacunia with Mr. Boughn42
    of Baltimore.

    Sepr 22 Called on Mr Poinsett43
    the American Consul Genl
    &stated my Coquimbo embassy
    to him he accompanied me
    to call on (blank) Prou the
    President of the Hunta he
    observed he had received
    information that I was
    there suspected as a Spy

    but from the assurance
    of Mr Poinsett he was
    perfectly satisfied that
    my intentions were not repug-
    nant to the interest of this
    Country.

    Sepr 25 – called on the President
    & requested a passport for
    Bs. Ays. & also a certificate of
    his being satisfied of my conduct
    in Coquimbo he requested
    me to call tomorrow at the
    Pallace (sic).

    Sepr 26 – Call with my passport
    to have it signed, the President

    requested me to leave it & call
    tomorrow.

    Sepr 27 at 7 am recd. a message
    from Mr. Poinsett to call on him
    immediately. I went he shewed me
    a letter from the Govr. stating they
    had received private information
    in regard to my political conduct
    that as an American Citizen they
    advised him that they would have an
    examination with all possible dispatch
    &required of him an obligation in
    writing that I should not leave here
    untill they were satisfied, or they
    insinuated Ishould be arrested the
    Consul required my word of honor
    which I gave him &he this day

    waited on the Govt. with the
    offer of security but explained
    to them the circumstances that
    induced me to visit this country
    &that the suspicions of my denouncers
    in Coquimbo were from motives
    of revenge which originated from
    an enemy of mine there they
    were apparently satisfied & promised
    him to grant me my passport.

    Sepr 30th this evening visited
    by invitation of the Govt.
    an entertainment at the
    Casa de Moneda it was
    a refreshment supper &ball
    in celebration of the

    installation of the Hunto (sic for Junta)
    it was splendid and every
    thing profuse there were
    about 70 ladies & 250 men
    it continued untill 7 am

    Oct 1st – Called on Portallis44
    a member of the Hunto with
    a letter from the Consul
    inclosing the note they
    had before sent him respecting
    their suspicions &requesting
    a passport then not being a
    Junto this day he promised
    to consider it in the
    evening & requested me

    to call tomorrow at the
    Pallace

    Octr 2 – Calld at the Pallas (sic)
    was informed they were
    considering my affair &
    to call in the evening
    called in the evening, the
    secretary was not at the Pallace
    saw him at his house he
    promised me my passport tomorrow at
    11am

    Octr 3 at 11 called at the
    Pallace (sic) received my passport
    at 3pm left St. Jago for Bs.
    Ayres at 8 the Postillions
    horse being tired Iwent on

    ahead for Chuca Buco45 to
    wait his arrival it however
    being dark I missed my road
    & took one that led me toward
    the Cordilleras &after travelling
    about three two leagues I found
    a small hut the owner of
    which I hired to conduct me to
    Chuca Buca where we
    arrived at about 11 pm shortly
    after my arrival the Postillion
    (who had got another horse)
    arrived & after supping off a
    few ollives & bread we proceeded
    for the Bailla (?)46 20 leagues where we
    arrived at 4 am & found

    fold Coreo there who had
    promised to take me to
    Mendoza for 30 Dls

    Octr 4 somewhat indisposed
    & a little fever at 11 left
    Baille & arrived at la
    Premira47 Quebrada 4 leagues

    Oct 5 left at 7 & at 2 pm
    arrived at the 1st casucha
    much indisposed & a slight fever

    Oct 6 left at 7 & at 10 arrived
    to where the snow was so deep
    that the mules could not
    proceed we dismounted & proceeded
    on foot to the casucha of the
    Callivara48 where we arrived at

    half past eleven my fever
    had left me & I felt somewhat
    better but rather weak

    Octr 7 at 5 am left on
    foot the snow was about
    half leg deep &it was tolerable
    good travelling, at half past
    eleven arrived at the cumbre
    (the top of the grand ridge) & as
    the sun has more influence the
    other side we found the mules
    waiting a short distance from
    the cumbre no one who has
    never passed the cordilleras can
    imagine the fatigue one has
    to go thro thus to day for 6 ½
    hours we were continually

    up steep hills covered with
    snow &what makes it still more
    fatiguing is the lightness of the
    air at so great a height
    from the surface of the sea
    that the same volume of air
    does not contain half the weight
    of air as it does on the surface
    of the sea therefore to receive
    that quantity that is necessary
    to sustain life it is necessary
    to inflate the lungs twice
    as much as at the surface
    of the sea & are continually
    panting. I found I could not
    walk but 23 steps in the
    course of a minit (sic) &even at
    that slow rate for each

    step I was obliged to stop
    to breath three times for ea
    step so that if Iwalked 20
    steps without stopping it
    was necessary to stop untill
    I had breathed 60 times, after
    I had passed the cumbre &waited
    half an hour I found Ithen
    breathed at the rate of 76 time
    a minit, at 12 we mounted
    mules & proceeded down the
    cordillera untill 4pm
    when we arrived at Punta
    de las Vacas where we lodged
    at about 9 pm I awoke
    with a most insufferable
    pain in my eyes &the tears

    running from them almost in
    a continued stream & I could not
    admit the least ray of light
    they continued paining me untill
    morning & at daylight the
    water stopped running from
    them &they were a little
    alleviated

    Octr 8 my eyes continued
    extremely painful &was obliged
    to cover them with my handkerchief
    in this way I mounted at 7
    entirely blind & at about 6
    pm arrived at Huis Pallat49
    where we lodged

    Octr 9 – at 6 left my eyes
    still paining me & not

    able to admit the least
    ray of light at 3 arrived
    at Villa Vecencia50 15 leagues
    where we lodged, several times
    yesterday & to day being entirely
    bling (sic) my mule carried me
    into several dangerous
    places &was obliged to be led
    out by the postillion

    Octr 10 – my eyes somewhat
    recovered I could admit a little
    light but was obliged to keep
    them covered with a hdkf
    at 6 left my eyes recovering
    first so (it being cloudy) at
    10 ½ I was able to take off

    the handkerchief & at
    half past twelve arrived
    at Mendoza invited to take
    up my abode by Mr. Richards
    at his house. found myself
    extremely weak &with almost
    the same shortness of breath
    that Ihad in the cordilleras
    &with a most severe cough
    &pain in my breast, & the ends
    of four fingers on my right hand
    frozen on the morning of passing
    the Cumbre without an
    appetite

    Octr 13 – the coreo left for
    Bs. Ays. with whom I intended
    to go but my health would

    not allow me

    Octr 15 began to take bark
    without any effect, took several
    sweats extremely weak, expectoration
    & a severe cough

    Octr 20th applied to Dr Sanches
    who ordered me bark & opeom (sic)

    Novr 1 began to recover a little
    strength but my pains in
    my breast &cough continuing

    Novr 15 recovered a tolerable
    degree of strength &began
    to think of moving for
    Bs. Ays.

    Novr 17 found myself worse
    & cough increasing & extremely
    weak

    Novr 19th applied a blistering
    plaster to my left side
    where I felt much pain
    extremely weak

    23 felt myself somewhat
    recovered & prepaired (sic) for my
    journey for Bs. Ays.

    Novr. 26 hired a man to carry
    me to La Punta for 6 Dollars
    &to leave here at 5pm with
    better spirits than I entered it
    &better of my illness than at

    any other day since I crossed the
    Cordilleras at 8 arrived at Jose
    Barrosos who like a brute would
    not allow me to lodge at his house
    therefore proceeded ½ league further
    &lodged 2 leagues fm Mendoza.

    27 left at 4am & at 10 arrived
    at the Retamera 9 leagues (a small
    scattered village of 6 or 8 houses) dined
    & at 4pm left & arrived at 8 at
    the new Post of Arroyo de Chacon
    8 leagues somewhat fatigued
    yesterday I supposed I could not have
    been able to have gone more than
    8 or 10 leagues, for about 3 leagues frm
    Mendoza the land is entirely
    overrun with a prickely bush & except
    at the retamera & about half a dozen

    houses between these & Mdza. it is
    entirely desolate those pieces of
    land which are cultivated being
    near the rivers they are waterd
    by canals as is all the land that
    is cultivated at Mendoza.

    Novr 28 left at 5 arrived at the
    Capilla at 3pm 12 leagues, land
    barren &overrun with bushes &a
    few trees of the memosa kind

    Novr 29 left at 3am without having
    slept in consequence of the
    immense number of a large sized
    tick that 3/4 in long &crall (sic) into the
    bed &sting &suck the blood they are
    so large that they will prick in
    at least 12 or 15 different places
    before they are satisfied their sting
    is as severe as to be pricked by the

    point of a needle. I killed during
    the night at least 100 of those bugs
    & had my fatigue been so great as
    to have obliged me to have slept
    I am certain that to day I would not
    have been able to travel from the
    wounds of those ticks the country people
    do not mind them. by the post road
    it is only 12 leagues to the Post
    of Disaguadiera51 de Mendoza but my
    Postillion not being acquainted with
    the road carried me a roundabout
    way of more than 20 leagues so that
    we did not arrive untill 3pm
    the soil for the most part is of
    a white sand which the maredian (sic)
    sun reflecting on almost blinded
    me & burnt the skin off my nose
    & lower part of my face &were

    much necessiated (sic) for water
    as that we brought with us
    was finished at 10 OClock at
    the Capilla there is a small
    Church & 6 or 8 houses frm there to
    the Post we did not meet with
    any other passed thro’ some wood
    dined, horses tired hired another
    & at 6 left to pass the 20 league
    desert which is occasionally coverd
    with trees & sometimes shrubs
    & other parts sand passed on until
    1 OClock about half way

    Novr 30 at 1am pitched our tents
    a little distant from the road to
    avoid thieves tied our horses slept
    untill 4 & mounted horses much
    fatigued having the day before gone

    30 leagues without eating, in the night
    the Postillion drank all the water
    which I brought in horns
    so that at 10 I began to suffer
    much for the want of it at 11 bought
    for a rial a tumbler water of a
    passenger I met at 12 arrived at
    La Punta de St. Louis the horses so much fatigued
    they could not move out of a
    walk, my ankle much inflamed
    swelled & painful from the
    bight (sic) of the aforementioned ticks
    dined with Dn. Estevan Ramos
    with whom I left a horse I brought
    frm Mendoza to forw’d me to
    Bs Ays at 5 presented myself to
    the Gov & procured my licene (licence?) for
    post horses

    Decr 1 at 6am left La Punta
    de St. Louis & at 10 arrived at
    the Post of Rio Quinto, La Punta

    de St. Louis is a small town has
    its cavildo, is situated at the
    end of a ridge of mountains
    that runs frm N to S frm which
    I presume it takes its name
    the land to this post is rather
    uneven with hills of gentle ascent
    & occasionally scatterd with memosa
    trees – at 10 ½ left & arrived at the
    Post of St. Jose 11 leagues dined & slept
    at 6 arrived at the Post of Portecuello52
    7 leagues & 30 frm La Punta passes
    2 small ridges of hills the land
    uneven with gentle ascents &descents
    supped & lodged

    end of journal

    Notas
    1. Correo ↩︎
    2. Cañada de la Cruz ↩︎
    3. Cañada de Gómez ↩︎
    4. Por la distancia y el número de postas, parece ser Desmochados ↩︎
    5. Saladillo ↩︎
    6. Fraile Muerto ↩︎
    7. Desde Saladillo, 20 leguas a Esquina de Medrano y 28 a Arroyo de San José, parece ser esta por la distancia siguiente ↩︎
    8. Corral de Barrancas o Tegua, a 26 leguas de Arroyo de San José ↩︎
    9. Mimosa ↩︎
    10. Portezuelo ↩︎
    11. San José del Morro ↩︎
    12. San Luis de Loyola, también llamada San Luis de la Punta de los Venados, La Punta, la Ciudad de la Punta o la Punta de San Luis ↩︎
    13. Desaguadero ↩︎
    14. María de los Dolores Castelli Villarino, hermana de Juan José Castelli, esposa de Miguel José Galigniana Delgado ↩︎
    15. Villavicencio ↩︎
    16. Uspallata ↩︎
    17. Desaguadero ↩︎
    18. ¿De nuevo? ↩︎
    19. Usa esta palabra dos veces, tisee o tisce, no está claro; tal vez quiso escribir phthisis (pronunciado en inglés taisis; tisis en español) ↩︎
    20. Charque ↩︎
    21. Baqueanos ↩︎
    22. Aconcagua ↩︎
    23. Santa Rosa de los Andes, actualmente, Los Andes ↩︎
    24. Menciona Colina dos veces, ¿por error? No puede referirse a Santiago, con “una docena de casas” ↩︎
    25. El presidente de la Junta era José Miguel Carrera, pero aparentemente recién se casó en 1814. Como indica Roberto Elissalde, tal vez se refería a Javiera Carrera, su hermana, de gran influencia política ↩︎
    26. Francisco Antonio Pinto Díaz (Santiago, 1785-1858), abogado, militar y político del Partido Liberal, se le encargó la misión diplomática en Buenos Aires en 1810 (BCN) ↩︎
    27. Juan Agustín Alcalde Bascuñán, IV conde de Quinta Alegre (Santiago, 1784-1860), fue un aristócrata y político chileno que tomó parte en la revolución que dio lugar a la Independencia de Chile a partir de 1810 (Wikipedia) ↩︎
    28. José Toribio de Larraín y Guzmán, marqués de Larraín. En 1811 era coronel del regimiento del Infante don Carlos (Wikipedia) ↩︎
    29. Samuel Burr Johnson, William H. Burbidge y Simon D. Garrison ↩︎
    30. Laguna Carén, comuna de Pudahuel ↩︎
    31. El plural se debe a que la fiesta fue ofrecida en el edificio del consulado por el cónsul general, Joel Roberts Poinsett, y el vicecónsul, Mateo Arnaldo Hœvel, designado en ese puesto por Poinsett. Era sueco de origen y ciudadano chileno desde octubre de 1811. ↩︎
    32. Rinconada de Silva, Putaendo, Valparaíso ↩︎
    33. Capital de la provincia de Petorca ↩︎
    34. ¿Chigualoco? ↩︎
    35. Quilaicillo ↩︎
    36. Mantos de Hornillos ↩︎
    37. Socos ↩︎
    38. Juan Antonio Guerrero Gayón de Celis ↩︎
    39. Huasco, Atacama ↩︎
    40. Más Afuera, hoy Alejandro Selkirk ↩︎
    41. Casablanca, Valparaíso ↩︎
    42. Antes, escrito Boughan ↩︎
    43. Joel Roberts Poinsett, 1779-1851 ↩︎
    44. José Santiago Portales y Larraín, 1764-1835 ↩︎
    45. Chacabuco ↩︎
    46. ¿Valle, o Villa? ↩︎
    47. Primera ↩︎
    48. Calaveras ↩︎
    49. Uspallata ↩︎
    50. Villavicencio ↩︎
    51. Desaguadero ↩︎
    52. Portezuelo ↩︎

    A Chile, por tierra, en 1812

    El legajo Nº 671 del Fondo Carranza/White del AGN conserva un aparentemente sencillo documento: un cuadernillo, armado con hojas dobladas por la mitad, cosidas en la canaleta con una rústica cinta de tela.

    Transcripción, sí; ¿traducción?

    Es un diario de su viaje a Chile por tierra, realizado en 1812. La tinta, desteñida en la primera mitad de las páginas, hace muy difícil su lectura.

    Los técnicos del AGN lograron, digitalmente, una notable mejora, pero aún así, no todo el texto se logra transcribir.

    White era un hombre de educación universitaria, y había viajado extensamente por Europa y por Asia, dedicado al comercio de ultramar – hasta Batavia en las Indias Orientales Neerlandesas (hoy Yakarta). En este nuevo viaje aparentemente llevaba instrumentos que le permitían calcular las distancias recorridas cada día, que registraba en leguas. Tal vez, aunque no lo dice, tenía un mapa del camino de postas o un itinerario con las distancias, como los publicados en el libro de Schmidtmeyer años después, en 1824, pero los errores en la escritura de los nombres de los lugares hacen suponer que no era así. También medía y anotaba la pendiente de las cuestas, y las temperaturas, ambiente y corporal.

    Schmidtmeyer, Plano del camino de postas entre Buenos Aires y Santiago de Chile, op. cit., insertado entre págs. 144 y 145
    Schmidtmeyer, Caminos al nororeste y oeste, Itinerario de Buenos Ayres a Chile, op. cit., entre págs. 130 y 131

    Por lo uniforme del aspecto, el diario parece demasiado prolijo como para haber sido redactado en el camino. Varios indicadores sugieren que fue escrito después del viaje, en base a notas, y en dos etapas: la forma de escribir las fechas de las entradas, primero en dos líneas, luego en una sola; el cambio de tinta, más o menos por la mitad; la entrada fechada el 17 de junio, donde narra el regreso a Santiago el 26 de ese mes luego de visitar Valparaíso, y comenta que debió abandonar el 5 de julio el lugar donde se había hospedado a su llegada porque habían alojado allí a los heridos en un episodio que tuvo lugar en los festejos de la independencia estadounidense, el día anterior. La siguiente entrada está fechada 1º de julio, varios días antes de ese suceso.

    La redacción no es impecable (effected por affected, proform por perform, etc.) y, algo común en la época, puntuación y capitalización irregulares y arbitrarias, aunque cabe recordar que habían pasado más de 10 años desde que había dejado países de habla inglesa.

    Ciertas peculiaridades del estilo de White en este diario, como no siempre usar pronombres personales, hacen difícil interpretar correctamente el texto. Opté por escribir un comentario descriptivo, en vez de una traducción literal, aunque la hago para algunos pasajes destacables.

    Las versiones de White de nombres de personas y lugares son otro problema. Reemplacé los reconocibles por las grafías correctas; los que no fue posible identificar se señalan con (?).

    Las imágenes de las páginas del diario y la transcripción del texto se dan en otro post de este blog.

    En cursiva, términos tal como aparecen en el original; reemplacé el sistema de doce horas de White (a.m. y p.m.) por el de veinticuatro.

    De Buenos Aires a Mendoza

    White sale de Buenos Aires el 4 de mayo de 1812 con el correo Benito Elías, y lo que debe haber sido abundante equipaje. Siguen el camino de postas hacia Mendoza (Canal de la Cruz, Cañada de Gómez, etc.), recorriendo entre 20 y 30 leguas por día. Menciona el encuentro el 6 con un Sr. Vanuxen de Baltimore, que iba en sentido contrario, y la gran cantidad de ganado y especialmente, bandadas de entre 200 y 300 ñandúes (austriches…).

    Pasando por Saladillo, costeando el río Tercero, siguen a Fraile Muerto y llegan el 8 a lo que llama José Ignacio de Casas, donde fue cordialmente atendido por una “buena familia” (a fine family), con cena y baile (tal vez Arroyo San José, salvo que se refiriera al anfitrión).

    El siguiente tramo del camino, afectado por la profusión de arbustos espinosos y mimosas, fue más dificultoso, hasta llegar el 10 a las primeras cadenas de montes, en Portezuelo, siguiendo el 11 a San José del Morro y a San Luis. El 12 a Desaguadero, el 13 a Las Catitas, llegando el 14 a Mendoza.

    Describe la ciudad, a 286 leguas de Buenos Aires, pero deja en blanco el número de habitantes y de casas, que no llegó a completar. Indica que algunas están bien construidas y son de elegante aspecto, y que la ciudad está a una media legua de la base de los Andes, “cuyas altivas cumbres se ven a 60 leguas”.

    Se hospeda en el café (coffee house), donde no se acostumbra proveer camas, por lo que se conforma con lo que había usado en el camino – la montura, tres mantas y un poncho (en castellano en el original).

    Viajaba bien munido de cartas de presentación, en Mendoza para un Sr. Richards y para la hermana de Juan José Castelli, Dolores Castelli de Galigniana, a quienes visita. La noche del 15 se encuentra con un “viejo amigo”, pero no lo identifica.

    El 16 de mayo cierra el trato con un baqueano que lo guiará en el cruce de la cordillera hasta Santiago, además de obtener provisiones, caballos y mulas para el equipaje, y todo lo necesario para el viaje, “por 35 dólares” (Dls.). Pasa el resto del día con el Sr. Richards y a la tarde visita la chacra (chackara) del Sr. Molina.

    De Mendoza a Santiago: cruce de los Andes

    El 17 parten a las diez y media, con cinco peones, un pasajero y dos mulas cargadas con el equipaje y provisiones, llegando a las 19 a Villavicencio. Al atardecer estaba fresco, pero de pronto soplaban fuertes ráfagas de un viento caliente y opresivo; la diferencia de temperatura entre unas y otras era de 18ºF, lo que hizo que la noche fuera algo más cálida que la tarde.

    White pasa todo el 18 esperando al correo, que se había demorado en Mendoza y que llegó a las 17, cuando ya era tarde para seguir camino. Partieron el 19 a las 10, con una espesa niebla que cambió a una tormenta de nieve a las 11, continuando hasta las 12 cuando se despejó en un hermoso día. El sinuoso camino ascendía en una pendiente de unos 15º a 18º, hasta llegar al pie de una montaña de varios miles de pies de altura llamada Paramillo, a 4 leguas de Villavicencio. La pendiente cambió a 50º-55º y el camino zigzageaba hasta la cumbre. Al descender ve los Andes:

    Serpenteando desde la cumbre vimos los Andes con sus cimas nevadas apuntando a las nubes. Esto parece ser una gran división en la cresta de los Andes porque ahora comenzamos a descender gradualmente y en lugar de las rocas divididas que formaban las montañas del otro lado, ahora se volvieron más regulares y no tan elevadas. Un terreno casi nivelado con suaves descensos continuó bajando y ocasionalmente subiendo, unos pequeños cerros hasta llegar a Uspallata a 15 leguas de Villavicencio en las cimas de Paramillo.
    El frío era bastante severo y dos horas después de descender hacía un calor incómodo. El viento era del SO. Vi varios guanacos, un animal que produce la lana más fina que se conoce. Mide aproximadamente 3 ½ pies de altura y es de color marrón rojizo, como un camello de aspecto, particularmente su cuello y cabeza, la carne tiene sabor a carnero.

    En Uspallata ven una iglesia de adobe, en una planicie de unas dos leguas de diámetro, rodeada de altas montañas, donde había rastros de intentos de crear extensos viñedos y cultivos en gran escala, pero todo estaba abandonado.

    Al observar una fuerte tormenta de nieve, unas leguas al oeste, permanecen todo el día en Uspallata, saliendo recién el 21 a la mañana, llegando en 2 leguas al río Mendoza (que llama Desaguadero). Siguiendo el rumbo del río, a las 17 llegan a Tambillos donde desmontaron, hicieron fuego, asaron carne y cenaron, durmiendo al aire libre “con el cielo como cobertura.”

    El 22 salen a las 8, costeando el río, a veces de un lado, otras del otro, y debajo de cornisas montañosas “cuando con el menor impacto existe el peligro de que caigan toneladas de piedras sobre nuestras cabezas”. Luego de cinco leguas, el camino estaba cubierto por dos pulgadas de nieve por lo que cruzan al lado sur, donde el sol la había derretido. A diez leguas de Tambillos acampan y preparan una buena cena, durmiendo al aire libre.

    Al día siguiente se envuelve los pies en pieles porque el frío, que hasta entonces no había sido demasiado intenso, ahora lo era. A las 8 volvieron a cruzar el río y a 5 ½ leguas llegaron a…

    … un empinado cerro llamado Paramillo, que ascendimos en zig zag, la nieve a veces demasiado profunda para las mulas. Descendimos otra legua y media y pasamos la Casucha de la Cumbre. A las 13 llegamos al pie del gran cordón de los Andes que se yergue a una elevación de 65º. Comenzamos ascendiendo por un camino en zig zag hasta las 15, cuando la nieve era tan profunda que las mulas no podían continuar. Las descargamos, los peones tomaron la carga en sus espaldas y continuamos a pie y a eso de las 17:30 llegamos a la cumbre. Luego descendimos a la casucha de la (falta el nombre), adonde llegamos a las 19:30.

    No queda claro si es el mismo Paramillo mencionado antes, o es un error. Continúa con una detallada descripción del efecto de la altura, que le hace suponer que sufre de lo que llama tisis:

    Desde mi llegada a Villavicencio me encontré como supuse muy afectado por la tisis porque el menor esfuerzo o trabajo me acortaba la respiración de tal grado que me alarmé mucho y cuando bajé de mi mula para subir a la montaña realmente me vi muy afectado con esa dolencia porque no podía caminar diez pasos sin estar muy oprimido por falta de aliento, jadeando como si hubiera estado corriendo una carrera. Encontré que era necesario para cada paso que daba sentarme y respirar tres veces antes de estar lo suficientemente descansado para continuar, pero encontré a todos los peones afectados de la misma manera. Cuando le pregunté a uno la causa, no pudo darme ninguna explicación, pero dijo que todos al cruzar estas montañas eran afectados así. Este relato y ver a todos los demás jadeando calmó mis temores respecto a la tisis. La causa puede atribuirse a la ligereza del aire a tan gran altura sobre la superficie de la tierra. Hicimos un fuego, cocinamos algo de charque (charka) como cena y nos fuimos a dormir.

    El 24 salen a las 7 de la casucha, en un lindo día. Al comenzar a descender, la nieve era muy profunda y a las 8 comienza a soplar viento sudoeste, media hora. Comienza a nevar y por la fuerza del viento era casi imposible mirar en esa dirección. White dice que esos “temporales” eran el terror de peones y baqueanos de los Andes. De los seis peones, dos, de carácter más decidido, se adelantaron a los demás y White los acompaña pero por la severidad de la tormenta pierden de vista al resto. La nieve era tan espesa que…

    … no podíamos ver, la que caía en mi cara se derretía un poco mezclándose con la acumulación continua de forma que mis bigotes, barba y el cuello de mi abrigo estaban completamente cubiertos de hielo y ocasionalmente cubría casi por completo mi cara y nariz, de modo que la punta de mi nariz estaba algo congelada. La nieve que caía en mis ojos, cuando de vez en cuando miraba hacia barlovento para descubrir la casucha (pues los propios peones tenían algunos temores de haberla pasado) era casi tan severa como chispas de fuego, de modo que una vez en particular por el dolor que causaba me sentí obligado a mantener uno cerrado durante algún tiempo. Al intentar abrirlo, lo encontré completamente cubierto de hielo y tuve algunas dificultades para separarlo del pelo de mis pestañas para poder abrirlo, lo que durante tres días después me dio mucho dolor. A las 12 con mucho cansancio llegamos a la casucha de las Colinas (2 leguas de donde empezamos) con la intención de pasar a la siguiente, 1 ½ legua más allá. Esperábamos con ansiosas expectativas la llegada de los demás, a las 14 llegó el correo y el otro pasajero y un peón sin ninguna información de los otros por los cuales ahora empezamos a sentir mucho miedo suponiendo que se hubieran dado por vencidos por el cansancio y dormido. Ni a las 15 ni a las 16 habían llegado, fue a las 16:15 cuando hicieron su aparición para nuestro gozo y satisfacción. Ya era demasiado tarde para continuar, nos encontramos en una casita sucia sin puerta y la nieve entrando, sin carbón ni nada para hacer un fuego. Sin embargo, me mantuve caliente haciendo ejercicio hasta las 5 ½ cuando todos nos fuimos a dormir, bastante cómodos.

    Primera y hasta ahora única mención de que tuviera barba y bigotes, a diferencia de su lampiño retrato.

    La tormenta había pasado a la medianoche, y a las 7 del 25 dejan la casucha, la nieve muy liviana y profunda, en cada paso hundiéndose hasta las rodillas o más. Pasan otra casucha, a mediodía empieza a disminuir la nieve y ven acercarse las mulas, reuniéndose a las 12 ½, a 2 ½ leguas de donde habían partido. A las 13 llegan los otros peones, todos montan y continúan a lo largo del río Aconcagua hasta llegar a Santa Rosa (hoy, Los Andes), “un pequeño y agradable lugar con algunas casas, en un valle enteramente rodeado de montañas”.

    Después de cabalgar dos leguas el terreno estaba totalmente libre de nieve y sólo se la veía en las cimas de las montañas, y al derretirse, formaba numerosas pequeñas cascadas a cada lado del río. La Cordillera de este lado tiene mucho más apariencia de bosque que del otro, se ven árboles de altura respetable y verdes valles, cuando del otro lado están apenas cubiertos, ocasionalmente con pequeños arbustos. En nuestro camino parece haber solamente dos grandes cadenas de los Andes, la primera que pasamos el 19 y el segundo gran cordón es la cumbre que pasé el 23. La declinación desde la cumbre a Santa Rosa es 1 ½ o 2 grados más que en cualquiera de los lados de la otra cadena de los Andes.
    Santiago y Valparaíso

    El 26 dejan Santa Rosa a las 11, 3 leguas después pasan una elevada montaña, 12 leguas a Chacabuco, 18 a Colina, llegando a Santiago a la 19, “20 leguas que hice con un caballo que llegó con tanto ánimo como al salir de Santa Rosa.” Por consejo del correo, se aloja en una “sucia posada propiedad de un Gómez, sin cama, tan solo una camilla y una silla. En este país no tienen ni idea de lo que es una casa de hospedaje y supongo que no hay ninguna en todo el Reino.”

    El 27 pasea por la ciudad, lo visita el cónsul (no da el nombre) y los señores Matthew Haverel y Richard Bond. El 28, entrega una carta de presentación al Sr. James Whiticker, quien el 29 lo presenta a una señora cuyo nombre deja en blanco pero aclara que es “la Presidenta” (José Miguel Carrera, presidente de la Junta de gobierno, todavía era soltero; como indica Roberto Elissalde, posiblemente se refiriera a Javiera Carrera, su hermana, de gran influencia política), y a la familia Rodríguez.

    No escribe el 30, y el 31 se muda a lo de Whiticker, quien lo presenta a las familias Pinto y Lacava y envía las cartas de presentación que le había dado Francisco Antonio Pinto Díaz, el delegado chileno en Buenos Aires, a Juan Agustín Alcalde Bascuñán, conde de Quinta Alegre, que estaba en Valparaíso, y a José Toribio de Larraín y Guzmán, marqués de Larraín. En la siguiente semana ambos intentan verlo, sin encontrarlo en su casa, hasta que el 7 de junio el marqués lo recibe, “sin recibir otras cortesías que la oferta de una carta de presentación para Concepción.” Insiste el 9 con el conde, y recién el 13 lo encuentra en la casa de la Presidenta, donde “hizo grandes declaraciones de amistad y cortesía.”

    No escribe del 14 al 16 de junio, y el 17 sale hacia Valparaíso con un Mr. Boughan de Baltimore, llegando el 20.

    Valparaíso es el principal puerto de este Reino, contiene unas 600 casas incluyendo el Almendral y está bien situado para el comercio. Está a 33 leguas de Santiago. Me fui solo el 25 y llegué el 26 a Santiago, tomé habitaciones en (en blanco) con el fin de (en blanco), dejándolas el 5 de julio porque los tipógrafos estadounidenses que resultaron heridos en nuestro evento del 4 de julio habían sido traídos allí, y tomé mi anterior habitación en lo de James Whiticker.

    Los tipógrafos eran Samuel Burr Johnston, William H. Burbidge y Simon D. Garrison, quienes habían llegado a Chile en noviembre con una pequeña imprenta y un lote armas, comprados en Estados Unidos a pedido de la Junta por Matías Arnaldo Hœvel, sueco de origen, naturalizado estadounidense y luego chileno.

    La siguiente entrada es del 1º de julio; esta incoherencia cronológica es una de las que sugieren que el diario fue escrito después del viaje:

    1 de julio. Salí de aqui a pie a las 4, fui al lago de Pudahuel, cacé 16 patos, me desnudé y me metí hasta las axilas y saqué 8 de ellos que traje conmigo a Santiago y llegué a pie a las diez y media de la mañana son cuatro leguas de Santiago a Pudahuel y cazando caminé una legua y media, de modo que a mi llegada a Santiago había caminado esta mañana nueve leguas y media, lo que asombró tanto las débiles mentes de los nativos que dedujeron que debía haber sido educado y acostumbrado a un duro trabajo diario por mi sustento para haber podido realizar semejanta hazaña de fortaleza.

    4 de julio: cené en lo de los Tipógrafos con unos doce estadounidenses. Por la noche asistí a un gran baile y cena ofrecidos por los cónsules, fue la función más elegante que jamás se haya celebrado en esta ciudad; sin embargo, solo eran unas 65 damas y 100 caballeros.

    No menciona detalles de lo ocurrido en ese baile, ofrecido por el cónsul, Joel Roberts Poinsett, y el vicecónsul, Hœvel, designado por Poinsett en ese puesto poco antes. Fray Melchor Martínez, en su Memoria histórica de 1848, p. 144, describe lo sucedido, llamando “bostoneses” a los norteamericanos:

    .«El 11 (sic, por 4) de este mes fué permitido al Cónsul Bostonés la celebración del aniversario acostumbrado por la independencia de aquella república. Destinóse el edificio del consulado para esta magnífica función, á la que asistieron el Cónsul, el Vice-cónsul y todos los individuos que de aquellos estados residían en esta ciudad. Asistieron también convidados todos los jefes del Gobierno y demás corporaciones, con los principales vecinos, siendo el concurso de ámbos sexos innumerable. Los bostoneses, como autores de tal convite, atendían al recibimiento y acomodo de los convidados; pero siendo aquéllos unos meros artesanos y de grosera crianza, no podían ser tolerables á las principales señoras chilenas dichos servicios, ni la compañía de gente tan ordinaria, añadiéndose á esto que los muchos brindis en que habían ocupado el día, los tenían bastante descompuestos, molestando á la gente decente con importunidad y descortesía. Advertida del Cónsul esta incomodidad, fué preciso intimarles se retirasen; cuyo desaire les irritó de tal modo que salieron amenazando de tomar armas para vengarse de aquel agravio. El oficial que estaba de guardia en la puerta destacó una patrulla de 6 fusileros con un subalterno, que siguiese y contuviese á los descompuestos americanos hasta dejarlos en su posada: en esta forma, marchando por la calle el oficial de la patrulla, mandó hacer fuego sobre los bostoneses, movido de algunas palabras insultantes que éstos pronunciaron. El resultado fué quedar ocho hombres mortalmente heridos, tendidos en la calle, y entre ellos dos oficiales chilenos que caminaban mezclados con los extranjeros. De éstos murieron dos y los restantes se vieron en cercano peligro de morir, quedando estropeados después de largas curaciones. Turbóse el convite con esta novedad; y aunque siguió el baile y la cena hasta el amanecer, parece se contuvieron en el principal designio, que, según voz general, iban á publicar la independencia en aquella noche.»

    Burbidge fue uno de los que murieron. Johnston y Garrison, luego de estar presos unas semanas se reintegraron a su trabajo – publicar el semanario La Aurora, el primer periódico chileno.

    Coquimbo, y problemas

    Sin entradas en el diario hasta el 16 de julio, cuando sale hacia Coquimbo junto con Joseph Barnes (o Bames), un catalán que llevaba carga para establecerse en el comercio minorista. White contrató a un mulero para guiarlo y conseguirle mulas por 25 dólares; salieron a las 15 llegando a Colina a las 19 – 7 leguas.

    El 17 se aloja en Silva, unas 15 leguas, y el 18 entran al valle de Aconcagua, hospedándose en Punta de Guala (?). El 19 continúa en el valle, pasan el río Pocos (?) y se alojan en La Ligua.

    El valle del Aconcagua es fértil y produce algunas uvas, cáñamo, frijoles y trigo. En este valle se cultiva más cáñamo que en todas las demás partes de Chile y se vende en Quillota de 4 a 6 reales el quintal. Es casi increíble lo barato que es el trigo en esta parte del país, frecuentemente cuesta 3 a 4 reales la fanega, que pesa 150 libras, y se compra incluso por 2 reales cuando el dinero se paga por adelantado antes de recoger la cosecha.

    El 20 de julio se alojó en Sailiman (?) y comenta:

    El camino, muy irregular, pasaba por una larga colina. He observado en muchos puntos del camino un rebaño de ovejas negras que tienen un mechón de lana blanca en la cabeza y en la punta de la cola, es singular que esta raza haya conservado estas marcas tan íntegras cuando están en rebaños con ovejas blancas. Me dicen que hace muchos años que se conocen.

    El 21 de julio paran en Chigualoco, el 22 en Quillaycillo, el 23 en Hornillos, el 24 en Socos, el 25 en Quebrada Seca, y el 26 en La Punta (?). El 27 a mediodía llegan a Coquimbo, pasando en el camino…

    … el pueblo de La Legua en la provincia de Coquimbo como a 70 leguas de Coquimbo hay dos pueblos de este nombre como a una legua de distancia el uno tiene como 400 casas el otro que pasé como 150 en este lugar hay unas minas de oro pero no muy ricas pasado
    también el pueblo de (en blanco) a 12 leguas de Coquimbo la principal ocupación de los habitantes de esta ciudad que contiene alrededor de 150 casas miserables y dispersas es la de hacer bolsos de mano con pieles de cabrito, los desollan enteros y un extremo cosido y pintado con muchos colores brillantes y se venden de 1 a 3 reales. Entregué mis cartas de presentación al doctor George Edwards quien me ofreció alojamiento en su casa y acepté.
    El 28 de julio fui presentado a casi todas las familias de Coquimbo y por la noche invitado a un baile en lo el Sr. Godemar donde había una colección de unas 20 damas, las más bellas de Coquimbo y ninguna guapa entre ellas.

    White no escribe hasta el 15 de agosto, cuando describe el problema surgido cuando se lo empieza a considerar un espía y se despacha con una larga diatriba contra los lugareños.

    15 de agosto – Debido a la circunstancia de que no traje conmigo mi barco, los sabelotodos de Coquimbo se han complacido en sospechar que soy un espía del gobierno inglés o francés y enviaron cartas anónimas al gobernador denunciándome en ese sentido y diciendo que este país no estaba seguro al permitir que un personaje de mi apariencia permaneciera en Coquimbo exigiendo mi arresto, a consecuencia de lo cual el gobernador, llamado Dn. Juan Guerrero para examinarme y tomar mi declaración, lo cual hizo en consecuencia, me preguntó mi nombre, nación y negocios, a lo que respondí, me informó que no podía proceder al Huasco (para cuyo lugar ya había contratado caballos) sin un Pasaporte del gobernador. Le presenté una solicitud; se negó a permitirme continuar y, como entonces le exigí sus razones me informó que había sido denunciado a él como persona sospechosa a consecuencia de investigaciones que yo había hecho respecto del país etc. etc. se negó a darme sus nombres o sus razones de sospecha y no me permitiría ir a ver una fundición de cobre a unas 4 leguas de allí y no me dio la oportunidad de justificarme pero dijo que había planteado la situación ante el gobierno de Santiago, las sospechas de la gente eran tan alertas (?) que ni siquiera pude preguntar cuáles eran las producciones del país sin generar grandes sospechas de que era un espía y toda pregunta era llevada de inmediato al gobernador. La gente en esta parte del país es la más ignorante que el Todopoderoso jamás permitió disfrutar de sus beneficios y los de la civilización, apenas hay un hombre, aunque posea una fortuna de 20 o 60.000 dólares, que tenga la más mínima idea de la geografía del mundo y la escritura de ambos y particularmente de las mujeres es casi ininteligible y no creo que haya quince mujeres que sepan decir la hora con un reloj y si por casualidad un extranjero por curiosidad visita este lugar y sabe que París no es en Inglaterra o que Londres no está en Francia, es un hombre de tanto conocimiento que debe ser un espía y piensan que la menor información que se lleve del país o cualquier producción del país es una desventaja material para el Reino por cuanto es de la mayor importancia para los enemigos del país sumado a esta ignorancia son los seres más maliciosos y celosos que existen indignos de confianza sin honor ni integridad y llenos de las más sinceras garantías de amistad y hospitalidad, en esta ciudad apenas hay un amorío en una familia o cualquier otra circunstancia insignificante, que cuenta de ello se envía al gobernador en una carta anónima o insertada en billetes de mano, no obstante aunque así pueda considerarse el carácter de muchos, no me apresuro a excluir a muchos otros que son hombres de carácter, honor e integridad.

    El 25 de agosto cuenta que siendo la fiesta de San Bartolomé, el patrono de la ciudad, se realizó un acto al que asisteron el gobernador y todos los militares y tropas, pero que más que una solemne procesión parecía una “cabalgata de bandidos”.

    Regreso a Santiago, via Valparaíso

    El 4 de septiembre se embarca a bordo del navío español Perla hacia Valparaíso, pero como el viento era contrario ponen proa al sudoeste hasta alcanzar las islas de Juan Fernández y Más Afuera, donde el viento se volvió favorable, llegando a Valparaíso el 16.

    Al desembarcar su equipaje el 17, el comandante de resguardo no permitió el paso de una caja de muestras de minerales, diciendo que era necesaria una orden del gobernador. White la solicitó, el gobernador le pidió detalles al comandante, cuya respuesta, según White, ponía en evidencia “las ideas de mucha gente de este país”: “Aunque la antedicha caja de varias piedras de metal tiene una importancia insignificante en sí misma, podría ser de la mayor importancia si se llevara a lugares extranjeros y particularmente si se enviara a esa nación que actualmente está en guerra con la península de España, pero que el gobernador podía hacer lo que le pareciera adecuado en este asunto”. El gobernador ordenó que se le entregara.

    El 19 de septiembre dejó Valparaíso a las 19, llegando a Casablanca a las 16, se alojó en lo de Guzmán. El 20 salió a las 6, y llegó a Santiago a las 15. Se alojó en lo de Vacunia (¿Vicuña?) con el Sr. Boughn (antes, escrito Boughan), de Baltimore.

    El 22 visita a Mr. Poinsett, el cónsul general estadounidense, cuyo nombre no había mencionado antes, y le explica lo sucedido en Coquimbo. Poinsett lo acompaña a visitar al presidente de la Junta, que ahora era Pedro José Prado, quien observó que había recibido información de que se le sospechaba allí de ser un espía, pero que dadas las garantías de Poinsett quedaba perfectamente satisfecho de que sus intenciones no eran repugnantes a los intereses del país. White vuelve a ver a Prado el 25 y solicita el pasaporte para viajar a Buenos Aires y también un certificado de que estaba satisfecho de su conducta en Coquimbo. Prado le pidió volver al día siguiente.

    El 26 White se presenta con su pasaporte para hacerlo firmar, pero el presidente le pide que lo deje y vuelva el día siguiente. El 27 a las 7 de la mañana recibe un mensaje de Poinsett, pidiendo lo vea inmediatamente. Al llegar le muestra una carta del gobernador diciendo que habían recibido información privada con respecto a su conducta política y que, como ciudadano estadounidense, tendrían que hacer un examen con toda la prontitud posible, exigiendo el compromiso por escrito de que White no saldría de Santiago hasta que estuvieran satisfechos, insinuando que de no hacerlo, sería arrestado. Poinsett le pidió su palabra de honor, que White le dió, y el cónsul se presentó ese mismo día al gobierno con su garantía, pero les explicó las circunstancias que indujeron a White a visitar el país y que las sospechas de sus denunciantes en Coquimbo estaban motivadas por deseos de venganza de un enemigo suyo allí, que no identifica. Aparentemente quedaron satisfechos y le prometieron que se le concedería su pasaporte.

    No todo eran disgustos. El 30 asistió por invitación del gobierno a una reunión en La Moneda, “una cena refrigerio y baile celebrando la instauración de la Junta fue espléndido y todo abundante hubo alrededor de 70 damas y 250 hombres continuó hasta las 7 de la mañana.”

    El 1º de octubre visita a José Santiago Portales, miembro de la Junta, con una carta de Poinsett que incluía la que le habían enviado antes, con las sospechas de espionaje, y solicitando el pasaporte. La Junta no se reunía ese día, pero le prometió considerarlo esa noche, y que volviera al Palacio el día siguiente. White vuelve el 2, le dicen que estaban evaluando su situación y que volviera esa tarde, pero al llegar White, Portales no estaba en La Moneda. Va a verlo a su casa, donde le promete el pasaporte para el día siguiente a las 11.

    De regreso

    White vuelve a La Moneda a las 11 y finalmente recibe su pasaporte. A las 15 deja Santiago hacia Buenos Aires. A las 20, como el caballo del postillón estaba cansado, White sigue adelante hacia Chacabuco para esperarlo allí. Por la oscuridad se equivoca de camino y toma uno que lo lleva hacia la cordillera. Luego de andar 2 leguas encuentra una pequeña choza a cuyo propietario contrata para llevarlo a Chacabuco, adonde llegan a las 23. Poco después llegó el postillón, con otro caballo, y después de cenar unas aceitunas y pan siguieron 20 leguas al Bailla (?), llegando a las 4 de la mañana y donde se encontraba el correo que había prometido llevarlo a Mendoza por 30 dólares.

    El 4 de octubre, White sintiéndose algo indispuesto y con un poco de fiebre dejan Baille (ahora escrito así, tal vez por Valle) a las 11, llegando a la Primera Quebrada, a 4 leguas. Al día siguiente salen a las 7, llegando a las 14 a la primera casucha, White ahora muy indispuesto y todavía con fiebre. El 6 salen nuevamente a las 7 y a las 10 llegan adonde la nieve era tan profunda que las mulas no podían avanzar, por lo que desmontaron y siguieron a pie hasta la casucha de la “Callivara” (¿calavera?), adonde llegaron a las 23:30. White sin fiebre y sintiéndose un poco mejor, pero algo débil. El ascenso a la cumbre no fue fácil, White siempre midiendo su desempeño.

    El 7 de octubre a las 5 salimos a pie, la nieve llegaba aproximadamente a media pierna y era un andar tolerablemente bueno, a las once y media llegamos a la cumbre (la cima de la gran cresta) y como el sol tiene más influencia del otro lado encontramos las mulas esperando a poca distancia de la cumbre nadie que nunca haya pasado las cordilleras puede imaginar el cansancio que uno tiene al pasar por esto, hoy durante 6 horas y media estuvimos continuamente subiendo colinas empinadas cubiertas de nieve y lo que lo hace aún más fatigante es la ligereza del aire a una altura tan grande de la superficie del mar que el mismo volumen de aire no contiene la mitad del peso del aire que contiene en la superficie del mar por lo tanto para recibir esa cantidad que es necesaria para sustentar la vida es necesario inflar los pulmones el doble que en la superficie del mar y se está continuamente jadeando. Descubrí que no podía caminar más que 23 pasos en el transcurso de un minuto e incluso a ese ritmo lento para cada paso me veía obligado a detenerme para respirar tres veces, de modo que si caminaba 20 pasos sin parar era necesario detenerse hasta haber respirado 60 veces. Después de pasar la cumbre y esperar media hora descubrí que respiraba a razón de 76 veces por minuto, a las 12 montamos en mulas y bajamos por la cordillera hasta las 16 cuando llegamos a Punta de las Vacas donde nos hospedamos alrededor de las 21 me desperté con un dolor insufrible en los ojos y las lágrimas brotando de ellos casi en un chorro continuo y no podía admitir el menor rayo de luz. Me siguieron doliendo y al amanecer el agua dejó de correr de ellos y se aliviaron un poco.

    No lo dice, pero el intenso reflejo de la luz solar en la nieve le había quemado las córneas. Sus ojos continuaban extremadamente irritados y al no poder tolerar el mínimo rayo de luz debió cubrírselos con un pañuelo, montando y saliendo a ciegas a las 7. A las 18 llegan a Uspallata, donde se alojan. Siguen viaje el 9, saliendo a las 6, sus ojos todavía muy afectados y sin poder tolerar la luz, y llegan a la 15 a Villavicencio, 15 leguas, hospedándose allí. Menciona que el día anterior, estando totalmente a ciegas, su mula lo llevó varias veces a lugares peligrosos de donde el postillón debió rescatarlo.

    El 10, con los ojos algo mejor, puede tolerar algo de luz pero debe mantenerlos cubiertos con el pañuelo. Salen a las 6 y como estaba nublado, a las 10:30 finalmente puede quitárselo, llegando a las 12:30 a Mendoza, donde el Sr. Richards lo invita a alojarse. White se encuentra extremadamente débil y con la misma dificultad para respirar que tenía en la cordillera, y con una tos muy fuerte y dolor en el pecho, las puntas de cuatro dedos de su mano derecha congeladas en la mañana de pasar la cumbre, y sin apetito. El 13 de octubre, el correo con quien pensaba seguir viaje deja Mendoza, pero su salud no le permite acompañarlo. El 15 comienza a tomar corteza (no aclara cuál, tal vez cascarilla), sin ningún efecto, tiene varios episodios de transpiración, se siente extremadamente débil, con tos y expectoración. El 20 ve al Dr. Sánchez, quien le receta corteza y opio. No escribe hasta más de un mes después, el 1º de noviembre, cuando comienza a recobrar un poco sus fuerzas, pero siempre con los dolores en el pecho y la tos. Recién para el 15 recobra un grado aceptable de sus fuerzas y comienza a pensar en continuar hacia Buenos Aires, pero sufre una recaída el 17, empeorando la tos y nuevamente muy débil. El 19 se aplica una cataplasma en su lado izquierdo, donde siente mucho dolor, y sigue débil. Recién el 23 se siente algo recuperado y preparado para el viaje, y el 26 contrata a un hombre para que lo lleve a La Punta y lo deje allí, por 6 dólares.

    Salen de Mendoza a las 17, “con mejor ánimo que cuando llegué y mejor de mi enfermedad que en cualquier otro día desde que crucé las cordilleras.” A las 20 llegan a lo de José Barroso, “que como un bruto no permitió que me alojara en su casa”, por lo que siguen media legua más, hospedándose a 2 leguas de Mendoza.

    El 27 salen a las 4 de la mañana, llegando a las 10 a la Retamera, 9 leguas, un pequeño pueblo disperso de 6 u 8 casas, donde comen y salen a las 16 y llegan a las 20 a la nueva posta Arroyo de Chacón, 8 leguas. Menciona que a unas 3 leguas de Mendoza el terreno está enteramente cubierto de mata espinosa y excepto por la Retamera y como una media docena de casas, entre ésta y Mendoza es totalmente desolado, y que las tierras que se cultivan en Mendoza están cerca de los ríos y se riegan por canales.

    Al día siguiente salen a las 5, llegando a Capilla (?) a las 15, 12 leguas, terreno árido e invadido por arbustos y algunos árboles tipo mimosa. Esa noche tiene una desagradable experiencia:

    El 29 de noviembre salí a las 3 de la mañana sin haber dormido a consecuencia de la inmensa cantidad de unas garrapatas de gran tamaño que miden 3/4 pulgadas de largo, se meten en la cama y pican y chupan la sangre, son tan grandes que pican al menos 12 o 15 lugares diferentes antes de satisfacerse su picadura es tan seria como ser pinchado con la punta de una aguja. Maté durante la noche al menos 100 de esos insectos y si mi fatiga hubiera sido tan grande como para haberme obligado a dormirme estoy seguro de que hoy no habría podido viajar por las heridas de esas garrapatas a la gente de campo no les importan.

    El tramo final del diario, con dos días de viaje, parece tener varias repeticiones:

    El 30 de noviembre a la 1 de la mañana montamos nuestras tiendas un poco alejadas del camino para evitar ladrones amarramos nuestros caballos dormimos hasta las 4 y montamos muy fatigados habiendo andado el día anterior 30 leguas sin comer, durante la noche el postillón se bebió toda el agua que traje en cuernos por lo que a las 10 comencé a sufrir mucho por su falta a las 11 compré por un real un vaso de agua de un pasajero que encontré a las 12 llegué a La Punta de San Luis los caballos tan fatigados que sólo podían moverse al paso, mi tobillo muy inflamado, hinchado y dolorido por la picadura de las garrapatas antes mencionadas, cené con don Esteban Ramos con quien dejé un caballo que traje de Mendoza para enviarme a Buenos Ayres a las 5 me presenté al gobernador y obtuve mi licencia para caballos de posta.
    El 1 de diciembre a las 6 salí de La Punta de San Luis y a las 10 llegué a la posta de Río Quinto, La Punta de San Luis es un pequeño pueblo que tiene su cabildo, está situado al final de una cadena de montañas que corre de norte a sur de donde supongo que toma su nombre, el terreno hasta esta posta es bastante irregular con cerros de suave ascenso y ocasionalmente salpicados de árboles de mimosa – a 10 1/2 salí y llegué a la posta de San José 11 leguas cené y dormí a las 6 llegué a la posta de Portezuelo 7 leguas y 30 desde La Punta pasando 2 pequeñas crestas de colinas, el terreno desigual con suaves ascensos y descensos, cené y me alojé.

    El diario se interrumpe bruscamente allí, bastante antes de llegar a Buenos Aires, dejando la impresión de que fue un proyecto que White pensaba completar, no llegando a hacerlo. Aún así, es un testimonio más de lo que implicaba el cruce de los Andes en esa época y de las actitudes hacia extranjeros. Pese a que White no hace ninguna referencia a que su reputación le hubiera precedido, tal vez había sucedido. Y lo que seguía intacto era su curiosidad intelectual y su espíritu emprendedor y aventurero.

    Fuentes

    • Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Fondo Carranza/White, Documentos Escritos, Sala VII, Legajo 671

    Bibliografía

    • _____, Aurora de Chile 1812-1813, Reimpresión paleográfica a plana y renglón, con una introducción por Julio Vicuña Cifuentes, Santiago de Chile, Imprenta Cervantes, 1903
    • _____, Notes on the Viceroyalty of La Plata, in South America: with a sketch of the manners and character of the inhabitants, collected during a residence in the city of Monte video, by a Gentleman recently returned from it, London, J. Stockdale, 1808
    • Aldridge, Alfred Owen, “Thomas Pine in Latin America”, en Early American Literature, Vol. 3, No. 3 (Winter, 1968/1969), pp. 139-147 (https://www.jstor.org/stable/25070376)
    • Johnston, Samuel Burr, Letters written during a residence of three years in Chili, containing an account of the most remarkable events in the revolutionary struggles of the province. With an interesting account of the loss of a Chilian ship, and brig of war, by mutiny, and the consequent imprisonment and sufferings of several citizens of the United States, for six months, in the dungeons of Callao, Erie, Pa., R. I. Curtis, 1816
    • Johnston, Samuel Burr, trad. J. T. Medina, Cartas escritas durante una residencia de tres años en Chile, Santiago, Soc. Imprenta-Litografía “Barcelona”, 1917
    • Martínez, Fray Melchor, Memoria histórica sobre la revolución de Chile, desde el cautiverio de Fernando VII, hasta 1814. Escrita de órden del rei, Valaparaíso, Imp. Europea, 1848
    • Medina, José Toribio, Bibliografía de la imprenta en Santiago de Chile, desde sus orígenes hasta febrero de 1817, Santiago de Chile, Impreso en casa del autor, 1891
    • Schmidtmeyer, Peter, Travels into Chile, over the Andes, in the years 1820 and 1821, with some sketches of the productions and agriculture; mines and metallurgy, inhabitants, history and other features, of America; particularly of Chile, and Arauco, London, S. McDowall, 1824

    Nombres, fechas y lugares erróneos

    Casi todas las publicaciones locales, además de usar el incorrecto “Pío” para su segundo nombre, presentan errores en los nombres de sus padres y en las fechas y lugares de su nacimiento y muerte.

    Su nombre

    Ángel Justiniano Carranza, el primer biógrafo de William Porter White, fue además el involuntario causante de que por más de un siglo se lo conociera con un segundo nombre diferente del suyo: Pío, como se ve en la obra de su sobrino Adolfo P. Carranza sobre los nombres de las calles de Buenos Aires, de 1895:

    Así aparece en toda la bibliografía local moderna; alguien debería haberse preguntado cómo pudo una familia protestante, de un pueblito del extremo oeste del estado de Massachusetts y en 1769, elegir un nombre de semejantes connotaciones católicas para un hijo.

    En una nota al pie de la página 117 del segundo volumen de su enciclopédica obra Campañas Navales de la República Argentina, publicada en 1916 pero escrita mucho antes, Carranza ofrece la siguiente información biográfica:

    Como mencioné en El Fondo Carranza/White, el que había provisto los documentos de White a Carranza fue el mayor de sus nietos, Pedro Nagle White. Cabe preguntarse cuánto sabría Nagle o el resto de la familia de los datos personales de su abuelo, fallecido cuando él tenía unos ocho años.

    La revista Legado del AGN publicó en su Nº 6 (agosto 2017) mi artículo Guillermo “Pío” White: Un error centenario.

    Habiendo recorrido las veintisiete cajas de documentos del Fondo, quedaba claro que White siempre firmaba con la inicial de su segundo nombre. También solía adaptar el primero al idioma en que estaba redactada la carta o documento (William, Guillermo, Guillaume, Guilherme), y a veces lo abreviaba.

    En solamente cinco documentos aparece su segundo nombre como Pio (en uno de ellos, Pyo), todos escritos por contactos comerciales suyos portugueses (o brasileños). También aparece como “Guillermo Pio Guait nat. de Nueva Orleans” (sic) en la partida de bautismo de su hija María Catalina, en Ntra. Sra. de Montserrat (Libro 3º, folio 403 v.) en mayo de 1814, que dudo que Carranza haya visto.

    FamilySearch, film 4097828, frame 00417 (det.)

    Planteé entonces la hipótesis de que cuando White decía su nombre, lo hacía incluyendo la inicial – “Guillermo P. White”, que pronunciaba en inglés y sonaría como pi; de allí a “Pío”, un paso. Carranza lo habría tomado del único lugar donde lo vió explicitado – esos cinco documentos.

    Como vemos más abajo, no fue registrado al nacer ni bautizado con su apellido materno como segundo nombre, pero ya lo había adoptado cuando egresó de Dartmouth College.

    Nombres de sus padres

    El origen del era hijo de Evenie y Abigail Porta en el texto de Carranza citado arriba es otro documento del Fondo, trunco, que parece ser un borrador o copia de una entrada en el libro de actas de un escribano.

    El 22 de junio de 1842, en Buenos Aires, se presentó ante el escribano, cuyo nombre no se da, ” Don José Anto. Whyte (sic) vecino de esta Ciudad y apoderado para testar de su finado Padre D Guillermo P White vecino que fue de esta dicha Ciudad; según el que le confirió por ante mi con fecha 25 de 9bre del año pasado 1841…”

    AGN Sala VII Fondo Carranza/White, Legajo 685

    Otro documento del Fondo, fechado el 12 de diciembre de 1857, borrador de una carta de los hijos de White a un juez de primera instancia, parece referirse a los de 1841/1842 y menciona al escribano:

    Los hijos y herederos de Dn. Guillermo P. White ante V. S. como mejor haya lugar decimos: que existiendo en la escribanía de Dn. Miguel Mogrovejo unos papeles pertenecientes a la testamentaria de nuestro finado padre y siendonos de necesidad conocer de ellos, pedimos a V. S. se digne ordenar nos sean entregados por el escribano respectivo.

    Lo extraño es que el borrador, que a juzgar por la forma de la letra W fue escrito por su hijo Allen White, está firmado además por sus otros hijos Carolina, Guillermo Fermín y Rosa White de Ramírez, y por algunos de ellos, más de una vez, como si estuvieran practicando la firma. En el margen izquierdo de la página, una frase “Sr. Dn. Guillermo P. White ante V. S. con el mayor respecto…”, cuando White había muerto en 1842. En la otra mitad de la hoja (falta el tercio inferior) y también fechada en 1857, se desarrolla esa inexplicable frase, en la que el difunto White reclama las grandes sumas de dinero que había invertido en la creación de la escuadra en 1814. Si bien está firmada con su nombre, la rúbrica no es la suya.

    AGN Sala VII Fondo Carranza/White – Legajo 685

    Cuando revisé en el AGN el registro del escribano Miguel Mogrovejo (Nº 8) para esas fechas, no encontré el poder de 1841 ni el supuesto testamento de 1842 en los índices.

    Volviendo al primer documento, procede a citar el texto del poder de esa fecha, redactado en Buenos Aires “… en la Casa de su morada Don Guillemo P White, natural de los Estados Unidos, hijo legítimo de Don Evenie Whyte y Da. Abigaila Porta, finados, vecino de esta Ciudad al que doy fe, conosco y digo (bajo la Creencia y Religión protestante que profesa)…”.

    Carranza los tomó literalmente. ¿Qué conocimientos del idioma inglés y de las costumbres anglosajonas tendría que no le extrañó ese raro nombre paterno, ni el apellido materno, tan latino, pese a llamarse Abigail? El padre de White se llamaba Ebenezer, que pronunciado en inglés suena más o menos ebenise, y el apellido materno era Porter, de sonido pohta en ese idioma. El que los mencionó ante el escribano los habrá oído, pero es poco probable que los haya visto escritos.

    Los de la versión Carranza fueron adoptados sin cuestionamientos por los autores de los grandes diccionarios biográficos del siglo XX, Yaben y Cutolo, y por otros que escribieron luego sobre White.

    Fechas y lugares de nacimiento y muerte

    White nació el 10 de octubre de 1769 en Pittsfield, un pequeño pueblo en el condado de Berkshire, en el extremo oeste del estado de Massachusetts. De reciente fundación (1761), el nombre evocaba al político británico William Pitt. Carranza le agrega un día y un año y ubica el nacimiento en Boston, donde White se había radicado al terminar sus estudios universitarios, para comenzar una carrera en el comercio de ultramar.

    El registro del nacimiento del segundo hijo de Ebenezer y Abigail White, con el nombre del niño como solamente William, aparece en un libro escaneado por FamilySearch, que contiene una compilación de copias de registros originales de nacimientos, bautismos, matrimonios y defunciones de la ciudad de Pittsfield, para los años 1761-1850:

    Detalle de la pág. 217 – FamilySearch film 7009227, frame 00116

    Fue bautizado también con el único nombre William en la First Church del pueblo, el 29 de ese mes, por su futuro suegro, el reverendo Thomas Allen.

    Detalle de la pág. 7 – FamilySearch film 7009227, frame 00011 (det.)

    Pese a que son copias de datos, Heather Brazeau, Pittsfield City Clerk, que tiene acceso a los originales, amablemente me confirmó por email (21/2/2024) que las fechas son las correctas.

    White pasó sus últimos años en Dolores, provincia de Buenos Aires, en extrema pobreza. Sin embargo, sabemos por el poder que extendió a nombre de su hijo José Antonio que estaba en Buenos Aires el 25 de noviembre de 1841. Muy enfermo, como dice el texto:

    “… que temeroso que la muerta (sic) le muda sin la disposición y arreglo de sus negocios, conveniente, lo que el no puede verificar por lo grave de su enfermedad con el acierto y madurez que para tales casos se requiere; y teniendo como tiene la mas plena confianza en que su Esposa e hijo D. Jose Anto. Whyte lo desempeñarán por lo impuesto que se hallan de todos sus asuntos y negocios, ha deliberado conferirles poder para Testar…”

    Muchos (me incluyo, pero no Carranza) lo han dado como fallecido en Dolores, error apoyado en que en el libro de defunciones de la parroquia de esa ciudad no se efectuaron registros desde el 30 de diciembre de 1841 hasta el 15 de abril de 1842. Se había ausentado el cura a Buenos Aires por enfermedad, como lo expresa en su nota del folio 68 (Libro 1º):

    FamilySearch, film 683836, frame 0082 (det.)

    Avisos en dos diarios porteños demuestran que murió en Buenos Aires, el 4 de enero de 1842 (Carranza dice el 3). Al día siguiente, 5 de enero, aparecía en La Gaceta Mercantil este invitación de sus amigos a su funeral, desde su residencia en la calle Suipacha 123:

    Un obituario en el British Packet del 8 de enero, detalla que el primero era en Montevideo, pero del segundo en adelante eran en Buenos Aires, y el de White es el tercero:

    En bibliografía estadounidense de mediados del siglo XIX

    No se puede realmente culpar a Carranza, Roberts, Yaben o Cutolo de estos errores, porque recursos modernos como internet, el escaneado de libros y especialmente el OCR (reconocimiento óptico de caracteres) han dado un impulso a la investigación inconcebible hasta las últimas décadas del siglo XX.

    Dos obras de los 1860’s ya habían publicado sus datos biográficos, y en ambas figura con su segundo nombre. Una genealogía de la familia White, debida a Allyn S. Kellog, impresa para la familia y publicada en Hartford, Connecticut en 1860, es una de ellas:

    La otra, de 1867, lista perfiles de los egresados de Dartmouth College, en Hanover, New Hampshire. Fundada en 1769, era una del grupo de prestigiosas universidades conocidas como la Ivy League (Liga de la Hiedra). White pertenecía a la clase de 1790, el año de su egreso.

    Una consulta a la Rauner Special Collections Library de Dartmouth College (23/2/2024) revela que no existen registros documentales del ingreso de White, lo que no permite aclarar si lo hizo o no con su segundo nombre. Queda pendiente el averiguar cuándo lo adoptó.

    Fuentes

    • Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Fondo Carranza/White, Documentos Escritos, Sala VII, Legajo 685
    • “Argentina, Capital Federal, registros parroquiales, 1737-1977,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9396-F6XP-6: 19 May 2014), Ciudad de Buenos Aires, Nuestra Señora de Montserrat, Bautismos 1804-1815, image 417 of 455; parroquias católicas, Buenos Aires
    • “Argentina, Buenos Aires, registros parroquiales, 1635-1981,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:939D-PL83-7: 26 May 2016), Dolores, Nuestra Señora de los Dolores, Defunciones 1831-1859. image 82 of 563; parroquias católicas, Buenos Aires Province
    • “Massachusetts, Town Clerk, Vital and Town Records, 1626-2001,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:3QS7-9979-W49C: 13 July 2016), Berkshire > Pittsfield > Births, marriages, deaths 1761-1850 > image 110 of 196; citing Massachusetts Secretary of the Commonwealth, Boston.
    • “Massachusetts, Town Clerk, Vital and Town Records, 1626-2001,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:3QS7-9979-W441: 13 July 2016), Berkshire > Pittsfield > Births, marriages, deaths 1761-1850 > image 5 of 196; citing Massachusetts Secretary of the Commonwealth, Boston.
    • British Packet and Argentine News, Year XVI, Nº 803, Buenos Aires, Saturday, January 8, 1842
    • La Gaceta Mercantil, Año 19, Nº 5505, Buenos Aires, miércoles 5 de enero de 1842

    Bibliografía

    • Carranza, Adolfo P., Razón del nombre de las plazas, parques y calles de la ciudad de Buenos Aires, nomeclatura completa con arreglo a las ordenazas vigentes, Buenos Aires, G. Kraft, 1895
    • Carranza, Ángel Justiniano, Campañas navales de la República Argentina, Tomo II, Buenos Aires, 1916 
    • Chapman, Rev. George T., Sketches of the alumni of Dartmouth college, from the first graduation in 1771 to the present time, with a brief history of the institution, Cambridge, Riverside Press, 1867
    • Kellogg, Allyn S., Memorials of Elder John White, one of the first settlers of Hartford, Conn., and of his descendants, Hartford, Case, Lockwood & Co. (printed for the family), 1860

    Los últimos días de Mrs. White

    El domingo 22 de abril de 1798 el reverendo Thomas Allen, pastor de la Iglesia Congregacional de Pittsfield, Massachusetts, pronunció un discurso ante su feligresía. Era una oración fúnebre conmemorando la muerte de su joven hija en Londres, noticia que había recibido el martes anterior. Elizabeth Allen era la esposa de William Porter White, comerciante estadounidense de conflictiva trayectoria en el Río de la Plata durante las Invasiones inglesas pero luego volcado a la causa patriótica y factor clave en la creación de la escuadra con la que el almirante Brown triunfaría sobre los realistas en 1814.

    White había nacido en Pittsfield en 1769 y la pareja se había casado allí el 20 de diciembre de 1795. En 1796 ya estaban en Londres donde el 7 de mayo de 1797 nació su hijo Allen, bautizado el 14 de agosto.

    El reverendo Allen hizo imprimir su discurso incluyendo en el folleto un retrato grabado de su hija y al final, el texto de dos cartas de Robert Cowie, un caballero de Londres que había asistido y acompañado a la desdichada Elizabeth en sus últimos días.

    En la primera, del 5 de diciembre de 1797, Cowie le escribe a pedido del joven matrimonio, de quienes se había hecho amigo, diciendo que White había partido hacia la India hacía casi dos meses en viaje de negocios, sin antes rogarle relatara a su suegro los detalles del bautismo de su hijo y de la salud de su esposa. El bautismo había sido oficiado por un amigo de Cowie, el reverendo Dr. Hunter, ministro de la congregación de la London Wall Scotch Church. Le pide disculpas por la demora en escribirle, debida a la carga de trabajo que tenía en esos momentos y a un viaje fuera de Londres que debió realizar por un problema de salud de su propia esposa. Pasa luego a relatar que Elizabeth había sufrido una grave enfermedad, de la que parecía estar restableciéndose, aunque aún no estaba fuera de peligro. Menciona que cree ver la mano de Dios en haber conocido al yerno de Allen, no solamente por la importante y extensa conjunción de intereses resultantes en la presente expedición de White, sino porque se consideraba el instrumento principal en haberle disuadido de llevar a su esposa en ese viaje, algo que la pareja estaba aparentemente decidida a realizar cuando los conoció. “Es humanamente imposible que hubiera sobrevivido hasta ahora su seria enfermedad de haber estado en alta mar”.

    Cuando Cowie la conoció en Londres, Elizabeth padecía desde hacía varios años una enfermedad que le había producido un tumor en el brazo izquierdo. Después de varias operaciones finalmente había resultado necesario amputarle ese brazo por encima del codo, dolorosa intervención realizada el 8 de noviembre de 1796 por el Sr. Clyne, cirujano del londinense St. Thomas Hospital, y que la joven había soportado con notable entereza. Cowie menciona que a pesar de eso la enfermedad aparentemente permanecía latente en su cuerpo y elogia la fortaleza y el espíritu cristiano con que enfrentaba su predicamento en el extranjero, lejos de su familia y amigos. Comenta sobre lo que llama “pequeñas apariciones” (posiblemente otros tumores), uno en su espalda y otro en el hombro derecho y que ocasionalmente le producían agudos dolores, pero que no eran las causas principales de su reciente enfermedad. Una especie de fiebre intensa con tos y expectoración eran la mayor aflicción, pero la fiebre había disminuído notablemente y había comenzado a disfrutar de un poco de alimento, recuperando fuerzas gradualmente.

    Cowie se despide del reverendo Allen diciendo que si bien Elizabeth había estado muy bien atendida por el Sr. Clyne, prefirió que continuara con un médico amigo suyo, el Dr. Hamilton, de excelentes credenciales profesionales, a las que sumaba “un cálido vínculo con la causa de Jesucristo Nuestro Señor, en cuyo nombre ocasionalmente predica“.

    La segunda carta está fechada dos meses después, el domingo 4 de febrero de 1798, o sea que tardó otro tanto en llegar a destino. Cowie le informa que Elizabeth había fallecido pacíficamente ese viernes poco después de las nueve de la noche, y que Hamilton y él se habían estado turnando para rezar a su lado.

    Adjunta una carta de la difunta encontrada entre sus papeles, que describe como “una encantadora prueba de la resignación, fe y esperanza con las que había sido bendecida.” Agrega que el bebé estaba muy bien y al cuidado de la familia con quien vivía la Sra. de White, con la misma nodriza de quien la difunta tenía excelente opinión, y que descartara que el niño recibiría todas las atenciones necesarias.

    Continúa escribiendo el día 7, diciendo que regresaban de sepultar sus restos. El cortejo fúnebre había consistido de cuatro amigas y otros tantos caballeros, incluyendo al Dr. Hamilton, y él había sido el principal deudo. Elizabeth fue sepultada en el cementerio de la New Chapel1, a una media milla de la ciudad en el camino a Islington, y una lápida con su nombre y edad marcaría el lugar “donde el sagrado polvo fue depositado, para que el pobre White o cualquier otro de su familia que venga por aquí pueda tener el melancólico placer de contemplarla.”

    The National Archives (London), RG4 4263 Register of Burials at the City Road Wesleyan Chapel in the Parish of Finsbury, London

    El reverendo Allen leyó la misiva de su hija al final de su homilía. Elizabeth se despide con emotivas palabras dedicando párrafos a su país, a su pueblo, a sus amigos, padres y hermanos. Y al llegar a su esposo, escribe: “Y tu, mi querido marido, el elegido de mi juventud, navegando en pos de mi soporte y confort por peligrosos mares, en climas remotos y hostiles, adiós. Si pronto vinieras detrás mío te daré la bienvenida al refugio de eterno descanso – pero quiera Dios que continúes en este mundo y apresures tu regreso para que puedas proveer y proteger al dulce bebé. Ah! dejadme tomarlo en mis brazos, dejadme darle un beso de despedida, querido hijo de tu madre, levanto mis ojos a Él, el padre de los huérfanos, para que te proteja y bendiga, y que a su debido tiempo te envíe a lo de tus abuelos, como el único recuerdo de aquella que amaron. Adiós, dulce bebé.”

    Elizabeth Allen de White había nacido en Pittsfield el 8 de febrero de 1775, o sea que murió días antes de cumplir 23 años. No se sabe cuándo y cómo su hijo Allen White volvió a los EEUU, pero al igual que su padre estudió y se graduó de Dartmouth College en 1816 y luego ingresó al Theological Seminary de Andover, Massachusetts, donde cursó un año con la clase de 1819 pero abandonó los estudios y al poco tiempo viajó al Río de la Plata.  Años después aparece en el Censo de 1855 en Buenos Aires en la calle Balcarce 131, viviendo en lo de su medio hermana Carolina White, viuda de Nagle, dando como ocupación la de preceptor, con su esposa Juana Brunet, uruguaya, y sus dos hijos Isabel y Guillermo, el futuro y célebre ingeniero White.

    Tuvieron amplia descendencia en Argentina, con los apellidos White Frías, White Crespo, White MacPhail, White Lynch, White Uribelarrea, Etchepareborda White, Frederking White, White Sáenz Briones, Elizalde White, White Vernengo Lima, White Pueyrredon, White Donoso, Mayer White, Roca White, White Santamarina, White O’Farrell, Pasman White, White Rocha, Ayerza White, Marcó White, etc.


    1. Hoy, Wesley’s Chapel ↩︎

    Bibliografía

    • Allen, Rev. Thomas, Benefits of affliction: a funeral sermon occasioned by the death of Mrs. Elizabeth White, who departed this life in London, on Friday the 2d. day of Feb. 1798, and delivered at Pittsfield, the place of her nativity April 22d. in commemoration of that event the next Lords Day after the receipt of the melancholy tidings, Pittsfield, Chester Smith & Co., 1798
    • Chapman, Rev. George T., Sketches of the Alumni of Dartmouth College, University Press, Cambridge, 1867, pág. 183

    Retratos

    El que ilustra la portada de este blog fue, según la ficha de inventario del Museo Histórico Nacional, una donación de la Colección Ángel Justiniano Carranza, realizada el 9 de septiembre de 1901. Como vimos en El fondo Carranza/White del AGN, Carranza había fallecido en 1899 y su viuda vendió al Estado su colección de documentos y biblioteca en 1901, incluyendo la pintura.

    La ficha lo describe como un óleo sobre papel, de autor anónimo. White aparece juvenil, de cabellos algo alborotados y mirada directa, inteligente y vivaz.

    Sorprende que la familia se haya desprendido de este retrato; en 1901, el ingeniero Guillermo White, su nieto más conocido, tenía 56 años y una importante posición. Tal vez un olvido de que estaba en manos de Carranza, quién sabe desde cuándo.

    La imagen apareció en varias publicaciones: la primera, las Campañas de Carranza, donde figura entre las páginas 114 y 115 del tomo II, de 1916. Luego, en la página 37 del magnum opus sobre las invasiones inglesas de Carlos Roberts, de 1938, en la sección Iconografía de la publicación del Instituto de estudios históricos sobre la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, de 1947, y en 1950, en la página 76 de Los intérpretes en el descubrimiento, conquista y colonización del Río de la Plata, de Vicente G. Arnaud, descripto como “Óleo de escuela inglesa, pintor anónimo”.

    Cuando en septiembre de 2019 intenté verlo en el MHN y conseguir una foto color, el Lic. Ezequiel Canavero, del Área Documentación y Registro de las Colecciones, me informó que el campo “Ubicación topográfica” en la base de datos se encontraba vacío, lo que significaba que desde hacía por lo menos dos décadas el retrato estaba clasificado como “no localizado”. Aparentemente, suele suceder que óleos y grabados sean desenmarcados y queden traspapelados entre otras piezas; sólo queda esperar que reaparezca algún día.

    Antonio González Moreno (1896-1968), autor de la conocida ilustración del Congreso de Tucumán, pintó una versión muy ampliada y elaborada de ese retrato. Hoy se encuentra en el Museo Naval de la Nación, donde ingresó en 1954, remitido por la Dirección General Administrativa. Mide 99 x 74 cm y está firmado por su autor en el ángulo inferior derecho (datos provistos por el Lic. Pablo Pereyra, del Área Museología, 24/4/2018).

    Bibliografía

    • Arnaud, Vicente Guillermo, Los intérpretes en el descubrimiento, conquista y colonización del Río de la Plata, Buenos Aires, 1950
    • Carranza, Ángel Justiniano, Campañas navales de la República Argentina, Tomo II, Buenos Aires, 1916 
    • Roberts, Carlos, Las invasiones inglesas del Río de la Plata (1806-1807) y la influencia inglesa en la independencia y organización de las provincias del Río de la Plata, Jacobo Peuser Ltda., Buenos Aires, 1938
    • Instituto de estudios históricos sobre la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, La Reconquista y Defensa de Buenos Aires, Buenos Aires, Peuser, 1947

    El fondo Carranza/White del AGN

    Ángel Justiniano Carranza (1834-1899), abogado, literato, historiador y biógrafo argentino, fue uno de los primeros en escribir sobre William Porter White.

    Ávido coleccionista de documentos históricos, autor de una extensa crónica de las campañas navales realizadas desde el inicio de las guerras de independencia en 1810, quedó inédita a su muerte. Su viuda, doña Amelia Gayoso de Carranza, encomendó a José J. Biedma ordenar los materiales en preparación y dirigir su publicación, lo que finalmente sucedió en 1914, conmemorando el centenario de la primera acción naval del almirante Guillermo Brown – el asalto y toma de la isla Martín García, el 14 de marzo de 1814.

    White fue un factor esencial en esa campaña, porque a pedido de Juan Larrea y prácticamente de la nada, organizó la escuadra que comandaría Brown. Carranza hace amplia mención del desempeño de White en el segundo volumen de esta obra, Campañas Navales de la República Argentina. Apareció en cuatro tomos, el primero en 1914 y los demás en 1916, editados por el Ministerio de Marina.

    Años antes, en 1901, el Poder Ejecutivo había autorizado la compra a su viuda de la extensa colección de documentos de Carranza y su biblioteca. Si bien esta última fue incorporada inmediatamente a la Biblioteca Nacional, los documentos pasaron al Archivo General de la Nación recién quince años después, en 1916. Como se explica en la historia archivística del fondo en la página web del AGN, las sesenta cajas de documentos que ingresaron al archivo no tenían un orden. Finalmente, el agrupamiento documental fue identificado como una Colección conformada por tres fondos: Guillermo Miller, Ramón de Cáceres y Guillermo White.

    Hoy se mira con severidad lo sucedido con la documentación, como se describe en la publicación del AGN, Departamento Documentos Escritos, Archivos y Colecciones de Procedencia Privada, Programa de Descripción Normalizada, Sección Documentación Donada y Adquirida (Sala VII), Vol. 3, Tomo I, p. 120:

    Para la realización de estos trabajos, Carranza recurrió a fuentes documentales originales. Sin embargo, y al igual que en el caso de la mayoría de los historiadores del siglo XIX, la información que relevó rara vez provenía de los repositorios públicos, sino que la obtuvo a partir de los documentos que reunía en forma privada y que luego pasaban a formar parte de su voluminosa colección. De modo que las citas de sus libros remiten las más de las veces, a fuentes identificadas como de “mi archivo personal” o de “mi archivo naval”.
    La proximidad de la época del escritor con el período narrado permitía a estos historiadores, ya sea por conocimiento de los actores o de sus familiares, conseguir de ellos o de sus descendientes la cesión completa de la documentación vinculada con las personas que protagonizaban sus obras. De esta manera Ángel Justiniano Carranza logró apoderarse, en más de cuarenta y cinco años, de una vasta colección de piezas originales donde predominaban los temas y personajes navales, su objeto preferido de investigación. Si bien no se puede negar que esta amplia red de coleccionistas y libreros pudo rescatar una parte de la memoria nacional, no es menos cierto que causó un daño casi irreparable al patrimonio. Por un lado, estos hombres separaron la documentación que atesoraban de su contexto de producción y, por el otro, contribuyeron directa o indirectamente a la pérdida definitiva de una cantidad inestimable de piezas, que como posteriormente no fueron donadas o adquiridas por el Estado Nacional hoy son muy difíciles de recuperar. Al quedar en manos de tenedores particulares, siguen permaneciendo fuera del alcance de la investigación histórica.

    Este es especialmente cierto en el caso del Fondo White. Como lo prueba una nota conservada en el fondo, Carranza había obtenido en préstamo el voluminoso archivo documental de White, de uno de su nietos, Pedro Nagle White (c. 1834-1865). El año en la fecha agregada a lápiz es incorrecto, y tampoco puede ser 1866 porque Nagle había fallecido el 26 de noviembre del año anterior.

    AGN Sala VII Documentos Escritos – Fondo y colección Ángel J. Carranza
    Fondo Guillermo White, 1805-1806 – Legajo 666

                Querido Carranza,
                 
          Necesitando hacer uso
         
        de los papeles de mi finado abuelo
         
        que hace algun tiempo le facilité á
         
        Ud. para que tomara apuntes, le
         
        he de estimar me los remita por
          
        el portador.
              
          Perdóneme Ud. esta importu-
         
        nidad.
                  
        Su amigo
                        
      Pedro N. White
             Casa de Ud.(?)
             Diciembre 26/ ***

    La incertidumbre en el año de la nota no afecta la evidencia – el hecho de que se conserva permite suponer que Carranza ignoró el pedido de Nagle, o que si no lo hizo, recuperó los papeles posteriormente.

    El Fondo Guillermo White consta de veintisiete (27) unidades de conservación (S7-665 a 691), fechadas entre 1776 y 1876. La mayor parte de la documentación es original, escrita en castellano, inglés, francés y portugués (White hablaba los cuatro idiomas). La colección incluye correspondencia familiar y comercial, recibos, cuentas, contratos de transporte, reseñas de pleitos y problemas legales, etc. No está indexada ni catalogada, lo que es de esperar que se realice en un futuro no muy lejano.

    Fuentes

    • Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Fondo Carranza/White, Documentos Escritos, Sala VII, Legajo 666