Ángel Justiniano Carranza (1834-1899), abogado, literato, historiador y biógrafo argentino, fue uno de los primeros en escribir sobre William Porter White.
Ávido coleccionista de documentos históricos, autor de una extensa crónica de las campañas navales realizadas desde el inicio de las guerras de independencia en 1810, quedó inédita a su muerte. Su viuda, doña Amelia Gayoso de Carranza, encomendó a José J. Biedma ordenar los materiales en preparación y dirigir su publicación, lo que finalmente sucedió en 1914, conmemorando el centenario de la primera acción naval del almirante Guillermo Brown – el asalto y toma de la isla Martín García, el 14 de marzo de 1814.
White fue un factor esencial en esa campaña, porque a pedido de Juan Larrea y prácticamente de la nada, organizó la escuadra que comandaría Brown. Carranza hace amplia mención del desempeño de White en el segundo volumen de esta obra, Campañas Navales de la República Argentina. Apareció en cuatro tomos, el primero en 1914 y los demás en 1916, editados por el Ministerio de Marina.

Años antes, en 1901, el Poder Ejecutivo había autorizado la compra a su viuda de la extensa colección de documentos de Carranza y su biblioteca. Si bien esta última fue incorporada inmediatamente a la Biblioteca Nacional, los documentos pasaron al Archivo General de la Nación recién quince años después, en 1916. Como se explica en la historia archivística del fondo en la página web del AGN, las sesenta cajas de documentos que ingresaron al archivo no tenían un orden. Finalmente, el agrupamiento documental fue identificado como una Colección conformada por tres fondos: Guillermo Miller, Ramón de Cáceres y Guillermo White.
Hoy se mira con severidad lo sucedido con la documentación, como se describe en la publicación del AGN, Departamento Documentos Escritos, Archivos y Colecciones de Procedencia Privada, Programa de Descripción Normalizada, Sección Documentación Donada y Adquirida (Sala VII), Vol. 3, Tomo I, p. 120:
Para la realización de estos trabajos, Carranza recurrió a fuentes documentales originales. Sin embargo, y al igual que en el caso de la mayoría de los historiadores del siglo XIX, la información que relevó rara vez provenía de los repositorios públicos, sino que la obtuvo a partir de los documentos que reunía en forma privada y que luego pasaban a formar parte de su voluminosa colección. De modo que las citas de sus libros remiten las más de las veces, a fuentes identificadas como de “mi archivo personal” o de “mi archivo naval”.
La proximidad de la época del escritor con el período narrado permitía a estos historiadores, ya sea por conocimiento de los actores o de sus familiares, conseguir de ellos o de sus descendientes la cesión completa de la documentación vinculada con las personas que protagonizaban sus obras. De esta manera Ángel Justiniano Carranza logró apoderarse, en más de cuarenta y cinco años, de una vasta colección de piezas originales donde predominaban los temas y personajes navales, su objeto preferido de investigación. Si bien no se puede negar que esta amplia red de coleccionistas y libreros pudo rescatar una parte de la memoria nacional, no es menos cierto que causó un daño casi irreparable al patrimonio. Por un lado, estos hombres separaron la documentación que atesoraban de su contexto de producción y, por el otro, contribuyeron directa o indirectamente a la pérdida definitiva de una cantidad inestimable de piezas, que como posteriormente no fueron donadas o adquiridas por el Estado Nacional hoy son muy difíciles de recuperar. Al quedar en manos de tenedores particulares, siguen permaneciendo fuera del alcance de la investigación histórica.
Este es especialmente cierto en el caso del Fondo White. Como lo prueba una nota conservada en el fondo, Carranza había obtenido en préstamo el voluminoso archivo documental de White, de uno de su nietos, Pedro Nagle White (c. 1834-1865). El año en la fecha agregada a lápiz es incorrecto, y tampoco puede ser 1866 porque Nagle había fallecido el 26 de noviembre del año anterior.

Fondo Guillermo White, 1805-1806 – Legajo 666
Querido Carranza,
Necesitando hacer uso
de los papeles de mi finado abuelo
que hace algun tiempo le facilité á
Ud. para que tomara apuntes, le
he de estimar me los remita por
el portador.
Perdóneme Ud. esta importu-
nidad.
Su amigo
Pedro N. White
Casa de Ud.(?)
Diciembre 26/ ***
La incertidumbre en el año de la nota no afecta la evidencia – el hecho de que se conserva permite suponer que Carranza ignoró el pedido de Nagle, o que si no lo hizo, recuperó los papeles posteriormente.
El Fondo Guillermo White consta de veintisiete (27) unidades de conservación (S7-665 a 691), fechadas entre 1776 y 1876. La mayor parte de la documentación es original, escrita en castellano, inglés, francés y portugués (White hablaba los cuatro idiomas). La colección incluye correspondencia familiar y comercial, recibos, cuentas, contratos de transporte, reseñas de pleitos y problemas legales, etc. No está indexada ni catalogada, lo que es de esperar que se realice en un futuro no muy lejano.
Fuentes
- Archivo General de la Nación, Buenos Aires. Fondo Carranza/White, Documentos Escritos, Sala VII, Legajo 666